publicado el: 8 agosto 2021 - 01:45

La Vigencia Del Pensamiento De Hugo Chávez

Recordemos Al Comandante Eterno
La Vigencia Del Pensamiento De Hugo Chávez

Segundopaso - Han pasado años desde la partida del Comandante del Pueblo, de aquel hombre que vivía, respiraba y luchaba por los pueblos de América Latina, hoy su pensamiento sigue vigente en los corazón de millones de latinoamericanos, pues el Legado de Hugo Chávez es la lucha por la libertad, conozcamos un poco mas al Comandante Eterno.

“Por la dignidad, por la soberanía de nuestros Pueblos, no nos queda más que unirnos contra esa amenaza común que es el imperio de los Estados Unidos, el imperialismo mundial, el capitalismo mundial”. Hugo Chávez, 2006

El Comandante Supremo, Hugo Chávez, nació el 28 de julio de 1954 en Sabaneta, estado Barinas, donde creció humildemente con su abuela paterna Rosa Inés. Aficionado a la pintura, la lectura y las matemáticas su infancia transcurrió de forma feliz entre los juegos callejeros, el béisbol, su mayor pasión y la venta de dulces de lechosa de su abuela.

Tres semanas después de graduarse ingresó a la escuela del Ejército de la Academia Militar de Venezuela, donde se graduó y recibió el título de Licenciado en Ciencias y Artes Militares, en la especialidad de Ingeniería, mención terrestre, egresando con el grado de subteniente, en 1975. En ese mismo año realiza un curso en Comunicación en la Escuela de Comunicación y Electrónica de las Fuerzas Armadas.

En el año de 1977 es ascendido a teniente y luego a capitán en 1982. Realizó el Curso Medio y También el Nivel Avanzado de Blindados del Ejército ocupando siempre el primer lugar. Después fue profesor de estudios superiores y participó en el Curso Internacional de Guerras Políticas realizado en Guatemala en 1988. Cursó una maestría en Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar en los años 1989 y 1990. Continuó su carrera militar en las Fuerzas Armadas hasta ascender al grado de Teniente Coronel en 1990. Por último, realiza un Curso de Comando y Estado Mayor en la Escuela Superior del Ejército en 1991.

Carlos María Ciappina, profesor y vicedecano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata expresa:

La trayectoria política y la figura de Hugo Chávez han adquirido hoy estatura continental y universal, liderazgo político que se inició como el primer movimiento que le planteó a inicios de los 90 la batalla política, cultural y económica al neoliberalismo latinoamericano que se apoyaba en las recetas Fondomonetaristas y del Consenso de Washington (…) que se incorpora así a la fértil tradición de hombres y mujeres latinoamericanos que en cada momento de nuestra historia saben expresar, canalizar y concretar los anhelos y las búsquedas de mayor equidad, igualdad y justicia de sus pueblos. No es el líder solitario y excepcional de la historia hollywoodense; ni la expresión anónima de fuerzas sociales ocultas que producen la historia. Hugo Chávez Frías es la expresión de esa relación dialógica tan nuestra entre el pueblo y quien lo conduce a partir de interpretar sus deseos. Así la voluntad popular y colectiva se entrelaza en un uno inescindible con el liderazgo político individual y grupal.    

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Desde ese liderazgo compartido y dialogado llegó a la presidencia en 1998. Comenzó allí un proceso profundamente democrático y transformador; siempre de la mano de un respeto a la voluntad popular. Chávez propuso y logró la nacionalización del petróleo, la recomposición del Estado en materia económica y su intervención en la generación de políticas sociales activas en vivienda, salud y educación. Marcar la separación de las organizaciones que se han creado para mantener a los pueblos en el subdesarrollo: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial; denuncia a la OEA y el ALCA, como instrumentos que sostiene el imperialismo y el neocolonialismo, y por el contrario apoyo la creación de nuevos espacios de unión latinoamericana de carácter antiimperialista como el ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América que incluye hoy a nueve naciones de América del Sur el Caribe y América Central.

La obra política de Chávez se inspira, además, profundamente, en la historia nacional y popular de América Latina.

Por su lado, el imperialismo recurre constantemente al uso de su poderío multifactorial para agredir, desestabilizar y mantener su hegemonía sobre las naciones: las guerras directas, los golpes de Estado, el bloqueo económico, financiero y comercial; las ilegales medidas coercitivas de carácter unilateral, el paramilitarismo, la persecución a líderes nacionalistas y progresistas. Adán Chávez Frías habla sobre la necesidad de la Unidad Antiimperialista de los Pueblos y explica cómo Estados Unidos utiliza permanentemente su aparato ideológico, de la “mass media” y su poderosa industria comunicacional, para imponer la cultura del consumo y la individualización; estas son las armas recurrentes en su desespero por sostener la unipolaridad de sus dominios, la cual utiliza para su infame propósito colonizador. El neoliberalismo se ha radicalizado y busca formas extremas para proteger los privilegios de las multimillonarias corporaciones.

La obra política de Chávez se inspira, además, en la historia nacional y popular de América Latina. En cada discurso, en cada Foro Internacional, escuchar la voz de Chávez es escuchar la referencia certera y permanente del pensamiento y la acción de los grandes líderes latinoamericanos, en sus discursos está la trayectoria del pensamiento y la acción de José Artigas, Simón Bolívar, San Martín, Augusto Sandino, José Martí, Juan Domingo Perón, Eva Perón, Salvador Allende, Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas, Getulio Vargas, el Che Guevara, Fidel Castro… Es necesario sostener los alcances de las políticas del presente en las experiencias liberadoras del pasado latinoamericano. 

Así claramente lo dejó establecido el Comandante Eterno, el problema no se circunscribe a una sola nación, a un solo país; es un problema de todas y todos los habitantes del planeta, que deben resolverse aglutinando las fuerzas revolucionarias de cada continente. Por eso es fundamental la unidad mundial de los Pueblos, de los partidos y movimientos sociales, trabajadoras y trabajadores, intelectuales, jóvenes, mujeres, mancomunados en torno a esa causa común, la causa antiimperialista.

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