publicado el: 23 mayo 2021 - 22:17
Cuba Enfrenta la Subversión en las Redes Sociales

Segundo Paso para Nuestra América.- Las redes sociales son utilizadas por el imperialismo y sus lacayos, con una finalidad política y desestabilizadora, a favor de una subjetividad identificada con el pensamiento neocolonizador. Es el caso de Cuba y otros países de América Latina cuyos gobiernos contrahegemónicos son atacados de manera artera para han constituido en instrumentos eficaces para difundir falsas noticias, generar terror, descontento, incertidumbre entre la población, especialmente entre los jóvenes

La violencia en las redes sociales entre cubanos

Los llamados youtuber e influencer que producen contenidos sobre Cuba son considerables y con motivaciones diversas. Encontramos desde la visión de la ama de casa que trasmite los problemas cotidianos del hogar; los jóvenes que hablan de su barrio, pueblos y costumbres; la promoción del turismo, los servicios gastronómicos; hasta aquellos que de manera enfermiza estimulan abiertamente la división entre cubanos, generan el dio, provocan el miedo, la disidencia, con el objetivo de provocar el caos social y por esta vía encontrar la “salida” rápida del gobierno y la revolución.

La violencia en las redes sociales entre cubanos es un fenómeno abiertamente perturbador de la realidad de los emigrados que afecta a todos. Este comportamiento se trasladó de los medios tradicionales de comunicación, del contexto de intolerancia política impuesta por la minoría conservadora que ostenta el poder político e intenta monopolizar la opinión. Utilizando el lenguaje de odio y de miedo, comportamientos del pasado mafioso, heredado del subyacente terrorismo que trasladó de las calles de Cuba a las de Miami.

En la ciudad de Miami está de moda la imposición de lo que reconocen como la “ley y el orden” a través de las redes sociales. La televisión y la prensa tradicional dejaron de ser los medios hegemónicos, monopolizadores de la opinión sujeta a cumplir las reglas de las “buenas costumbres” y cambiaron hacia las redes sociales desde donde atacan sin límites a quienes consideran partidarios del diálogo, la reconciliación entre cubanos, lograr una relación normal con Cuba, igual que entre Cuba y los Estados Unidos.

La campaña de manipulación está orientada a generar terror en los cubanos llamados “emigrados económicos”, utilizando estas plataformas alternativas. Un ejemplo reciente de esa violencia son las amenazas contra el profesor Carlos Lazo y otros youtuber que promocionan la iniciativa Puentes de Amor entre Cuba y EE.UU., que pide el levantamiento del bloqueo y las sanciones que afectan los derechos humanos de la familia cubana y estadounidense, una violación del derecho internacional que el mundo rechaza cada año abrumadoramente en la Organización de las Naciones Unidos (ONU).

La plataforma Cubanos por el Mundo y otras forman parte de la estrategia de subversión de Estados Unidos potenciadas con la llegada al poder de Donald Trump. Desde las redes sociales planifican y realizan el abordaje estratificado de la comunidad cubana en el exterior y al interior de la Isla. Los contenidos están dirigidos de manera diferenciada de acuerdo a los intereses, el poder socioeconómico, a los jóvenes, los artistas e intelectuales y a los cubanos descontentos.

La campaña está diseñada para influir negativamente en el comportamiento y la opinión del sector mayoritario que viaja a Cuba, mantiene una relación estable con su familia en la isla, además de apoyar las buenas relaciones entre Cuba y los EE.UU., contrarias a las aspiraciones y necesidades de la minoría neoconservadora anticastrista.

Este tipo de youtuber e influencer están curiosamente patrocinados por un mismo grupo de empresas radicadas en el Sur de la Florida. Un apoyo económico que sospechosamente se incrementó durante la última campaña electoral en EE.UU. de refuerzo a la propaganda en pro del candidato Donald Trump. Dichos sponsors resultan personas comprometidas con el status quo, una mezcla de intereses políticos y de entidades económicas que aspiran apoderarse de espacios y negocios a partir de provocar contradicciones, división e imperar en el caos, tanto dentro como fuera de Cuba.

