Agenda Progresista para Ecuador ¿Utopía o Realidad?

Segundo paso para Nuestra América- El presente artículo aborda el contexto político de América Latina en miras a las próximas elecciones del domingo 11 de abril en Ecuador, tomando como epicentro la pugna por la restauración del neoliberalismo y en el marco de esta, la lucha del movimiento progresista y revolucionario por la Unidad Latinoamericana. Para ello toma en cuenta las ideas planteadas por Rosa Salazar, Francisco Ordóñez y Gabriela Rivadeneira quienes aportaron acerca de las perspectivas frente a los posibles resultados electorales durante el foro Agenda progresista para Ecuador ¿utopía o realidad?; espacio de intercambio organizado por la Fundación Segundo Paso para Nuestra América y el Foro de Comunicación para la integración de NuestrAmérica.

“Construiremos una hegemonía del pueblo (…) La lucha de Simón Bolívar y de Manuela Sáenz,

es la única posibilidad de enfrentar al imperialismo desde la Patria Grande”

Rosa Salazar

América Latina atraviesa una coyuntura importante marcada por la aceleración de los procesos de intervención frente a la pretendida resurrección de la Doctrina Monroe y la ansiada recomposición del neoliberalismo en la región. Estos procesos de intervención han encontrado diversos radios de acción a través de golpes de Estado, golpes judiciales, bloqueos económicos, contrato de empresas mercenarias, entre otros; pero además, la presencia permanente del Comando Sur en los países que puedan servir a esta estrategia.

En este contexto, el proceso electoral del próximo domingo por la presidencia del Ecuador, será esencial en la readecuación del escenario político de la región. La posible victoria de la Revolución Ciudadana, impactará en la correlación de fuerzas para la consolidación de un proyecto alternativo fundamentado en la soberanía, la unidad latinoamericana y la defensa de la dignidad humana.

Para reflexionar acerca de este escenario, se convocó el foro denominado Agenda progresista para Ecuador ¿utopía o realidad?; espacio de intercambio organizado por la Fundación Segundo Paso para Nuestra América y el Foro de Comunicación para la integración de NuestrAmérica. En este foro, se intercambiaron ideas acerca de las perspectivas que se abren para el país suramericano luego de las elecciones del próximo domingo 11 de abril.

La mirada desde los movimientos sociales fue expresada por Rosa Salazar, sindicalista integrante del movimiento de mujeres ecuatorianas y fundadora de la coordinadora por la paz, la soberanía, la integración y la no injerencia. El análisis concluye que la unidad del pueblo ha sido fundamental en las distintas luchas del pueblo ecuatoriano, desde las estrategias en los años 70 frente a las dictaduras militares, que tuvo como eje de lucha el movimiento sindical, en alianza con estudiantes y campesinos recordando que “los pueblos somos los que hacemos las historias”.

Historia similar ocurrió frente a la pretensión de privatización en el marco de los tratados de libre comercio y el aumento del combustible. En este sentido, se destaca la unidad que se fragua en los movimientos sociales a partir de octubre de 2019 frente a la represión y criminalización por parte del gobierno de Lenin Moreno; hecho que constituye la principal fortaleza frente a futuros escenarios de construcción del proyecto político encabezado por Arauz, una propuesta que “es la reproducción y el cuidado de la vida”.

Para Francisco Ordoñez “una nueva opción para una Revolución Ciudadana, para un gobierno progresista es enfrentar errores que se cometieron en el pasado y que tienen que ser vencidos (…) la opción es tener un gobierno progresista que durante esta campaña ha demostrado que puede construir unos caminos nuevos. El hecho de que haya habido un acercamiento importante con el sector indígena, es fundamental para lo que puede pasar en el futuro del país”.

La Revolución Ciudadana planteó un adelanto frente a todo lo que había pasado en el siglo anterior en aspectos como la educación, energía, políticas sociales y bienestar general de los ecuatorianos, así como en el resto de los países latinoamericanos que plantearon una alternativa frente al neoliberalismo.

Por otra parte, la práctica de una nueva forma de hacer política demostró la efectividad en la aplicación de políticas públicas por parte de los gobiernos revolucionarios y progresistas con sus distintos matices. En este sentido, Gabriela Rivadeneira, se refirió a la dinámica de transformación radical que se abrió en América Latina con los gobiernos de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa y que revirtió y marcó una postura radical de izquierda visibilizando dos polos de poder en la región.

“Demostramos los gobiernos progresistas, que somos gobiernos eficientes al momento de hablar de la salida de la pobreza de nuestros pueblos, todos nuestros países desde los gobiernos progresistas en esa época logramos indicadores significativos de la salida de la pobreza, de bajar brechas de desigualdad, de apostar por el patrimonio nacional y de apostar a la protección de los derechos humanos”.

Para Rivadeneira, la victoria de la Revolución Ciudadana el próximo domingo impactaría en la integración regional que de inmediato debe incidir en la adquisición de vacunas para la región “no podemos ir solos”, además recuperar los procesos de debates y discusión de la soberanía frente a la injerencia de EE.UU. en el territorio suramericano.

A lo interno del país cambiar patrones de convivencia social, tomar el rumbo de los objetivos del desarrollo sostenible. En tal sentido, afirmó que la confluencia social debe permitir gobernabilidad frente al asedio de la derecha para la recomposición del neoliberalismo.

Dentro del actual contexto de pugna entre el ascenso de nuevos gobiernos progresistas y la ansiada recomposición del neoliberalismo en estas tierras, alertada por Hugo Chávez el 8 de diciembre de 2012, la atención se fija al próximo proceso electoral de Ecuador. Este desenlace puede abrir las puertas al rescate de los procesos de unidad latinoamericana que se iniciaron a la entrada del siglo XXI como UNASUR, la CELAC, la ALBA, que significaron esperanza para los pueblos y una posibilidad de gobernar colocando en el centro al ser humano y la defensa de una ética por la vida.

Gabriela Molina

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