publicado el: 6 junio 2021 - 09:28

BIENAL DEL SUR. PUEBLOS EN RESISTENCIA

Al Sur del Arte

La Máxima Cita de las Artes Visuales de Venezuela
 Al Sur del Arte

Segundo Paso para Nuestra América.- La Bienal del Sur. Pueblos en Resistencia, es un encuentro de los pueblos que, disgregados por el planeta, construyen sus propios referentes de lucha a través de la creación artística y que no tienen espacio en otras vitrinas donde domina lo mercantil y la lógica del espectáculo. Estas obras artísticas nos permiten sentir el Sur, comprender la dinámica de lo que comienza a nacer, buscar en nuestras raíces, preguntarnos quiénes somos: pero también nos mueve a salvar el planeta para nuestros hijos, fundar el respeto por la vida, defender la belleza, entendernos en el territorio, identificar nuestro cuerpo en el ecosistema natural, en el político y conseguir su justo sitio.

La República Bolivariana de Venezuela viene tomando un espacio propio en las grandes confrontaciones artísticas del mundo con una propuesta que convoca a los pueblos del mundo bajo la idea del arte en resistencia. Desde el año 2015 cuando se lanzó la primera convocatoria de la I Bienal del Sur. Pueblos en Resistencia, la gran mayoría, sino todas las bienales del mundo, estaban controladas por los intereses de los grandes capitales y sus brazos ejecutores. Era notoria y hasta escandalosa la presencia de la imagen de grandes empresas trasnacionales patrocinantes de los eventos que se encuentran como erigido como puntos fundamentales del devenir del arte de nuestros días. Detrás de estos patrocinios hay un manejo de los intereses económicos y geopolíticos muy claros que jerarquizan la creación artística desde la óptica del mercado dejando un lado un amplio panorama de expresiones y experiencias reveladoras de los profundos debates que los pueblos dan en su lucha diaria por la identidad y la construcción de un espacio digno en la historia.

La I Bienal del Sur. Pueblos en Resistencia convocó desde Caracas, Venezuela a un encuentro de los pueblos que disgregados por el planeta construyen sus propios referentes de lucha a través de la creación artística y que no tienen espacio en otras vitrinas donde domina lo mercantil y la lógica del espectáculo. En palabras del comité curatorial queda clara la intención que convoca:“Una Bienal del Sur comienza con la idea de sentir ese sur, de hurgar en sus viejos caminos para comprender en plenitud la dinámica de lo que comienza a nacer. Salvar la tierra para nuestros hijos, fundar el respeto a la vida, defender la belleza, entendernos en el territorio, trabajar junto a los que más necesitan apoyo, han sido prácticas claras desde hace ya bastante historia. Buscar en nuestras raíces del tiempo, preguntarnos sistemáticamente quiénes somos, identificar nuestro cuerpo en el ecosistema natural, en el político y conseguir su justo sitio, ha sido mil veces escrito en nuestra bitácora de combate ”

La palabra sur adquiere aquí otras connotaciones. De punto cardinal se convierte en concepto político. De referencia de orientación geográfica se transforma en marco poético emancipador, en mecanismo de encuentro, de abrazo y en espacio para la comunicación y la fiesta de los pueblos que descubren que por más distantes que sean los espacios geográficos sus luchas son las mismas. Se abre una ventana de solidaridad y los artistas y sus obras advierten que las rutas tradicionales del arte con sus concentraciones de poder comienzan a ser vulneradas. La Bienal del Sur comienza a trazar alternativas a la lógica de las grandes metrópolis que mostró y dictaminan las modas, las vanguardias y los lenguajes creativos. Ya América Latina y África no se encuentran a través de la intermediación de Europa,

A la primera cita en Caracas llegaron obras y creadores de Namibia, Sudán. Vietnam, Malí entre otros países, cuyo trabajo creador artístico era muy poco o nada conocido en América Latina. Se rompía así la hegemonía de los grandes circuitos y comenzó una experiencia compleja, pero que sentaba un precedente importante en el mapa de la circulación del arte en el mundo. El Museo de Bellas Artes de Caracas se convirtió en la sede viva y activa de los pueblos en resistencia. Para la segunda convocatoria en el año 2017 la asistencia, junto a otros pueblos hermanos del mundo, de Senegal, Irán y Sudáfrica consolidaban a la Bienal del Sur como un punto emergente de clara importancia estratégica ante las pretensiones hegemónicas de los grandes centros de poder. Junto a los pueblos de África llegaron también otros pueblos de América Latina como El Salvador,

Para los artistas venezolanos La Bienal del Sur ha pasado a ser uno de los eventos más importantes de confrontación artística. Desde todos los estados del país se reciben propuestas que son evaluadas y seleccionadas por un comité curatorial compuesto por calificadas figuras de las artes plásticas locales e internacionales. La misma convocatoria de la Bienal en medio de grandes dificultades económicas, bloque y sabotaje internacional y ahora con las restricciones producto de la pandemia por el Covid 19, es un acto ejemplar de resistencia y tenacidad. Esta confrontación cuyos dos primeros capítulos se inauguraron en la ciudad de Caracas, itineraron a otras ciudades del país. Maracaibo, Barquisimeto y Valencia fueron sedes alternas que recibieron la muestra y programaron actividades temáticas dentro y fuera de los recintos expositivos.

Desde la multiculturalidad que alberga la Bienal desde sus inicios se desprende una gran cantidad de lenguajes, enfoques y conceptos. Los creadores visuales del sur en resistencia son poseedores de técnicas ancestrales al igual que de lenguajes tecnológicos sofisticados. Pintura, dibujo, perfomances, video arte, escultura, grabado, proyectos editoriales, muralismo, intervenciones urbanas, textiles, fotografía, son algunos de los lenguajes presentes en las salas expositivas. Subyace en este conjunto una clara apuesta por la búsqueda de justicia, una exaltación de la diversidad cultural y una constancia clara que los pueblos del mundo están determinados a forjar su propio destino.

Como elemento organizador y didáctico, el mapa expositivo de la Bienal del Sur ha estado estructura en base a diálogos que agrupan las manifestaciones por su esencia conceptual y discursiva. Diálogos de la tierra, diálogos del cuerpo, diálogos de la transformación, diálogos de la alienación, diálogos de la identidad, diálogos de la pandemia. Estos elementos orientadores permiten al visitante crear rutas de legibilidad dentro de la gran diversidad de manifestaciones bajo la idea de adentrarse en territorios creativos sembrados de claro signos de lucha y resistencia, de apropiaciones técnicas y discursivas que vienen de o más profundo de cada pueblo y de cada cultura.

La Bienal del Sur. Pueblos en Resistencia es organizada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través del Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio, IARTES. Para el cuarto capítulo que se desarrolla en tiempos de pandemia, la convocatoria sucede en el espacio 2.0. Ante las circunstancias complejas y las dificultades derivadas de la cuarentena la Bienal apuesta por una muestra totalmente virtual. Esta cita circulará por el ciberespacio desafiando las restricciones, los bloqueos y las circunstancias adversas de los momentos actuales. Este capítulo ha contado con una numerosa representación de creadores y creadoras venezolanos y veinticinco países del mundo han dicho presente.

Óscar Sotillo Meneses

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