Joel Atilio Cazal y la Dignidad Nuestramericana en la Revista Ko´eyú

Segundo Paso para Nuestra América - Venezuela es la Patria Grande, tierra que ha ofrecido siempre su abrazo solidario a quienes huyen de dictaduras militares, de terribles conflictos armados y de los estragos del neoliberalismo en nuestra región. Un abrazo que permanece abierto a pesar de las dificultades. Ese éxodo forzado nutrió a Venezuela de numerosos intelectuales, docentes y artistas que han dejado una honda huella en nuestra cultura y educación. Entre ellos, el paraguayo Joel Atilio Cazal, un luchador incansable y un militante comprometido con la esperanza de Nuestra América. Este artículo es un homenaje a su memoria y a la revista Ko´eyú Latinoamericano.

Para Blanca Tania Acosta de Cazal, en el abrazo del corazón 

Los movimientos sociales, políticos y culturales surgidos en América Latina a partir de 1970, como consecuencia de la implementación del criminal Plan Cóndor para el Cono Sur, por parte del Pentágono, la CIA y el gobierno estadounidense, generaron importantes acoplamientos en nuestras realidades nacionales.

Venezuela, por ejemplo, acogió a numerosos profesores universitarios de todas las áreas del saber, quienes dejaron hondas huellas en nuestra educación. Principalmente, chilenos que vieron caer los sueños de Salvador Allende aquel fatídico 11 de septiembre de 1973. Pero también arribaron al país argentinos, uruguayos, bolivianos, paraguayos, peruanos y ecuatorianos, para mencionar sólo algunos de los países hermanos de nuestra América del Sur.

Toda disidencia y queja, todo cuestionamiento con tendencia política izquierdista y libertaria, así como los gritos desesperados contra las viles tiranías que masacraban, violaban y ultrajaban a nuestros pueblos hermanos, eran acallados o neutralizados, aplicando el rigor mortis, la desaparición forzada, la tortura y el fusilamiento atroz. No era fácil jugarse la vida por un ideal de lucha. No resultaba gratuito inscribir el nombre propio donde se reclamaba la dignidad y los derechos civiles más caros para nuestras gentes dolidas.

Esas dictaduras militares dejaron a su paso cicatrices imborrables. En Brasil, desde 1964 hasta 1985. En Paraguay, desde 1954 hasta 1989. En Chile, desde 1973 hasta 1990. En Argentina, desde 1973 hasta 1983. En Uruguay, desde 1973 hasta 1985. En Bolivia, desde 1971 hasta 1978.  En este devenir se juntaron en Venezuela creadores y creadoras de arte, de literatura, fotógrafos, diseñadores, maestros impresores, editores, poetas, narradores, ensayistas, investigadores, antropólogos y profesionales de todas las áreas del saber. Es decir, gente de la cultura en su amplia dimensión socio histórica. En este sentido, hay que destacar que profesionales con mucha experiencia en radio, cine y televisión, trajeron a Venezuela un nuevo estilo humorístico y parodias políticas que mantuvieron en el primer lugar de audiencia a algunos programas televisivos.

Aparecen en este escenario adverso numerosas vías de comunicación para el pensamiento y los debates ideológicos para el discernimiento, la polémica y la denuncia. También para que los intelectuales dieran a conocer sus trabajos en ciernes, dentro de esa enorme ebullición de escritos y denuncias que circularon desde México hasta la Patagonia, transmitiendo ideales, cantos, esperanzas y no poca constancia, desde la década de los años sesenta hasta ya comenzado el nuevo milenio.

Una lista arbitraria, sin ningún rigor cronológico ni estudio comparativo alguno, puesto que ese sería un trabajo más extenso y detallado, nos muestra las siguientes revistas: El corno emplumado (México), Trilce (Chile), Ventana (Nicaragua), Crisis (Argentina), Esparavel (Colombia), Golpe de dados (Colombia), Alero (Guatemala), Andrómeda (Costa Rica), Ideas, Artes y Letras (Lima, Perú), Xilote (México), Igitur (Argentina), Casa Silva (Bogotá, Colombia), Plural (México), Cuaderno carmín (Argentina, 1994-2002), Archipélago (México), Espiral (Colombia); y en Venezuela: Revista Nacional de Cultura, En Haa, Jakemate, Actual, Revista de la Universidad del Zulia y Koeyú latinoamericano (1978-2008), entre otras.

Uno de estos forjadores de nuevas visiones críticas desde Venezuela fue el paraguayo Joel Atilio Cazal (Asunción, Paraguay, 6 de abril de 1941 – Caracas, 27 de enero de 2010), periodista, militante, político y editor, quien fue torturado vilmente por los esbirros de Alfredo Stroessner y pudo escapar, por milagro e ingenio propio, de la muerte segura en el hospital militar de Montevideo en 1975. Calamidades que padeció no sólo por ser un valiente joven comunista en su país, sino por atreverse a desafiar en la calle, sin miedo y con mucho arrojo, al poder castrador, mediante su lucha revolucionaria abierta y combatiente a favor de estudiantes y obreros.

