O Muere el Capitalismo, o Muere la Madre Tierra. Propuestas desde el Sur

Segundo Paso para Nuestra América.- El capitalismo ha trabajado fervientemente en el control hegemónico del planeta, llevándolo cerca del colapso. De allí la necesidad de plantear una propuesta civilizatoria basada en principios éticos que valoren la vida como un hecho indiscutible y como máxima expresión del ser humano. Crear una civilización cuya base no sea la destrucción, sino la expansión y trascendencia de la vida.

No es cuestión de optimismo o pesimismo saber o ignorar cosas elementales,

ser responsables o no de los acontecimientos.

Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando,

como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella .

Fidel Castro Ruz

La ecología es siempre política

El capitalismo ha trabajado fervientemente en el control hegemónico del planeta. De allí que el escenario de las ideas sea víctima de una industria fuerte de “comunicación” privatizada y al servicio de los grandes intereses económicos. En tal sentido, los grandes temas han sido vinculados a la incomprensión, la represión, el tabú o la banalidad; extirpando su esencia política.

El modelo capitalista sustenta toda su maquinaria en la explotación de las condiciones de vida de todos los seres vivos: los recursos energéticos. No hay nada más político que la ecología. No es casual entonces, que el planteamiento de estas ideas pueda llevar a quienes las levantan, al cuarto de los prejuicios diseñadas para ella: son temas de “hippies” o “come flores”.

Desde esta definición, se banaliza cualquier verdad o argumento relacionado con cuestionar la base del sistema capitalista, su sustento de vida, su razón principal: la extracción de los bienes naturales del planeta para la sustentación de un modelo de consumo exacerbado que ha establecido patrones de vida desigual a nivel de países y de personas.

El capitalismo y la amenaza a la vida

La llegada de la Revolución Industrial, a partir del descubrimiento del carbón como fuente de energía, provoca el despliegue mundial de fuerzas con el fin de implantar en el mundo un modelo de “desarrollo” sostenido en el consumo de la savia del planeta, es decir, de las fuentes energéticas que durante millones de años se fueron concentrando en el subsuelo a partir de la materia orgánica de los primeros seres vivos.

Este llamado modelo de desarrollo, se expandió de manera violenta con la invasión y repartición de territorios en todo el planeta por las grandes potencias europeas con el fin de establecer sus zonas de poder; trayendo como consecuencia la desaparición y desertificación de grandes ecosistemas, la extinción de culturas milenarias y la implementación de un modelo único de organización de las sociedades: el capitalismo.

La amenaza de desaparición de la vida humana en el planeta y sus condiciones, es planteada durante la Cumbre de la Tierra de 1992, por el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro:

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre (…)  Junto con el riesgo todavía presente de la destrucción nuclear, se trata de la peor amenaza que tiene planteada ante sí la humanidad. En lo que respecta a los países subdesarrollados, es uno de los factores que agrava con más fuerza las condiciones de vida de cientos de millones de personas en el Tercer Mundo”.

La gran aceleración o «la marcha hacia el abismo»

A partir de 1950, se da un salto en el consumo energético mundial que se ha denominado como “la gran aceleración”. Desde esta fecha hasta la actualidad, científicos coinciden en que la alteración de los ecosistemas terrestres ha sido el más acelerado de la historia.

Las principales fuentes de energía que se consumen en el planeta son petróleo, gas y carbón, con un 86% del consumo total.

Los siguientes gráficos reflejan el aumento de la actividad y su impacto a partir de esta fecha:

Por otra parte, las principales fuentes energéticas han llegado a su pico para empezar a disminuir en la cantidad de reservas existentes. El pico del petróleo comenzó en 2005, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). El del conjunto de energías no renovables (petróleo, gas natural, carbón y uranio) en 2018; es decir a partir de ese momento comienza el agotamiento progresivo de las energías existentes en el planeta.
 

En el caso de los suelos, cada año se abandonan 10 millones de hectáreas de tierra por causa de la erosión. Según la FAO, este ritmo acabará con las tierras de cultivo en unos 60 años. Asimismo, 1.700.000 de personas viven de acuíferos que están desapareciendo.

Propuestas desde el Sur de Nuestra América

Son distintas las propuestas civilizatorias que desde Nuestra América han sido planteadas, analizando el Ecosocialismo en el marco de un debate histórico.

En primer lugar encontramos el Buen Vivir o Suma Kawsay; originario de los pueblos Aymara. Es una filosofía que convoca a la vida desde el equilibrio espiritual y material con la Madre Tierra, siendo la comunidad, el ser colectivo, su pilar fundamental. Esta es una filosofía y práctica ancestral, el modo de organización de la sociedad Aymara que se basa en el equilibrio y que implica una relación de conexión entre los seres vivos.

Por otra parte, la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, presentada durante la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra realizada en Cochabamba, Bolivia en el año 2010, por parte de los movimientos sociales allí reunidos.

En esta declaración se reconoce que: “...el sistema capitalista y todas las formas de depredación, explotación, abuso y contaminación han causado gran destrucción, degradación y alteración a la Madre Tierra, colocando en riesgo la vida como hoy la conocemos, producto de fenómenos como el cambio climático”.

Esta propuesta implica un salto en el derecho internacional puesto que asume al planeta como sujeto y que por tanto cuenta con derechos que deben ser respetados. Significa un reto dentro del sistema legal occidental que se rige por una racionalidad que separa al ser humano del resto de los seres vivos.

En el año 2012, el Comandante Hugo Chávez expone el Plan de la Patria, que en su quinto objetivo histórico convoca a “contribuir a la preservación de la vida en el planeta y salvar a la especie humana”. Este objetivo asume la necesidad de construir un modelo económico productivo ecosocialista, la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales, la defensa del patrimonio histórico cultural venezolano y la convocatoria a conformar un movimiento mundial contra el cambio climático como una propuesta orgánica de carácter internacional.

No se trata de dar matices ecologistas al capitalismo: un modelo que en esencia transita hacia la destrucción total del planeta Tierra. Se trata de plantear una propuesta civilizatoria que implique la expansión de principios éticos que tengan la vida como un hecho indiscutible y la máxima expresión del ser humano, quien debe activar la grandeza de su cerebro para crear una civilización cuya base no sea la destrucción, sino la expansión y trascendencia de la vida.

Gabriela Molina

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