Hemos vivido durante el último lustro la reacción intransigente del llamado “exilio histórico inmovilista” a la estrategia del expresidente Barak Obama de alcanzar relaciones bilaterales con Cuba, a partir del reconocimiento del gobierno cubano, del establecimiento de conversaciones amplias para resolver el diferendo histórico, sobre bases de igualdad y respeto.

Diálogo que aprueban mayoritariamente los cubanos, contrario a la narrativa, el deseo y el comportamiento de la conservadora ala anticastrista que presiente el riesgo de perder el financiamiento del modus vivendi creado para favorecerlos a ellos por las anteriores administraciones.

Es de sentido común entender que la apertura de una relación bilateral seria y estable con Cuba obliga a EE.UU. a cambiar el comportamiento tradicional de hostilidad, financiamiento, planificación y apoyo a la subversión interna. Lo cual afecta intereses vitales de funcionamiento de la estructura de las organizaciones anticastristas como la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y el tinglado que forman parte del diseño operativo general articulado durante más de medio siglo encaminado a la subversión.

¿Qué pasó con el dúo Gente de zona?

En el caso del afamado dúo Gente de Zona, fueron chantajeados por la plataforma subversiva Cubanos por el Mundo, que los obligó a realizar declaraciones en contra del gobierno de Cuba para poder permanecer en Miami viviendo y promocionando su arte. Estrategia asumida por los sectores conservadores que temen la influencia de los artistas de la isla sobre la comunidad porque cambian la sensación de anormalidad y sirve de disuasivo entre los cubanos enfrentados por décadas.

El arte humaniza y borra esas diferencias que no se pueden dirimir en la política. Ayuda a encontrar soluciones a los viejos problemas desde la inventiva popular. Contribuye a desarrollar el pensamiento crítico y fortalecer la espiritualidad, la fe y la esperanza. También desafía a la competencia entre las empresas que controlan el espectáculo en las noches de Miami que no todas admiten la presencia de artistas que después regresan a la isla y no se dejan utilizar en la propaganda contra Cuba.

La pasada coyuntura electoral en EE.UU. fue aprovechada con todas las herramientas en las redes sociales. De ese lado, exigieron “continuidad” reforzando el nivel de compromiso de la comunidad cubana y sobre todo de los líderes comunitarios, los artistas, entre otros. Para ello,  recurrieron a los argumentos más cómodos utilizados durante años para mantener el control del voto, la “disciplina” anticastristas, planteando “la amenaza” de “ahí viene el coco castro-chavista”, a través del viejo eslogan de la estigmatización contra los “comunistas”.

Los cubanos vimos con estupor el encuentro del candidato Donald Trump con el congresista Mario Díaz-Balart y el youtuber Alexander Otahola, escena salida del realismo mágico, en el que estos solicitaron al presidente estadounidense perseguir a aquellos cubanos que supuestamente “defiendan al régimen cubano” en EE.UU. Así mismo, las declaraciones de la congresista republicana María Elvira Salazar, que compara a Otahola con el fallecido líder anticastrista Jorge Mas Canosa, paralelo que cayó muy mal entre los voceros del exilio.

Escenas muy tristes y comentarios que, en vez de ayudar a la unidad de la comunidad cubana, la separa y polariza; peor aún, oscurece la relación de esa colectividad ante la nación estadounidense que atraviesa la peor crisis de su historia, marcada por la batalla racial en las calles, las desigualdades sociales y la pobreza, consecuencias de la crisis del sistema económico-financiero del expansionismo capitalista.

Las redes sociales son en la actualidad el centro de conspiración financiado por entidades de inteligencia estadounidenses como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), política injerencista subversiva contra Cuba, aprovechando las dificultades actuales del país. Otro intento de crear situaciones de desestabilización que conduzcan a cambiar el ordenamiento político a lo cual dedican presupuestos multimillonarios cada año.

Luis R. Lima Hernández

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