El Alcoholismo, Una Pandemia Silenciosa

Segundopaso - El consumo de bebidas alcohólicas ha sido una de las costumbres más extendidas a través de la historia que con el advenimiento y auge del sistema capitalista, se ha convertido en un instrumento de control y dominación social, especialmente entre los jóvenes de América Latina y el Mundo.

Las grandes empresas licoreras han lucrado por décadas con este producto, aceptado como una droga social, se permitió una amplia publicidad comercial y se promovió otros tipos de negocios que garantizaban un alto consumo, así lo son: bares, discotecas, casinos, hoteles, restaurantes hasta convertirse en una costumbre normalizada.

A partir de la segunda guerra mundial el consumo de vinos, licores y cervezas se extendió como una mancha de aceite por los cinco continentes, afectando incluso a países donde, antes del período bélico, estas bebidas eran totalmente desconocidas. En la Europa las cifras indican una alarmante tendencia al consumo de alcohol por parte de sus habitantes. Así se puede apreciar en los datos de una encuesta realizada por un grupo de especialistas, recogidos en el Informe de la Comisión del Parlamento Europeo de Medio Ambiente, salud pública y protección de los consumidores, sobre los problemas del alcoholismo. El informe dice que entre 1952 y 1972 la tasa de consumo por habitante: 276% en Holanda, 182% en Alemania occidental, 133% en Dinamarca, 69% en Luxemburgo, 66% en Irlanda, 45% en Bélgica, 40% en el Reino Unido, y 37% en Italia. Sólo en Francia la tasa fue inferior veinte años después: -7%.

El aumento de cifras sobre consumo de alcohol por individuo no quiere decir, que cada ciudadano europeo beba más alcohol cada año, sino que indica que el número de bebedores excesivos se ha multiplicado y que, incluso, han crecido las dosis ingeridas por éstos. Para empezar, el alcoholismo se ha propagado a sectores de población tradicionalmente alejados de su consumo, así como en mujeres y jóvenes. En el sector femenino se advierte un acercamiento peligroso al alcohol de las mujeres que han pasado de los 35 años.

En cuanto a los jóvenes, el alcoholismo no es un fenómeno propio de esta edad (aunque en esta etapa se gestan los grandes bebedores del mañana). Una parte de la juventud que quiere evadirse o rebelarse contra el entorno social utiliza la droga y además hace uso del alcohol como acompañante de esta o como sustituto cuando no hay suficiente dinero para obtener la droga habitual, pues, el alcohol es más barato y más fácil de adquirir. Estos casos de adición explicarían por sí mismos el porqué de las elevadas tasas de alcoholización en el mundo.

Cada europeo en los años 80 trasiega 9,24 litros de alcohol puro al año y un 20% de los adultos mantienen episodios de seria ingesta etílica. Aunque el consumo en la región descendió en la década de los noventa, aumentó a partir del 2000, llegando a su pico entre 2004 y 2006. Aunque Europa occidental ha controlado la situación y si bien hay grandes diferencias por países, el consumo del alcohol significó causa de muerte y es el segundo factor de riesgo para la salud, después del tabaco, según la OMS.

En América

En los últimos años se ha convertido el mayor consumidor mundial, el consumo de bebidas alcohólicas provocó la muerte de alrededor de 85.000 personas al año entre 2013 y 2015 en el continente americano, en esta zona del mundo es un 25 % mayor que el promedio mundial, según recoge un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Los datos de mortalidad de 30 países de la región apuntan que, el 64,9 %, correspondieron a personas menores de 60 años, que se debieron principalmente a hepatopatías (63,9 %) y a trastornos neuropsiquiátricos (27,4 %), como la dependencia del alcohol.

Además, las bebidas alcohólicas contribuyen en más del 5,5 % en causa de las muertes anuales en la región, es decir, más de 300.000. La mayoría (83,1 %) de los fallecidos atribuibles en exclusiva a este consumo son hombres. El 80 % de las muertes que tuvieron el consumo de alcohol como causa necesaria se concentran en tres países: EE.UU. (36,9 %), Brasil (24,8 %) y México (18,4 %). En un estudio realizado en el 2018. Los primeros lugares de consumo de alcohol en la región los tienen Uruguay, Chile y Argentina.

El uso abusivo del alcohol mata anualmente a más de tres millones de personas en el mundo, según un estudio presentado por de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El "Informe Mundial sobre Alcohol y Salud 2018" subraya que esas muertes representan el 5 % de todos los decesos por enfermedad en el mundo, las tres cuartas partes de los fallecidos son hombres. De todas las muertes relacionadas con el alcohol, el 28 % fueron a causa de heridas provocadas en accidentes de tráfico, automutilaciones o violencia interpersonal; el 21 % por desórdenes digestivos, 19 % debido a enfermedades cardiovasculares y el resto a causa de enfermedades infecciosas, cánceres y desórdenes mentales, entre otros.

Mayor consumo durante la pandemia

Durante la pandemia de COVID-19, las bebidas alcohólicas se han promovido por las redes sociales y su disponibilidad ha aumentado en muchos países debido a la mayor facilidad de acceso a las compras en línea y las entregas a domicilio. Adicionalmente, los puntos de venta de licores y embriagantes, como bares y clubes nocturnos, atraen multitudes que no respetan el uso de mascarillas ni practican el distanciamiento social.

Lo cierto es que el alcoholismo no solo es sinónimo de una muerte silenciosa (corporal, mental y espiritual) sino una problemática social grave, que ni a la ONU, ni a la mayoría de gobiernos les interesa controlar ni erradicar, pues de por medio están intereses económicos y políticos, que prevalecen, antes que la salud y el bienestar de millones de familias, que han perdido el derecho a la seguridad y tranquilidad social.

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