publicado el: 1 junio 2021 - 17:08

Los Crímenes de Francia No Solo Están en Ruanda

¿Fue la colonización francesa en África un crimen contra la humanidad?
Los Crímenes de Francia No Solo Están en Ruanda

Segundopaso - Francia ha hecho noticia frente a su “responsabilidad” en el genocidio de Ruanda, el presidente Macron ha aceptado el informe que revela “errores” al apoyar al régimen que lideró las matanzas de 1994, Documento de casi 1.000 páginas, redactado por un equipo bajo la dirección del historiador especialista en genocidios con 8.000 documentos en archivos que, en muchos casos, estaban clasificados.

La conclusión es rotunda. Los expertos añaden: “Francia se implicó durante mucho tiempo con un régimen que fomentaba las masacres racistas” y concluye: “La investigación establece, pues, un conjunto de responsabilidades, graves y abrumadoras” en el genocidio de los tutsis de Ruanda (1990-1994).

Francia trataba de contener el supuesto avance de Estados Unidos en las colonias africanas e impulsaba la “democratización” a cambio de ayuda al desarrollo y cooperación militar y política. En realidad, la cooperación se convirtió en un respaldo decisivo a un régimen que fraguó el asesinato de casi uno de cada seis ruandeses con motivos étnicos. El genocidio de más de 800.000 tutsis perpetrado por el régimen hutu, que contó durante años con el apoyo militar y político de París.

Pero los crímenes de este país no solo están en Ruanda. Desde 1963, más de 22 líderes africanos, entonces en el poder, han sido brutalmente asesinados por gobiernos franceses por resistir al colonialismo, muchos de ellos molestaban a las potencias coloniales y especialmente a Francia en el continente africano, razón por la que ha preparado y dirigido un sin número de golpes de estado en África y ha sobornado para imponer su dominio colonialista; no obstante, los crímenes cometidos por Francia son bien conocidos y los documentales inundan la televisión francesa y africana para darse cuenta de que París en realidad mata, envenena y saquea África. Esto merece una denuncia ante el tribunal penal internacional contra el estado francés.

El Servicio de Documentación Externo y Anti-Espionaje (SDECE) es responsable de la "desinformación"; también recopila y documenta información sobre todos los Estados africanos. La DGSE es el principal servicio secreto en el extranjero, que está a cargo del control de los "líderes de piel negra". Hay otra DST (Dirección de Seguridad Nacional) que se ocupa de Inteligencia y Seguridad en el interior y exterior de Francia. Estos son los tres servicios de inteligencia francesa que tienen la reputación de provocar golpes de estado en África y derrocar a Gobiernos antiimperialistas.

Históricamente se sacrificó todo tipo de independencia africana en beneficio de Francia. Por cuatro razones: el primero es el rango que ocupa en la ONU con una procesión de clientes estatales que votan a favor de los intereses de París; el segundo es el acceso a materias primas estratégicas (petróleo, uranio) o incluso (oro, madera, cacao...); el tercero es la financiación de la vida política francesa, mediante gravámenes sobre la ayuda oficial al desarrollo o la venta de materias primas; y la cuarta razón es el papel de Francia como subcontratista de los Estados Unidos en los países africanos.

Francia puso en marcha un sistema que impedía de cualquier tipo de liberación de algún país africano y es por esto que la sangre fluye en el continente. En Camerún: La UPC, luchó por la independencia, Nyobe fue aplastado entre 1957 y 1970 en un baño de sangre que dejó entre 100,000 y 400,000 muertos. En Togo más de un cuarto de siglo de dictadura con la complicidad de Francia. Apenas tres años después de la independencia de la joven República Togolesa, fue la brutal irrupción del ejército en su vida política.

¿Fue la colonización francesa en África un crimen contra la humanidad?

Aunque parece evidente que, durante la colonización, los franceses cometieron atrocidades en África, para ser éstas jurídica o moralmente consideradas como crímenes contra la humanidad, deben encajar en su definición formal.

Los crímenes contra la humanidad son “actos cometidos como parte de la ejecución de un plan organizado contra una población civil en el marco de un ataque generalizado”, entre los que se incluyen el asesinato, el exterminio, la esclavitud, el traslado forzoso de población, la encarcelación, la tortura, la violación, la persecución por motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género u otros, la desaparición forzada o el apartheid.

Entre los pasajes habitualmente citados al hablar de la crueldad de la colonización gala en África, se encuentran algunos de los más sombríos episodios de la reciente historia del Hexágono. Olvidados por los franceses, pero vivos en la memoria del continente negro por ser acontecimientos ocurridos durante el siglo XX cuyas consecuencias marcan aún a sus víctimas o a familiares directos de éstas.

La construcción de la línea férrea Congo-Océan fue una de esas infraestructuras que los franceses dejaron en sus colonias africanas. En 1914, los congoleños eran reunidos y obligados a trabajar en campos ferroviarios en los que se daban tasas de mortalidad de hasta el 57%. Se estima que unos 125.000 africanos fueron explotados y esclavizados, de los que 20.000 murieron.

En los años 70, el desplazamiento de poblaciones, ejecución de opositores, tortura, exposición pública de cabezas cortadas como forma de amedrentamiento, aldeas borradas del mapa, sin embargo, pocas personas han oído hablar de las acciones de Francia y sus patrocinados en Camerún. El número total de víctimas se estima en entre 60.000 y 120.000 cameruneses aproximadamente. A esto podríamos sumar otros muchos, como el asesinato de 20.000 a 30.000 malgaches en la insurrección de 1947 o las masacres de Sétif y Guelma de 1945 en Argelia.

Estos episodios coloniales fueron invisibilizados en la historia de Francia y del mundo; su desmemoria, más allá de no ser justa desde un punto de vista histórico, moral o legal, es peligrosa para el endeble sistema de justicia internacional, que juzga a su antojo, principalmente favoreciendo los intereses de las potencias. Francia tendrá que responder no con disculpas públicas, sino con la censura y repudio mundial, además de la indemnización a los pueblos afectados por su injerencia colonialista.

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