Maltrato Animal, Otra Señal de la Crisis Social y Etica

Segundopaso - La protección de los animales ya es un asunto de interés público, de ética y de responsabilidad social que está vinculado a los preceptos constitucionales que promueven los Derechos de la Naturaleza donde se incluyen a los animales, pero ¿Hasta donde llega la mezquindad y crueldad de los Seres Humanos?, conozcamos algunos datos sobre esta crisis social y los derechos de los animales.

La protección de los animales debe reflejarse en la legislación de cada país, ya que conlleva implícitamente la base de un tema de violencia social, misma que debe ser regulada por el Estado tipificando el maltrato a los animales como un delito, por tal razón debe establecerse sanciones punitivas acorde a los niveles de agresión y sus consecuencias.

Lamentablemente cada día se denuncian casos de maltrato animal, entre los más comunes se da a nivel doméstico hacia las mascotas, al dejarlos encerrados por días, sin alimentar, golpearlos o torturarlos, usarlos en juegos crueles (especialmente por menores de edad) entrenamientos con castigos físicos, encerrarlos en el auto expuestos por horas a altas temperaturas, echarlos a la calle y abandonarlos.

Durante el año 2020 y 2021 han aumentado los índices de maltrato animal, en Latinoamérica, hechos terribles de violencia hacia los animales han conmocionado a la comunidad en el área urbana y rural. Así por ejemplo se han denunciado casos de enterramientos o quemarlos vivos, asesinato y descuartizamiento, apaleamientos y tortura, envenenamiento, lanzamiento al vacío, ahorcamientos, tanto en animales de trabajo como en mascotas. Sucesos que preocupan también a las autoridades locales, pues estos actos repudiables dejan mucho qué pensar sobre la salud mental de los individuos e incluso refleja una descomposición social, estos tipos de violencia extrema son una alarma para reaccionar y reflexionar esta problemática.

Aunque los derechos de los animales datan a partir de 1977 ya en muchos países latinoamericanos disponían años antes de un código penal para castigar los desmanes cometidos contra los animales, sanciones que van desde multas hasta penas de prisión. En la actualidad existen diferentes iniciativas y proyectos de ley para modificar y elevar estos normativos penales; sin embargo, las leyes se infringen o no se cumplen a cabalidad.

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Todo acto que implique sufrimiento para el animal, va en contra de sus derechos a la vida y sana convivencia con el ser humano, de esta forma, también se han hecho públicos muchos pronunciamientos de grupos activistas que cuestionan el maltrato animal a pretexto de tradiciones “culturales”, mismas que están vinculadas muchas veces con criaderos irregulares, comercialización y “entrenamiento” para competiciones o peleas (principalmente en caso de gallos y perros) torneos que se sustentan con apuestas y venta de bebidas alcohólicas, lo que muchas ocasiones también terminan en riñas, venganzas y crímenes. De igual manera las conocidas “corridas de toros”, carreras de caballos y comercialización de fauna silvestre están ligados con la tortura y muerte de animales, así también al comercio ilícito.

Es oportuno entonces recordar los postulados de la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, que al momento están invisibilizados, ante una problemática cotidiana recogida y denunciada por la comunidad, medios de comunicación, bomberos, policía y el sistema 911. A continuación, algunos de los principales pronunciamientos que considera que todo animal posee derechos y que el ignorar dichos derechos han conducido al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y los animales:

· Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.

· Todo animal tiene derecho al respeto y el ser humano no puede atribuirse el derecho de exterminarlos o de explotarlos

· Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.

· Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles.

· Todo animal perteneciente a una especie silvestre tiene derecho a vivir libre en su propio hábitat terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse.

· Toda privación de libertad, con fines mercantiles es contraria a este derecho, incluso aquella que tenga fines educativos.

· El abandono de un animal es un acto cruel y degradante.

· Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo.

· La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como de otra forma de experimentación.

· Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor.

· Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre, ni exhibiciones de animales, ni espectáculos, esto es incompatible con la dignidad del animal.

· Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

· Las escenas de violencia, en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.

Una cuestión de ética:

El paso de la ética personal a la ética social otorga al ser humano la posibilidad de cambiar la historia del mundo. La ética social es una ética universalista por definición, pero cuya principal limitación es reconocer la relación jurídica únicamente entre sujetos de derecho, excluyendo así a aquellos seres que no pueden ejercerlos, así por ejemplo, los animales y las plantas.

La ética más completa, se basa en principios universales y en las relaciones sistémicas globales. Esta ética define su ideal de ser humano como “Guardián amable y cariñoso de la Tierra (toda la tierra, con gases, minerales, vegetales y animales incluidos” (...) En este contexto, se esperaría entonces que el “nuevo sujeto ético” tuviera, entre otras, las siguientes características: reconocer los derechos de la naturaleza, tener pensamiento sistémico para entender los impactos generados por sus acciones, responsabilidad social y ambiental. (Vallaeys,2005)

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