El nombre de esa notable revista de ideas nuestramericanas, de pensamiento analítico integracionista y liberador, llamada Koéyú, deviene de la voz guaraní que significa “alborada”, “aurora”. Hermoso cognomento para una tribuna amplia cuyo consejo editorial estuvo integrado el chileno Aníbal Ortizpozo, el guatemalteco Rafael Cuevas M., el cubano Sergio Guerra Vilaboy, los argentinos Luciana Glezer, Gilberto Ramírez Santacruz, Eduardo Dalter y Carlos Terribili, y su hijo Raúl Cazal (hoy presidente del Centro Nacional del Libro de Venezuela).

Ko´eyú Latinoamericano contaba con corresponsalías estratégicas en un ámbito amplio de naciones, entre las que se cuentan Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana, Suiza y Uruguay. Desde Venezuela, aportaron sus materiales destacados intelectuales como Gustavo Pereira, Eleazar Díaz Rangel, Luis Britto García, Alcides Maldonado, Freddy Fernández, Roy Daza, Albert Reverón, Enma Ramírez, David Nieves, Carlos Ojeda, Carlos Ortiz, Pablo Siris, Bernardo Antonio Rondón y Diego Barboza, Rocío y Mariana Cazal, entre otros. ALAI Prensa Latina hacía los servicios exteriores.

Para mencionar sólo algunos ensayos y artículos aparecidos en esta revista, menciono los siguientes: “Ernesto Che Guevara vaticinó la caída del llamado socialismo real” de Osvaldo Martínez, “La fuga del penal de Rawson y la masacre de Trelew” de Luciana Glezer, “Humor gráfico y dibujo político” de Aníbal Ortizpozo, “Mario Benedetti cuenta su vida: Del exilio se vuelve cambiado, otra persona” de Juan Cruz, “Encuentros con Fidel” de Frei Betto, “José Martí ante su época” de Pedro Pablo Rodríguez, y poemas de Luis Rogelio Nogueras. Todos ellos aparecidos en el Nº 91, Año 28, julio-septiembre 2006, faltando tan sólo nueve entregas más para que la revista Ko´eyú terminara su histórico curso de tan sólo cien números; más uno en homenaje póstumo a su fundador Joel Atilio Cazal, que apareció en marzo de 2011.

Otro número de Ko´eyú Latinoamericano, el Nº 86, de enero-abril 2005, muestra las intervenciones norteamericanas en América Latina, denuncia y cuestiona el Tratado de Libre Comercio para las Américas (TLC), la militarización norteamericana de América Latina (Caso Plan Colombia, por ejemplo), la “Breve historia de la contrarrevolución cubana” de Michael Moore y poemas del gran poeta argentino Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974), entre otros valiosos trabajos. Sin embargo, desde el primer número de la revista, aparecido en mayo de 1978 con el nombre de Paraguay Coeyú, se convirtió en una tribuna para rescatar y expresar la dignidad latinoamericana. No podía ser de otro modo. No era otra la visión y el norte de ese gran humanista que la fundó y dirigió durante treinta años.

Joel Atilio Cazal, más que político, fue un luchador incansable, un militante comprometido con la esperanza de nuestros pueblos mancillados, invisibilizados, divididos, expoliados, dominados, enceguecidos por oligarquías nacionales entreguistas y explotadoras de los trabajadores y de las materias primas, que pasaban a manos de la potencia imperial del Norte, a cambio de unos millones de dólares y ciertos privilegios de clases. Por esta vía, América Latina se convertiría en el patio trasero de los EE.UU, pero con hombres del talante del Joel Atilio Cazal, muchos países de Latinoamérica han elevado a tiempo sus voces de resistencia. Y hoy los EE.UU. temen más que nunca a estas altísimas conciencias de la dignidad latinoamericana. De eso no tengamos dudas. En 1993, consciente incluso de sus escasas posibilidades de éxito político, Joel Atilio Cazal se postuló a la Presidencia del Paraguay a través del Movimiento Amplio de Participación Nacional.

Luchador planetario, camarada de la hermandad y la solidaridad de todos los pueblos del mundo que pelean por su libertad y su autodeterminación, no podía aspirar a menos que el bien supremo de su amada patria. Por suerte hoy, la tecnología permite recuperar muchos números de Ko´eyú Latinoamericano para su lectura y análisis a través de la siguiente dirección de la Web: http://koeyu.blogspot.com/, donde hay registros de muchos artículos de Juan Gelman, Ignacio Ramonet, Alberto Montero Soler, Immanuel Wallerstein (reconocido sociólogo e historiador estadounidense), Eduardo Galeano y José Saramago, entre otros valiosos analistas.

Valga, pues, este humilde homenaje a tan ilustre hermano del pensamiento y la dignidad latinoamericanas, quien este próximo 6 de abril de 2021 cumpliría 80 años. Hoy, más que nunca, nuestra alborada, nuestra aurora, nuestro ko´eyú sigue en el horizonte Atilio…

José Pérez

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  • Elbano Pieruzzi 18:50 - 2021/04/06
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    Excelentes artículos. Y la oportunidad de accesar nuevamente a la importante revista Ko´eyu. Saludos cordiales y fraternales. Elbano Pieruzzi. Venezuela