publicado el: 6 mayo 2021 - 05:13
Colombia, violencia sistémica

Segundo Paso para Nuestra América - Los acontecimientos que tienen lugar en este momento en Colombia y las causas que lo provocaron, retratan el verdadero rostro neoliberal y fascista del gobierno de Iván Duque pero, al mismo tiempo, nos convoca a realizar un análisis crítico de la situación que vive la clase trabajadora en toda América Latina.

A pesar de la grave crisis sanitaria que padece Colombia, debido a la pandemia, el pueblo decidió movilizarse multitudinariamente al conocer los reales objetivos de la reforma tributaria presentado bajo el eufemismo de Ley de Solidaridad Sostenible. El disfraz de este enunciado no impidió que los colombianos comprendieran, inmediatamente, que se trataba de un vulgar ultraje a su dignidad y economía, sobre todo de la clase trabajadora. La supuesta "solidaridad sostenible" resultó ser un paquetazo de corte neoliberal que luego, con total descaro, fue confesado por el propio ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, cuando afirmó que para reunir la cifra de 23,4 billones de pesos (USD $ 6.294 millones), equivalente a un 2% del PIB, planteada como meta por dicha reforma fiscal, el recaudo tenía que provenir necesariamente "en un 73% de las personas naturales y el resto, de las empresas".

No obstante, el Paro Nacional no agota sus reclamos en esta medida fiscal, sino que existe todo un paquete de reformas que abarca el ámbito laboral, sanitario y de pensionados, contra el cual el pueblo organizado ha salido a las calles un manifiesto. Ante el arrojo popular, la policía y el ejército han tomado la ofensiva de manera brutal y la situación está a un paso de convertirse en un bogotazo, en un caleñazo, en un medellinazo que podría encender la llama de la rebelión nacional. El uso desmedido de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad, la evidente violación de los derechos humanos, la militarización del país y el cobarde accionar de las armas de fuego contra los manifestantes, que exigen un profundo cambio político en el país,

Parece avecinarse un salto cualitativo en la maltratada Colombia o, al menos, un paso más hacia el ya impostergable proceso de transición política e ideológica que oriente a la nación hacia una nueva ética y un despertar multitudinario de la conciencia crítica contra el neoliberalismo y la vocación pitiyanqui de esa rancia oligarquía representada por Iván Duque y Álvaro Uribe.

Lo cierto es que si Colombia se levanta y decide poner fin al atropello sistemático por parte de la clase dominante, si en la clase trabajadora y en las masas se aviva el deseo de transformar la sociedad y poner a valer los ideales de justicia, paz y soberanía, para recobrar el sendero emancipador que fue truncado a mediados del siglo pasado con el asesinato de Jorge Gaitán (1948), se incrementarán las posibilidades de que haya una reacción en cadena en la región, particularmente en aquellos países sometidos por la égida neoliberal, como Brasil, Chile, Ecuador, Panamá y, por qué no, los Estados Unidos.

Por tal razón, hemos creado este espacio denominado ANTAGÓNICAS que trata acerca de las resistencias de la clase trabajadora en América Latina. Aquí estaremos compartiendo artículos de opinión, entrevistas, foros y videos acerca de la situación actual de la clase obrera y la clase trabajadora en Nuestra América, así como los procesos de lucha que están en marcha, sus logros y objetivos. Nos interesa analizar el caso colombiano, por ser una especie de señal que nos alerta sobre lo que podría ocurrir en el contexto regional, pero deseamos hacerlo desde una perspectiva nuestroamericana, desde una visión geopolítica. Colombia está moviendo la placa tectónica de todo un sistema continental y por ello queremos conocer la opinión de especialistas y de la militancia de los movimientos sociales e indígenas de distintos países sobre los caminos que se deben recorrer y los que se están recorriendo para derrotar de manera definitiva el modelo capitalista, que es esclavista y explotador.

