¿Qué Hacen las Bases Militares de Estados Unidos en América Latina?

Segundopaso – Loreciente 50 – Estados Unidos con la construcción de 76 bases militares en América Latina, busca tener presencia en puntos estratégicos a costa de la soberanía de los pueblos, conozca más sobre estas bases militares y a que países tiene en la mira Estados Unidos para expandir su influencia en la región.

Estados Unidos tiene cerca de 800 bases militares a lo largo del mundo, de ellas más de 76 en América Latina. Entre las más conocidas resaltan: 12 en Panamá, 12 en Puerto Rico, 9 en Colombia y 8 en Perú, concentrándose la mayor cantidad en Centroamérica y el Caribe.

Según Sebastián Bitar, profesor asociado de la Escuela de Gobierno, de la Universidad de los Andes, y especialista en derechos humanos en Colombia, la historia de las bases militares construidas por el gobierno de Estados Unidos en Latinoamérica se relacionó en un principio con la intención de tener presencia ante movimientos potencialmente conflictivos y estratégicos para su política exterior, como la construcción del canal de Panamá, iniciada en 1903, la independencia de Cuba, en 1902, y la de Puerto Rico, en 1898. A partir de tales hechos, esta forma de protección de los intereses estadounidenses se expresó en la creación de una red de bases en Latinoamérica, durante el siglo XX.

Este autor vincula esta estrategia estadounidense con los grandes fenómenos históricos, sin perder de vista su relevancia local. Según argumenta, la red de bases militares estadounidenses creció como parte de un proyecto colonialista, a principio del siglo XX, y prosiguió con la Doctrina Monroe y, especialmente, con la Guerra Fría, periodos durante el cual el interés de Estados Unidos se centró en prevenir la expansión del comunismo en América Latina. Esto ha cambiado en los últimos años, ya que ahora se justifica el mantenimiento de estas por la “guerra contra las drogas y el terrorismo”.

Estados Unidos pierde control en América latina

Si bien la presencia militar estadounidense, fue aceptada por algunos gobiernos títeres latinoamericanos, también ha sido temida y resistida por su historia de intervencionismos, crímenes y violaciones de los derechos humanos. Estados Unidos perdió la Howard Air Force Base de Panamá, en 1999, y Venezuela le negó el uso de su espacio aéreo, lo que dejó un frente abierto en las capacidades de vigilancia en el área que conecta Centroamérica con Sudamérica, perdió, además, una de sus bases en Ecuador, en 2009.

El número de tropas en las bases estadounidenses en Latinoamérica se ha reducido notablemente. Desde entonces, muchas negociaciones para expandir la influencia militar estadounidense han fracasado. Por ejemplo, Perú y Panamá entraron en negociaciones con Estados Unidos, pero no llegaron a nada con respecto a la posibilidad de instalar bases en su territorio. Por su parte, Colombia aceptó albergar bases, pero luego se determinó que era inconstitucional; sin embargo, más allá de la legalidad o no, es una cuestión de soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Un elemento central para explicar el fracaso de las negociaciones para instalar nuevas bases es la pérdida de poder relativo de Estados Unidos como país hegemónico, aunque aún cuente con mecanismos mediante los cuales sigue interviniendo, como la OEA, el BID y los acuerdos de libre comercio. Estados Unidos ha perdido autoridad en el mundo por fenómenos como el crecimiento de la economía china y sus propias crisis económicas. A la vez, procesos tales como el vuelco a la izquierda de Brasil - hasta el regreso de la derecha en 2018- y con Venezuela, Bolivia han desgastado su dominio en la región, además del fortalecimiento de corrientes antiimperialistas y militaristas.

La estrategia de las “cuasi bases”

La falta de bases militares formales no significa que hayan disminuido las operaciones estadounidenses en la región. Estados Unidos ha instalado bases informales y secretas, a las que Bitar llama “cuasi bases”, en casi todos los países de la costa del Pacífico de América Latina, para mantener supuestamente el combate al contrabando de drogas. Esta han sido la alternativa que provee de acceso a los militares estadounidenses a los países donde las bases formales fueron cerradas o rechazadas. Son instaladas mediante negociaciones informales, acuerdos tácitos y apéndices obscuros en tratados. La diferencia entre las bases y las cuasi bases radica solamente en el acuerdo legal. No se diferencian ni en tamaño ni en flexibilidad, sino en la falta de un convenio formal entre los dos países.

El Plan Suramérica

El Comando Sur norteamericano, en marzo del 2018, hizo pública una información sobre su estrategia para nuestra región en los próximos diez años, los principales «peligros» o «amenazas» identificadas y el modo de enfrentarlas.

La respuesta en casos de contingencias incluye: “Defensa del Canal de Panamá y el área del Canal de Panamá; Operaciones de control de migración; Asistencia humanitaria y respuesta ante desastres; Operaciones militares unilaterales, bilaterales o multilaterales llevadas a cabo por las fuerzas en respuesta a cualquier crisis”. Según el informe del almirante Kurt Tidd, Cuba y su influencia en Venezuela sigue amenazando los intereses de Estados Unidos en la región; estas bases no son solo militares, aunque todas lo son en su esencia. Hay bases que funcionan como centros para la guerra mediática y ciberguerra como sistemas de control y espionaje.

Colombia invirtió en el 2017 el 3,1 % de su PIB en gasto militar, equivalentes a cerca de 10 mil millones de dólares. Una más alta de la región sudamericana, solo por debajo de Brasil. El tercer país con más dinero destinado a sus ejércitos es Argentina con casi 6 mil millones, equivalentes al 0,9 % de su PIB. En México el gasto militar tuvo un incremento considerable en los últimos 10 años llegando a 47,5 % (seis mil millones de dólares) lo que representa poco más del 2,5 % del PIB. La instalación de una base militar estadounidense en Neuquén, Argentina, región que en el 2011 se detectó un mega yacimiento de petróleo y en el 2018 Estados Unidos anunció que construirá una Base de “ayuda humanitaria” en ese lugar.

El objetivo del imperio es incrementar la presencia militar en la región con el fin de asegurar sus intereses hegemónicos en el hemisferio, consolidar un frente contra Venezuela y perpetuar su dominio sobre los inmensos recursos económicos de América Latina y el Caribe.

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