Ensayo Global Sobre la Política Exterior Estadounidense (Parte IX)

Segundopaso - Loreciente 45 - La administracion Carter realizo una serie de cambios tras la crisis que habia dejado la Guerra de Vietnam y la corrupcion enraizada en las anteriores gestiones de sus predecesores, pero simplemente era un discurso que se manejaba falsamente para atraer el interes de los paises europeos y del mundo, el mensaje oculto en cuanto a politica exterior americana era la de fomentar la ambicion de poder de los dictadores del mundo, con la idea de fortalecer la llamada democracia norteamericana, hoy seguiremos analizando y viendo como va dando giros la politica exterior de Estados Unidos a lo largo de su historia.

Jimmy Carter: Un Granjero en el salón oval.

El Gobierno del Exgobernador de Georgia, Jimmy Earl Carter, convertido en presidente de la Administración N.º 39 de los Estados Unidos tras vencer al republicano Gerald Ford, significó la transición entre la crisis exterior desatada por Vietnam, con la corrupción y los efectos morales sobre su sociedad, incluyendo su mandatario, hasta la consolidación de un nuevo Estados Unidos.

Tras cuatro años de gobierno demócrata bajo el mandato del granjero de Maine, daría pasó a un Estados Unidos decidido a mostrarse con mayor relevancia como el gendarme mundial y con el objetivo preciso de debilitar a su principal enemigo: la Unión Soviética. El comienzo de la administración de Carter tuvo que contender contra dos puntos centrales. El primero, en el plano interno, con una población cansada de dos periodos republicanos con Nixon y Ford, con la figura de Henry Kissinger siempre presente en las imágenes más importantes de aquella época y sobre todo los efectos domésticos y externos de Vietnam que significó un tremendo golpe para los estadounidenses. No es lo mismo participar como potencia en la agresión, invasión, desestabilización y golpes contra numerosos países y otra distinta es que lleguen a tus aeropuertos miles de soldados en bolsas negras desde los campos de batalla en el sudeste asiático. En esta etapa, la mentira, el chantaje, la corrupción, y el descalabro económico generaron en el pueblo estadounidense el deseo abiertamente manifestado de cambios en una sociedad golpeada fuertemente en planos morales desde las más altas instancias.

En segundo lugar, como punto necesario de enfrentar por Carter, está el plano externo:  El peso norteamericano en las decisiones que involucran al conjunto del mundo sufren un retroceso, no sólo por el avance ideológico y práctico del socialismo en Angola, Vietnam, Camboya, Laos, Mozambique y la clara influencia política incluso en  países del bloque aliado europeo entre otros, que obliga a los Estados Unidos a invertir cuantiosos recursos económicos para tratar de arremeter contra esos pueblos y al mismo tiempo frenar las influencias provenientes de la ex URSS.  A lo anterior se une la intención de los pueblos europeos, de caminar con un paso un tanto más independiente en aquellas áreas que los involucran y donde el factor nuclear juega un papel trascendental. 

Japón, por ejemplo, se convierte definitivamente en un adversario de temer en el campo económico al mismo tiempo que es un aliado incondicional en el área asiática donde se comenzaría a intensificar lo que constituye hoy uno de los principales puntos de conflicto: el mar meridional de la China y el área del estrecho de Malaca. En China, el octogenario líder Mao Zedong ha muerto. Asume Deng Xiao Ping que comenzaría un lento pero progresivo camino de reestructuración principalmente económica, que será el inicio de un camino de transformación que tiene hoy a la República Popular China como el principal enemigo de Estados Unidos, según lo definen sus propios Think Tank y las estrategias y planes de gobierno que revelan esa consideración, principalmente, a partir de la caída del campo socialista. 

Carter hablaba continuamente de humanizar la Política Exterior de los Estados Unidos, demonizada luego de la experiencia de Vietnam y que se expresó, documentalmente el 22 de mayo de 1977 en la Universidad de Notre Dame, cuando afirma “Creo que podemos tener una política exterior democrática, basada en valores fundamentales, y que utilice el poder y la influencia, que tenemos, para propósitos humanos ...". En este documento, Carter hace una severa autocrítica al actuar de años precedentes, sobre todo el hecho de abandonar ciertos valores considerados sagrados, combatiendo el fuego con fuego, en lugar de buscar la solución por vías donde se utilice la equidad, y el respeto por los derechos humanos. El mensaje parece tener un indudable cambio en el carácter hasta entonces imperante en la política externa de Estados Unidos. Hace un llamado a un equilibrio global donde su país tiene el importante papel, de algo más que imponer: Persuadir, inspirar y lógicamente conducir, como conceptos esenciales. "No podemos hacer este tipo de política mediante la manipulación. Nuestra política debe ser abierta, debe ser sincera, debe ser una de participación global constructiva, basada en cinco principios cardinales" (1)

1. Compromiso con los Derechos Humanos sin restricción alguna, pero sin que ello signifique una moral rígida.

2. Reforzar los lazos democráticos entre los aliados.

3. Detener la carrera armamentista por peligrosa e inmoral, se hace un llamado al trabajo conjunto con la URSS en la detención de la carrera de las armas estratégicas.

