Ramadán Es el Mes de Crecimiento del Ser Humano

Islamaldia - El mes de Ramadán se abre como una página en el libro de la vida de los creyentes, una vez al año. En el contexto de este libro, todos los siervos de Dios sedientos de una conexión con el Todo Poderoso comienzan a suplicar con entusiasmo.

El mes de Ramadán es el mes de crecimiento del ser humano entorno al conocimiento y el conocimiento es la clave para entrar a este bendito mes.

La luz de este bendito mes se contempla en un hermoso amanecer cuando el susurro de las suplicas cobran vida brindando calor al ser humano y el amor ilumina sus corazones:

"¡Oh Dios! Rompí el pacto que hice contigo desde el principio por el fuego del pecado. Ahora que se abren las puertas del cielo, haznos llegar el dulce sabor del ayuno y la sumisión a todo nuestro cuerpo; que mis ojos no vean y mis oídos no oigan nada más que a ti. Abre la puerta de tu invitación que sin importar quién soy, me has invitado".

A lo largo de su vida, a través de la historia y en todo el universo el ser humano siempre se ha comunicado y ha hablado con su Creador mediante la súplica, la oración y la devoción. Esto no aplica solo para los musulmanes. Al orar, el ser humano conecta su existencia incapaz con el origen infinito del universo y así puede enfrentarse a cualquier problema. Con este poder espiritual ve todas las necesidades y problemas como insignificantes contra la voluntad de Dios Todo poderoso y solo en Él busca ayuda, por lo tanto, se vuelve más decidido a lograr sus objetivos.

Cuanto mayor sea el sentimiento de necesidad por parte del siervo y el poder de Dios para satisfacerlo, existe más suplica, amor y conexión entre los dos. Desde un punto de vista psicológico, esto es cierto e innegable. Basta que una persona conozca su pobreza y sepa que hay un Ser Misericordioso que le presta atención, acepta su amor y necesidad.  Esta es la hermosa palabra de Dios que dice:

“Y cuando Mis siervos te pregunten por Mí, [diles que] en verdad, Yo estoy cerca y respondo la súplica del suplicante cuando Me suplica. Por tanto, que Me respondan y crean en Mí, para que, quizás así, sean bien dirigidos” (Sura La vaca: 186).

Muhammad Iqbal, un pensador contemporáneo, escribe al respecto: "La súplica, ya sea individual o grupal, es una manifestación del deseo interno del ser humano de recibir una respuesta en silencio". Hay muchas personas que no creen en el origen, pero para aliviar sus dolores y penas interiores, expresan las necesidades de su corazón en forma de súplicas. En este caso, aunque tal súplica no es un pedido en términos específicos, indica la necesidad de los seres humanos por expresarse. Por lo tanto, si queremos dar una definición más completa, debemos decir que la súplica es la manifestación del amor a Dios para lograr la perfección y satisfacer sus necesidades.

La súplica es la tendencia y la atracción hacia el Creador de la belleza y la grandeza, el salto a la perfección y el conocimiento absoluto y el vuelo hacia Dios infinito.

Según el Dr. Alexis Carrel: “La súplica en la etapa más alta se eleva por encima del nivel de solicitud y deseo, el ser humano muestra ante el Señor del universo que lo ama, le agradece sus bendiciones y está listo para cumplir sus pedidos, sea lo que sea. Aquí la súplica se convierte en un viaje espiritual y una revelación interior".

Desde el punto de vista de los sabios divinos, la súplica es más que adoración e incluso prestar más atención a Dios puede ser preferible a muchas otras acciones. Una narración del Profeta (PB) dice: "La suplica es el centro de la adoración".

La fuente de adoración y devoción a Dios también está en la naturaleza de los seres humanos. De ahí que haya un sentimiento de adoración en todos los seres humanos, pero algunas personas lo activan y se postran ante Dios Todopoderoso, mientras que otras lo ignoran. Según el Imam Ali (P) el factor principal de adoración y devoción es el conocimiento y la inteligencia y dice: "El fruto del conocimiento es la adoración".

De hecho, la adoración trae humildad y rendimiento. El ser humano llega a este nivel cuando comprende y conoce la grandeza de Dios misericordioso y sabio. Por lo tanto, la obediencia y la devoción proceden de la teología y del autoconocimiento.

En las madrugadas del mes sagrado de Ramadán, todas las virtudes se reúnen y el escenario para la súplica está listo. La gloria de la súplica y el culto se encuentra en las últimas horas de la noche y se disfruta de las bendiciones especiales de este mes que se manifiestan plenamente. Este llamado a la adoración se duplica en el mes sagrado de Ramadán y hay más esperanza de que nuestros pedidos sean respondidos.

Leer la súplica de la madrugada es una fuente de conocimiento que ha brotado del corazón lleno de conocimiento y amor ilimitados del Imam Baqir (P) y ha sido transmitido y ha narrado por el Imam Reza (P). Esta súplica está viva en las madrugadas del mes de la misericordia divina, adornando los corazones de los creyentes e iluminando los ruegos nocturnos. Qué hermoso es para el ser humano que, en el mes sagrado de Ramadán, cuando las puertas de la divina misericordia se abren a los siervos de Dios y las súplicas son respondidas más que nunca, levantar las manos en anhelo hacia el Señor del universo y aliviar sus verdaderas necesidades con su Creador.

El Mensajero de Dios (PB) dijo: “Dios llama en el último tercio de la noche hasta el amanecer: ¿Hay alguien que me pida que satisfaga sus necesidades? ¿Hay alguien que pida por su perdón? ¿Hay algún esperanzado a quien pueda darle esperanza? Y ¿Hay algún anhelante para que yo cumpla sus deseos?

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