Ramón Medero

En esta oportunidad, contamos con la colaboración del joven intelectual e investigador colombiano, José Javier Capera, quien es doctorante en Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana (México); Maestro en Sociología Política del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora; Politólogo de la Universidad del Tolima; analista político y columnista del periódico el Nuevo Día (Colombia) y Rebelión.org (España). También ha sido profesor investigador en universidades de Venezuela, Colombia y México; y actualmente es coordinador general de la Revista FAIA (Argentina) y miembro directivo de la Red CoPaLa (Construyendo Paz Latinoamericana - México - Colombia).

SPNA- ¿Cuáles son las luchas que enarbola la clase trabajadora en el contexto político actual de América Latina?

JJC-  El proceso histórico de resistencia popular de los grupos oprimidos de la sociedad colombiana, se caracteriza por sobrevivir en un escenario de violencia sistémica, precarización laboral y despojo de la democracia. La incapacidad de las élites de izquierda / derecha de la mano de organizaciones públicas - privadas. La falta de oportunidades reales que realiza el potencial del desarrollo humano integral en el marco de la sustentabilidad político es una característica estructural del sistema-económico del Estado colombiano, parte de los efectos profundos se debe a la neoliberalización de lo público y el capitalismo en su expresión narco-institucional reflejan las diversas circunstancias de explotación, control y dominación que viven los grupos más oprimidos del país.  

SPNA- El pueblo colombiano está en las calles en protesta a las reformas tributarias propuestas por Iván Duque. ¿Cómo analiza estos hechos?

JJC- La expresión del pueblo colombiano en su concepción de diversas clases en especial baja y media, tiene que ver con los efectos negativos que convergen en el marco de la posibilidad de resistir ante las olas de violencia sistémica y los niveles amplios de pauperización que viven los sectores más oprimidos del país. El sentido de caminar las calles es la muestra del descontento ciudadano, la falta de espacios de interlocución y capacidad de acciones articulares en concreto que sean escuchadas y llevas a cabo en los diferentes espacios en la sociedad civil.

Por ende, la protesta social se constituye en una medida colectiva de hecho que la ciudadanía asume ante la no-atención y escucha del gobierno nacional. T eniendo en cuenta las diversas circunstancias de asesinato sistemático de líderes sociales, populares, indígenas y sectores marginados que sobreviven en medio de la precarización socio-económica de estos tiempos. La posibilidad de resistencia comunitaria vía manifestaciones, revueltas, cacerolazos, paros masivos, mingas y acciones colectivas de índole popular reflejan la rebeldía de los grupos oprimidos contra los altos niveles de ingobernabilidad de una clase política tradicional y un esquema gerencial de gobierno neoliberal.

SPNA- ¿Qué papel debe jugar la clase trabajadora frente a los niveles de desempleo y subempleo como consecuencia de la pandemia?

JJC- El papel que han hecho históricamente resistir y pervivir ante el exterminio de los derechos humanos de corte laboral, sociales, económicos, ambientales y políticos. Es el momento para demostrar que las pandemias de violencia, despojo y miseria son milenarias y esas no desparecen con vacunas de tipo mediáticas. Es el momento de actuar de forma estratégica y lograr visibilizar problemáticas que desbordan el plano del conflicto armado y muestran otras dimensiones profundas de pobreza humanitaria, material, inmaterial y espiritual que coexisten en los grupos oprimidos de la sociedad colombiana.

La apuesta por romper con los modelos neoliberales y el Estado capitalista precario del siglo XXI, es una larga lucha sociocultural y de imaginarios colectivos que no será en estos momentos de covid-19, sino en diferentes tiempos, escalas y escenarios que sirva como hacer grietas desde abajo y promuevas un tipo de democracia sustantiva, horizontal y democratizadora de los saberes, derechos, necesidades y demandas orientados a otro tipo de nación que pueda re-pensarnos como ciudadanos en un mundo des-globalizado pero gobernador por las élites globales y los emporios corporativos en diferentes latitudes del sistema mundo-capitalista.

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