4. Hacer de Asia Occidental una zona de paz.

5. Reducir el peligro que entraña la proliferación de armas nucleares y la extensión de las armas convencionales, aunque ello signifique riesgos de fricción con sus aliados.

Firma del Acuerdo Salt II Viena. 18 junio 1979.

Insisto, no basta el carácter o intenciones de las palabras, lo que vale es la acción, y en eso los Estados Unidos se seguirán comportando con esa coherencia y ese menosprecio por el mundo, como lo hemos visto en los artículos de este ensayo. Muestra de esa ilación del lenguaje, de la visión del mundo que tiene los Estados Unidos sobre todo lo que significa la política fuera de sus fronteras, Carter no puede dejar de mencionar cada vez que puede, que la Política Exterior de su país está basada en una " Visión histórica del papel de América. Nuestra política se basa en nuestros valores morales, que nunca cambian. Nuestra política se ve reforzada por nuestra riqueza material y por nuestro poder militar. Nuestra política está diseñada para servir a la humanidad. Y es una política que espero que los haga sentir orgullosos de ser estadounidenses " (2)

La cosmovisión de Carter es bastante limitada desde el punto de vista de los derechos de los demás, no de los propios Estados Unidos, que se ve el salvador, la panacea de los pueblos, el guía y gurú en la búsqueda de un mundo cuyo único espejo, a ojos de los gobernantes de aquel país, son los propios Estados Unidos. A lo menos en el plano discursivo, Carter habla del derecho y el respeto a la Autodeterminación de los Pueblos.  Frente a un mundo donde la multipolaridad se ha impuesto, sostiene la necesidad de dar poder a la sociedad civil, ante lo cual la réplica es evidente pues se trata de devolver a la sociedad el poder. Carter habla de la necesidad que ante los conflictos internacionales se fortalezca el espíritu de cooperación y solidaridad, acompañado de la promoción y defensa de los Derechos Humanos.  Una visión idealista pero además hipócrita pues los conflictos en todos los continentes se multiplican y con amplia participación estadounidense.

Frente a lo sostenido ¿Qué podemos decir? Antes que todo recalcar el positivismo imperante en las Administraciones norteamericanas, sin desconocer el tremendo pragmatismo ante los avatares de su política exterior. En segundo lugar, ver las contradicciones internas que sacuden la interrelación entre el decir y el hacer pues: Promocionar una política de Derechos Humanos, como la planteada por Carter implica lógicamente intervenir en los asuntos internos de los Estados, que deben demostrar ante el "Gran maestro" que cumplen las condiciones exigidas para hacerse acreedor de sus dádivas. Con Carter, a diferencia de Eisenhower que sólo proporcionaba ayuda a los anticomunistas, la zanahoria y el garrote es más inconsistente, en un ambiguo llamado a respetar los Derechos Humanos, para recibir apoyo. Se pone a todo el mundo en el mismo saco democrático. Así sucedió en el caso de Nicaragua cuando ésta, a pesar de ser una Revolución victoriosa contra una Dictadura de más de 50 años, no encontró el apoyo necesario en una Administración que veía con malos ojos la autonomía que los Sandinistas tenían en política exterior.  Warren Cristopher y su Grupo de Inter agencias para el estudio de los Derechos Humanos y con ello la creación de ciertos índices de respeto a ellos, no era otra cosa que alentar el formalismo en un principio que merece algo más que un tratamiento económico.

A lo anterior debemos agregar la impronta antidemocrática que animaba el seno de asesores en que se apoyaba Carter, la llamada Comisión Trilateral (3) creada por David Rockefeller. Jimmy Carter perteneció a ella, y su administración fue prácticamente configurada desde su seno.  Así fue como Brzezinsky, se integró al gobierno de Carter como Consejero de Seguridad Nacional, de esa manera las directrices de la política exterior norteamericana se objetivaban a partir de dos visiones, no sólo compartidas por la Comisión Trilateral, sino también por Brzezinski y lógicamente la figura pública de tal contubernio, el presidente Carter. Una visión global donde comenzaba a predominar la interdependencia de los pueblos, con un elemento de dominio que tenía que ser encabezado por Estados Unidos: El desarrollo de la tecnotrónica. 

