publicado el: 21 junio 2021 - 19:21

La Esclavitud Es La Base del Eurocentrismo

Sin La Gran Riqueza de América, Asia y África, No Hubieran Existido Ni Capitalismo, Ni Modernidad en Europa
La Esclavitud Es La Base del Eurocentrismo

Segundopaso - El eurocentrismo es una construcción ideológica donde Europa aparece como una civilización superior a las demás, pero ¿Es en realidad este continente mas superior a América, Asia y Africa? en el presente articulo conoceremos mas sobre este tema.

Es una Europa occidental que considera que solo su cultura, su filosofía, su liberalismo económico, su idea de progreso y de desarrollo, su ilustración, su sistema capitalista, en definitiva, su cosmovisión o visión del mundo, son el modelo que deben seguir los otros pueblos del planeta. El eurocentrismo es una idea según la cual Europa es el centro y América Latina, África y Asia son la periferia. Las culturas de la periferia deben repetir el modelo de civilización que Europa ha construido. Es decir, la supremacía del mundo occidental sobre el resto.

Esta Europa se ve a sí misma como una civilización desarrollada, “su progreso” se debe a su racionalismo y capitalismo, que se ve como producto de una evolución iniciada con los griegos. Por otra parte, la periferia - lo que no es Europa - aparece como bárbaro, primitivo, incivilizado, cuyas creencias, religiones, modos económicos, formas de organización política, Estado, Derecho, ciencia, pensamiento, etcétera, son atrasadas e irracionales. Podemos decir, entonces, que el eurocentrismo se empieza a formar con el Renacimiento y se consolida en el siglo XVIII con la llamada Ilustración.

Todo esto quiere decir, que fue en el Renacimiento cuando Europa comenzó su imperialismo esclavista sobre el resto de la tierra, los pueblos - de la periferia - pasaron a ser sus colonias (África, Asia y América). El centro dominaba la periferia; ese dominio de los mares fue posible gracias a los adelantos técnicos como el astrolabio, que les permitió mejorar la navegación, además, sin la brújula y la pólvora (inventos de China) y la riqueza acumulada en el sistema feudal, Europa no habría podido expandirse, y debido a su dominio militar sobre los otros pueblos acentuó la creencia en su superioridad natural; de esta forma, este continente se vuelve hegemónico.

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España del siglo XVI decía que los habitantes de América eran “bárbaros, incultos, caníbales, y tan inferiores a los europeos como lo eran los niños a los adultos, las mujeres a los varones y los monos a los hombres” (Sepúlveda, 1996). En el siglo XVIII la superioridad autoproclamada de Europa no se discutía, era obvio y se daba por hecho. Esto fue legitimado por el filósofo alemán Friedrich Hegel quien pensaba que la historia seguía la ruta del sol: “La historia universal va de Oriente a Occidente. Europa es absolutamente el término de la historia universal, Asia es el principio” Todo lo demás, era inferior y había quedado superado. De esta manera da el “derecho absoluto” a los pueblos del Norte sobre el resto del mundo y legitima el colonialismo desde su filosofía (Dussel, 1994).

En Francia, el Barón de Montesquieu, el creador de la moderna teoría de la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), es un claro ejemplo del pensamiento racista europeo, quien sostuvo que la esclavitud de la raza negra era legítima. En este mismo sentido racista, Kant afirmó que “algunas razas americanas representan el escalón más bajo de la humanidad” Razas que eran “infantiles, inmaduras, menores de edad, no ilustradas”. (Gerbi,1993).

Los latinoamericanos y el mundo debemos recordar que la hegemonía europea tuvo como fuente el dominio militar y no el cultural; el colonialismo político y económico sobre los pueblos conquistados fue posible gracias a la violencia y no por civilización. Las implicaciones de este pensamiento eurocentrista y etnocentrista se reducen en los siguientes criterios:

· Se acepta implícitamente que la “civilización moderna se comprende como más desarrollada, superior” y aparece como una cultura “universal” (Dussel, 2005)

· De esa “superioridad” se deriva el deber moral, ético, de civilizar y desarrollar a los pueblos “atrasados”.

· Se justifica la imposición del sistema capitalista, las ideas liberales, la democracia liberal y el concepto de desarrollo eurocentrista en todas las partes del planeta.

· Se inferiorizan, desprecian y se destruyen todas las otras culturas, religiones, creencias, epistemologías, economías o formas de intercambio con la naturaleza.

· Se usan expresiones peyorativas como “Tercer mundo”, “culturas subdesarrolladas”, capital “países atrasados” (Santos, 2005).

· Se invisibiliza al otro, en la historia, es decir nace un “colonialismo académico e intelectual”

Simón Bolívar, El Libertador, entendió que América no debía copiarse todo de Europa. Decía en 1828, cuando Suramérica ya se había independizado de España: “Yo creo que, el nuevo gobierno que se dé a la república debe estar fundado sobre nuestras costumbres, sobre nuestra religión, sobre nuestras inclinaciones, y últimamente, sobre nuestro origen y nuestra historia”.

Por su parte, José Martí, el pensador cubano, afirmaba que las instituciones y el gobierno debían nacer de los elementos naturales de cada país, de la propia realidad. Decía: “…y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país”.

Se trata entonces de cambiar la historia eurocéntrica por una historia mundial que incluya las contribuciones de otras culturas. Por último, hay que mencionar que lo que conocemos como sistema capitalista no existiría sin los aportes del continente americano; también fueron sus riquezas, su oro y plata, las que le permitieron a los países europeos acumular capital.

El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos idílicos representan otros tantos factores fundamentales en el movimiento de la acumulación originaria. (K. Marx).

Sin la gran riqueza de América, Asia y África, no hubieran existido ni capitalismo, ni modernidad. Europa y “su modernidad” no se crearon a sí mismas sin contacto con el “mundo periférico”; pues no fue un producto endógeno, intra - europeo, por el contrario, se alimentó de otras culturas. Por lo tanto, debemos descolonizar nuestro pensamiento para recobrar nuestra identidad e historia.

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