publicado el: 9 junio 2021 - 19:54

Educación Liberadora: el Legado de Paulo Freire

«Cuando la Educación no es Liberadora, el Sueño de los Oprimidos es Ser el Opresor»
Educación Liberadora: el Legado de Paulo Freire

Segundopaso - El brasileño Paulo Freire es considerado el “pedagogo de la liberación”. Durante su vida trabajó por una educación popular para contribuir a la emancipación de los oprimidos. Conozcamos mas a fondo su legado el cual es una Educación Liberadora y Revolucionaria en América Latina.

En las décadas de 1960 y 70, luchó como profesor de justicia y solidaridad y, por lo tanto, contra la opresión. Formó parte de un amplio movimiento popular que criticaba radicalmente el régimen económico existente: “solo a través de la liberación del capitalismo, de un sistema que glorifica el beneficio y el egoísmo, es posible otro mundo”. El accionar transformador de la escuela, del maestro, del niño, del joven en su comunidad, en la iglesia, en sindicatos y partidos, es la base para cambiar las estructuras de explotación y marginación.

Ideó los Círculos de Cultura, un espacio aprendizaje y de reflexión inclusiva que luego se definiría como su “método de alfabetización” (basado en palabras o temas-generadores para aprender a leer y escribir desde la problematización del mundo y el territorio habitado).  Tras el golpe militar de 1964, pasó por su prolongado exilio de 15 años que lo lleva a vivir casi cinco de ellos en Chile (país en el que trabaja con el campesinado y redacta libros emblemáticos, así lo es, la Pedagogía del oprimido), una década en Ginebra, Suiza, con variadas apuestas descolonizadoras en África y América Latina, hasta el retorno definitivo a su tierra natal en los años ’80, según sus propias palabras “para reaprender Brasil”. Allí ejercita la perseverante labor pedagógica y formativa en varios frentes, llegando a asumir entre 1989 y 1991 la Secretaría de Educación en la Alcaldía de San Pablo, y haciendo del compromiso con las luchas emancipatorias un rasgo indeleble de sus últimos años de vida.

Hernán Ouviña, Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, catedrático de la Carrera de Ciencia Políticas, politólogo, educador popular e investigador militante menciona a este pensador en su artículo: “Paulo Freire y la pedagogía de la esperanza en tiempos pandémicos” en los siguientes términos:

Freire es quizás el principal referente de una corriente pedagógico-política surgida de las entrañas de Nuestra América, aunque con ramificaciones e influencias en otras latitudes del mundo. Maestro trashumante y caminador incansable de la palabra, peregrino aprendiz y consejero de infinidad de movimientos sociales y organizaciones de izquierda, autor de numerosos libros centrados en la crítica de la educación “bancaria”, para él la denuncia del carácter político del acto educativo tenía como correlato la necesaria toma de postura en favor de la concientización de las clases subalternas, por lo que el proyecto al que supo aspirar a lo largo de su vida siempre rechazó el autoritarismo, la dadiva paternalista y la verticalidad, abogando por el diálogo, la praxis colectiva y la escucha mutua, como pilares fundamentales de un proceso revolucionario centrado en el creciente protagonismo y la liberación de las y los oprimidos. (Rebeldes con causa, 2020)

Su vasto pensamiento y obra nos deja un legado significativo para quienes creemos que la educación debe dar un giro, especialmente en esta época de crisis sanitaria, tiempo de aprender y enseñar valores humanos con nuevas estrategias pedagógicas y organizativas que transformen la actual realidad latinoamericana en un territorio de paz, prosperidad y soberanía. Respecto a los actos conmemorativos del Descubrimiento de América, Freire se manifestó: “Yo no conmemoro la invasión, sino la rebelión contra la invasión”

En esta oportunidad se sintetizará parte de la interesante propuesta educativa, retomando algunas de sus ideas revolucionarias en el marco educativo:

· La primera de ellas remite a ejercitar una pedagogía de la memoria histórica que rompa con el colonialismo y la cultura del silencio. Esto es afrontar la crisis mediante la rememoración apelando al dialogo intergeneracional, sobre todo a partir de revitalizar la memoria popular de mediana y larga duración.

· Enseñar la resistencia y la rebeldía, recobrar las luchas anti esclavistas y anticolonialistas para nutrirnos de las cosmovisiones, filosofías y culturas afroamericanas e indígenas, que intentaron ser exterminadas al calor de la violencia colonial-moderna.: “la enseñanza de que los poderosos no lo pueden todo”.

· Aprendizajes de dignidad, pistas para la convivencia democrática y el autocuidado colectivo, estimulando la imaginación política, el arte popular, la espiritualidad y praxis educativa liberadora, desde la corporalidad, la cultura oral y los afectos.

·  Evitar que el sueño de las y los oprimidos sea emular a sus opresores. El profundo arraigo de “valores de derecha”, autoritarismo y prepotencia, tendencia latente a la xenofobia, al consumismo, la misoginia, el odio racial, o otras expresiones discriminatorias, que se basan en una “pedagogía enajenadora”.

· Este autor advierte sobre la “deshumanización” de los sectores populares, al punto de emular al amo, introyectar la violencia o desear convertirse en dominadores.

· La descolonización requiere por lo tanto respetar los saberes de las clases subalternas, sin romantizarlos; sin subestimar a la hegemonía burguesa, patriarcal y neocolonial como poderosa educadora, de manera que esta lucha integral signifique un (re) aprendizaje, (auto) liberación colectiva, vida digna y existencia plena.

· Otra contribución freireana es aprender a cultivar una pedagogía de la tierra y el buen vivir. “la veneración de la vida no solo humana, sino vegetal y animal”. No hay posibilidad de ejercitar un proceso de concientización, si esta conciencia no es también ecológica y socioambiental.

De acuerdo con las lecturas y reflexiones del Dr. Ouviña es crucial retomar el pensamiento de Freire, es apremiante fortalecer e irradiar aquellas prácticas sustentables basadas en el buen vivir, la soberanía alimentaria, la agroecología y el consumo responsable. Esta es una pedagogía territorializada, siendo su dinámica el trabajo colectivo, no enajenado y cooperativo, actividades vitales que garantizan la reproducción cotidiana y constituyen un principio ético-formativo de suma relevancia.

La propuesta de Freire sobre educación transformadora es un tema capital en foros, seminarios y publicaciones en toda América Latina; en definitiva, su estudio inspira a retornar a la protesta legítima de los pueblos por sus reivindicaciones para hermanar, articular y potenciar apuestas emancipatorias.

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