El mundo no anhelaba tanto la libertad política como sí la igualdad económica, o a lo menos sentirse parte de ese mundo de Alicia en el País de las Maravillas, donde todos parecían tener oportunidad de progresar.  En un mundo así, sostenía Brzezinsky, lo que vale es la colaboración.  Por otro lado el gran enemigo de ese mundo de libre mercado es la URSS, contra quien se debe desarrollar una política agresiva, donde no cabe más que la rendición ante los términos impuestos por el mundo occidental, por tanto se exige a los soviéticos pluralismo político, democracia representativa, libertad a las naciones que tiene en su seno en fin, la democratización total al estilo de las Democracias occidentales.

La colaboración es entendida unidireccionalmente, "coopero contigo sólo si haces lo que yo digo, no nos interesa lo que tú quieras".  La hipocresía, el doble discurso permanente, la política de doble rasero que ha tenido los Estados Unidos a lo largo de su historia se manifiesta con toda claridad cuando pensamos, que a partir de la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel comienza a tener un valor estratégico dentro de la estrategia geopolítica norteamericana.  De 1967 en adelante la ayuda de Estados Unidos a ese país es de tal magnitud que cubre un tercio del total de ayuda al conjunto de países del mundo. Con ese aval, Israel consolida su proceso de colonización y ocupación de los Altos del Golán Sirio, Cisjordania y la Franja de Gaza, hasta el día de hoy, constituyéndose en uno de los principales contenciosos del Asia occidental hasta el día de hoy.  Además, penetra en el África negra en beneficio del poder de Estados Unidos.  Ellos fueron la principal fuerza que consiguió implantar la dictadura de Mobutu en Zaire, a Idi Amin en Uganda - al principio por lo menos - a Haile Selassie en Etiopía, A Bokassa en la República Centroafricana y a otros en su intento de latinoamericanización de África.  Cuando el Congreso, bajo el gobierno de Carter hace aprobar leyes de limitación al apoyo a Dictaduras - Chile, Argentina, El Salvador entre otros - se saltan esas limitaciones ocupando a su peón israelí, quien establece estrechas relaciones con esas dictaduras latinoamericanas, con la finalidad de favorecer los intereses norteamericanos (recordemos que es la época de privatizaciones en la mayoría de los países latinoamericanos, y con un claro ganador, que son las empresas norteamericanas.

Pablo Jofré Leal

Exclusivo para www.segundopaso.es

1. https://www.nytimes.com/1977/05/23/archives/text-of-presidents-commencement-address-at-notre-dame-on-foreign.html. "I Believe we can have a foreign policy that is democratic, based on fundamental values, and that uses power and influence, which we have, for humane purposes...". We cannot make this kind of policy by manipulation. Our policy must be open, it must be candid, it must be one of constructive global involvement, resting on five cardinal principles"

2. Historical vision  of America´s role.  Our policy is rooted in our moral values, which never change. Our policy is reinforced by our material wealth and by our military power. Our policy is designed to serve mankid. And it is a policy that I hope will make you proud to be Americans". https://history.state.gov/departmenthistory/short-history/carter

3. Organización privada creada el año 1973 a instancias del banquero y petrolero estadounidense David Rockefeller, quien encargó el diseño de la misma a su amigo, el estratega Zbigniew Brzezinski (ex consejero de Seguridad Nacional durante la presidencia de Jimmy Carter). Su nombre hace referencia a las tres partes del mundo de la cual provienen mayoritariamente sus poderosos, conspicuos influyentes integrantes: América del Norte, Europa (central y septentrional), y Japón.

Objetivos visibles. Grupo de análisis no gubernamental orientado hacia la política y que promueve la cooperación y el entendimiento global entre las naciones desarrolladas. La idea, es fomentar una cooperación estrecha entre las áreas industrializadas centrales del mundo, con responsabilidades de liderazgo compartido en el sistema internacional en su conjunto.

Objetivos solapados. Una vez realizados los análisis en las diversas áreas de estudio identificando en cada caso oportunidades y amenazas, se establecen y generan informes estableciendo planificaciones estratégicas, tácticas y operativas. Las mismas, terminan por transformarse, tarde o temprano, en claras directrices para los gobiernos del mundo entero. Esto señala, una vez más, que las masas siempre fueron y son dirigidas por ciertos clanes que debaten cuestiones trascendentes a espaldas de los incómodos debates públicos y a la sombra de las formales democracias. Reagan atacó permanentemente a Jimmy Carter acusándolo de tener en su gobierno a una veintena de trilateralistas, incluyéndolo. Reagan prometió que en caso de ganar investigaría a fondo a la Comisión Trilateral. Cuando llegó a la presidencia, incluyó en su gabinete a diez miembros de esa organización. Entre ellos, a su propio vicepresidente, George. H. Bush.  Todos los presidentes del FMI y del BM han sido miembros activos de la Comisión, además de  algunos primeros ministros europeos, directores de ONG y fundaciones, y dueños de muchas corporaciones multinacionales.  

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