publicado el: 23 junio 2021 - 08:45

Chile y la larga noche de América Latina

Entrevista a Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de familiares de Ejecutados Políticos de Chile
Chile y la larga noche de América Latina

Segundo Paso para Nuestra América.- Alicia Lira nos cuenta acerca de la Operación Cóndor en Chile y de cómo ésta respondía a un plan sistemático basado en la doctrina de la "seguridad nacional", instruida por Estados Unidos, para exterminar de manera violenta a dirigentes políticos, líderes sociales y campesinos, militantes del allendismo y todo movimiento social que les impidiera instaurar el modelo neoliberal. Un terrorismo de Estado cuyos remanentes se siguen observando en la actualidad, en prácticas brutales contra los mapuches, los levantamientos populares y los campesinos.

 

SPNA: La Operación Cóndor creo las condiciones para la instauración del neoliberalismo como modelo en la región a través de la represión. Sin embargo, los pueblos latinoamericanos se han levantado en los últimos tiempos contra dicho modelo. ¿Cómo analiza esta realidad a la luz de los acontecimientos políticos en Chile?

A.L.: La Operación Cóndor fue una de las múltiples operaciones de los servicios de inteligencia de los países del Cono Sur de América, destinada a exterminar dirigentes políticos y sociales populares superando los límites fronterizos existentes. El principal referente doctrinario para estas operaciones era la Doctrina de la Seguridad Nacional y, dentro de ella, el Terrorismo de Estado, dispositivo esencial para controlar la población ante la realización de los golpes de estado, en primer lugar, y luego ante la implantación de las políticas de ajuste estructural necesarias para iniciar el tránsito hacia el neoliberalismo.

El Terrorismo de Estado buscó destruir, y las debilitó enormemente, a las organizaciones de los trabajadores y las trabajadoras para impedir que respondieran a las políticas de ajuste estructural. De aquella manera, la lucha contra el modelo neoliberal instaurado con un nivel de violencia y crueldad extremo no logró impedir su instauración.

Sin embargo, construyó una memoria y una épica de resistencia que continuó avivando el fuego de la lucha contra las políticas antipopulares. Así vemos el surgimiento de las protestas nacionales en Chile ante la crisis de la deuda en 1983, la rearticulación del movimiento sindical con el advenimiento de las salidas pactadas de las dictaduras cívico-militares del Cono Sur – algunas rearticulaciones con mayor amplitud y efectividad según la realidad de cada país -, y las constantes movilizaciones a lo largo de los años de supremacía del neoliberalismo como pensamiento único.

Finalmente, en el caso chileno, el “estallido social del 18 de octubre” hizo emerger la profundidad de las posturas antineoliberales en la sociedad chilena. La tarea de hoy es que ese rechazo al neoliberalismo abra las alamedas a la construcción de un modelo alternativo que tenga su centro en la dignidad de las personas, en el respeto a los derechos humanos, los pueblos, la naturaleza y todas las formas de vida.

SPNA: La existencia de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile, a la que usted pertenece, da cuenta de una historia chilena. La resistencia a la dictadura instaurada en el marco de la Operación Cóndor fue enfrentada a través de crímenes atroces contra la humanidad. ¿Se detuvo la represión luego de finalizada la dictadura de Pinochet?

A.L.: La resistencia de los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, primero fue la búsqueda de los detenidos y ejecutados, para saber dónde los tenían o denunciar sus crímenes, entre la tragedia del dolor y el terror que vivían las familias a lo largo de Chile. Da cuenta de una de las formas de exterminio de la dictadura, existió la tortura, desaparición forzada, prisión política, etc.,etc.,etc.

En el año 1976 deciden organizarse para denunciar lo que pasaba y también protegerse a través de estas denuncias a nivel internacional, superando todos los miedos en que vivíamos en esa época. En los primeros días del golpe se asesinó en forma masiva, en los primeros días de octubre de 1973 se empieza asesinar en forma selectiva, sacando a los prisioneros de las cárceles para ejecutarlos, fue llamada la Caravana de la Muerte; el trabajo coordinado con las agrupaciones de detenidos desaparecidos en lo que fue la Operación Cóndor, tanto trasladar prisioneros de un país a otro, totalmente coordinado en la planificación de los organismos de seguridad de las dictaduras de cada país, como fue la DINA en Chile, también la intención de la operación Cóndor era asesinar a quienes fueron parte del gobierno de Salvador Allende, como Orlando Letelier, Carlos Prats o dirigentes democráticos que se opusieron al golpe militar, como el demócrata cristiano Bernardo Leighton, junto a su esposa.

Lo que hacíamos y luchábamos en distintas formas, como huelga de hambre, encadenamientos, marchas en las calles, toma de instituciones internacionales, era en esos años, terminar con la cultura de la muerte, liberar a los prisioneros y saber dónde estaban los detenidos desaparecidos. No se detuvo la dictadura, pero se logró parar las masacres masivas y se visibilizó la lucha que se daba en nuestro país, y eso nos protegía un poco la vida a los dirigentes públicos, ya fueran sindicales, sociales, DDHH, para seguir denunciando y movilizando a la gente.

Es terrible decirlo, pero la represión se ha ejercido en estos 30 años, no en forma sistemática, pero vivimos la represión en las movilizaciones, se ha asesinado a veintenas de comuneros mapuches, trabajadores; existen cuatro jóvenes detenidos por carabineros y que están en calidad de desaparecidos, entre ellos José Huenate, el 2005 en puerto Montt, al Sur de Chile; José Vergara, el 2015 de Alto Hospicio en el norte de Chile; Hugo Arispe Carvajal, el 2001, detenido por carabineros de Arica y hecho desaparecer desde la Cárcel de Acha por gendarmería; Nelson Quichillao, trabajador del cobre, asesinado el 2015 en el Salvador; existe una estadística dramática, dirigentes sociales ambientales como Macarena Valdés.

La represión más brutal es la que sufren las comunidades mapuches, que es una zona militarizada, y las fuerzas especiales de carabineros sirven a los privados y reprimen en forma criminal al mapuche, lo demuestran hechos como el montaje Operación Huracán, para encarcelar a sus dirigentes o el asesinato de Camilo Catrillanca, con operativo comunicacional para justificar el crimen de Camilo.

SPNA: Más de 3500 ejecutados y desaparecidos fueron el resultado de esta época terrible que muchos han denominado la larga noche de Latinoamérica. ¿La lucha mantenida por familiares y organizaciones sociales ha logrado que se establezca justicia en Chile contra los crímenes de Estado?

A.L.: Es cierto que fue la noche más obscura, siniestra y larga de historia que hemos vivido, pero también fue de una lucha por la vida, la esperanza, que nos llenaba de valentía y coraje en los momentos más terribles de nuestras vidas; así fue que, de las más de 3500 víctimas del terrorismo de Estado, resistieron la dictadura con toda su generosidad, valentía y compromiso por una patria libre de tortura, muerte, de hambre y dolor. Y a pesar de tanta pérdida de vidas, de desarraigo, secuelas de tortura de por vida, y la lucha que hemos dado como familiares de víctimas y las victimas junto a los abogados de DDHH, no logramos una verdad total ni la justicia plena, ya que todos los gobiernos no tuvieron la voluntad política de aportar a ellos, con proyectos de ley de reparación integral, o en la justicia. Hay que recordar que aún existen más 900 detenidos desaparecidos, que sus familiares buscan y luchan por encontrar sus restos, sin que ningún gobierno haya implementado mecanismos o formas de aportar en su búsqueda. Por lo cual, a treinta años de gobiernos democráticos, seguimos exigiendo en las calles justicia para los ejecutados y verdad para saber dónde están.

SPNA: Chile, Argentina y Uruguay son los países que tuvieron la ejecución más dolorosa de crímenes en el marco de la Operación Cóndor. Una larga dictadura se instauró en su país violentando el derecho de expresión de la sociedad chilena en todos sus ámbitos. ¿Cómo se expresa actualmente esa realidad en la sensibilidad del pueblo chileno?

A.L.: Lo que nos demostraron todas las dictaduras militares es que la forma de exterminio se basa en la doctrina de Seguridad Nacional, en lo alevoso de asesinar a las personas, es la lógica del enemigo interno enseñado por las políticas intervencionistas de los EEUU; más allá de la libertad de expresión, violentaron todos los derechos de las personas y usaron los mismos métodos de aterrorizar al que están sometiendo, pero ese terror y dolor lo tienen que trasmitir a los familiares de las víctimas, y los familiares de las víctimas lo trasmiten a la sociedad, entonces te inmovilizas; el ejecutar a los prisioneros en el caso de la Caravana de la Muerte a lo largo de nuestro país, los sacan de la cárcel, los ejecutan y esconden sus cuerpos, para que sus familiares sean castigados, y así nadie se atreverá a luchar; caso Lonquen, carabineros ejecutan a familias completas, padre Maureira y cuatro hijos y esconden sus cuerpos, como en Paine, Chiuio, Santa Bárbara, Laja se castiga ya no a los allendistas ni militantes de izquierda, es el campesino que se atrevió a gozar de la tierra que la Reforma Agraria le entregó para dignificar su derecho a la tierra, la cual la trabajaba de sol a sol, y por ello los latifundistas junto a los militares recobraron la tierra con la sangre de ellos.

Hoy es cierto que tenemos avances en el tema, pero falta mucho, sigue vigente el Decreto Ley de Autoamnistía, más de 1300 causas abiertas, muchas las presentamos como agrupación; las penas con que se condenan a los violadores de DDHH, son por delitos comunes y no de lesa humanidad. Tenemos un proyecto de ley de degradar a todo militar condenado en violaciones de derechos humanos, que está en el Congreso hace más de cinco años, y no lo ponen en discusión.

Lo más terrible por esta impunidad, es que estos crímenes se volvieron a repetir, los crímenes contra la humanidad, en este gobierno tenemos presos políticos mutilados y muertos, un drama trágico que jamás nos imaginamos que podría pasar nuevamente.

Entrevista realizada por Gabriela Molina

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