El Gran Científico del Mundo: El Persa "Avicena" Padre de la Medicina

Segundopaso - El primero de Shahrivar (22 de agosto) de cada año se celebra en Irán el Día del Médico con motivo del cumpleaños de Abu Ali Sina (Avicena, en español). Ese nombramiento se debe a los valiosos escritos y servicios de Ibn Sina a las ciencias médicas y a su trabajo en ese campo y, evidentemente, en honor a los médicos.

Abu Ali Hussein ibn Abdullah ibn Sina (Avicena) nació en el año 370 del calendario lunar en un pueblo cerca de Bujará —que entonces era la capital de los samánidas o samaníes—. Este gran sabio, que más tarde se convirtió en la figura más influyente de la ciencia y la filosofía del mundo islámico y que recibió títulos como Sheikh al-Rais, Hujjat al-Haq y Sharaf al-Mulk, ostentó desde su infancia un talento y capacidad extraordinarios para aprender diversas ciencias. Cuando Ibn Sina tenía cinco años, aprendió aritmética, matemáticas, recitación del Corán y gramática árabe de su padre, que era un hombre muy cultivado. Desde un principio se distinguió por su gran inteligencia y su gran deseo de adquirir conocimientos. Después de un tiempo, fue a la escuela y destacó entre todos sus compañeros. A la edad de diez años, aprendió de memoria el Corán y adquirió conocimientos de literatura, geometría, matemáticas y gramática árabe. Tenía un interés especial por la naturaleza, las plantas y los animales, y pasaba su tiempo libre en las llanuras y desiertos buscando y ganando experiencia. Por lo tanto, desde muy pequeño se interesó por las propiedades de las plantas medicinales y la medicina.

Abu Ali tenía doce años cuando su padre lo envió a estudiar con un profesor llamado Abdullah Natili para completar sus conocimientos. Antes de eso, Abu Ali había aprendido jurisprudencia de un maestro de nombre Ismail Zahid.

Abu Ali era tan inteligente que a veces encontraba aspectos nuevos en asuntos científicos y sorprendía a su maestro. Natili también le alentaba a adquirir ciencia y conocimientos, y así Abu Ali aprendió lógica y luego completó sus conocimientos matemáticos.

Para completar y mejorar sus conocimientos, Abu Ali Sina preservaba y se esforzaba. Aprovechaba todos los libros que tenía a su disposición y aprendió medicina también a través de importantes libros y experiencias prácticas.

Cuando Abu Ali Sina tenía dieciocho años, Noé II gobernaba Bujará. Un día, los esclavos del príncipe lo fueron a buscar para que acudiera a la cabecera del Amir. Abu Ali Sina curó al gobernante y, a cambio de su tratamiento, le pidió que le permitiera entrar y usar libremente la Biblioteca Real de Bujará, porque solo los príncipes y los nobles tenían derecho a usarla. Así, se le abrió un nuevo capítulo en la adquisición de conocimientos. La Biblioteca de Bujará era una de las bibliotecas más completas de Irán en aquella época y contenía una copia de la mayoría de los libros antiguos y raros.

Ibn Sina perdió a su padre a la edad de veintidós años. En ese momento, Bujará sufría de una grave crisis debido a la debilidad del gobierno de los samánidas. Ibn Sina se trasladó de Bujará a Corasmia, que era el mayor centro de científicos e investigadores de aquel entonces, y los emires de esa tierra honraban a los científicos. Ibn Sina también disfrutó de su respeto y atención, y trabajó e investigó allí con tranquilidad. Pero después de un tiempo, Corasmia fue capturada por Mahmud Ghaznavi y los científicos se dispersaron hacía distintos puntos. Algunos de ellos fueron a Ghazni, la capital de los gaznávidas, invitados por Mahmud. Pero Ibn Sina no aceptó su invitación y huyó de Corasmia por miedo a morir. Luego de cortas estancias en varias ciudades, se trasladó a Gorgán y comenzó a escribir el libro “El Canon de Medicina” en esa ciudad. Este libro, uno de los más grandes y famosos en el campo de la medicina, se enseñó en los centros científicos europeos durante casi setecientos años.

Un año después, se trasladó a las ciudades de Rey y Qazvin y luego a Hamedan, donde gobernaba Shams al-Dawla Dailami. Curó a Shams Al-Dawla de un cólico, y asumió el cargo de ministro. Durante ese período, Ibn Sina, que se dedicaba al trabajo político y administrativo, escribió el libro “Curación”. Este libro se considera la obra más importante y completa de Ibn Sina en el campo de las ciencias intelectuales y de la filosofía: en él analiza y critica las opiniones de los grandes filósofos antiguos de Grecia y de los comentaristas de la escuela alejandrina, de los platónicos, de los neoplatónicos, etc.

Tras la muerte de Shams Al-Dawla, le sucedió su hijo, y como Ibn Sina no aceptó el ministerio que le ofrecía, lo encarceló durante cuatro meses. Ibn Sina escribió también varios libros en prisión. Después de ser liberado de la prisión, huyó en secreto a Isfahan con su alumno Abu Obayd Juzjani, y su hermano.

Ibn Sina fue recibido en Isfahan por Ala al-Dawla Kakuyeh, el gobernante de Isfahan, y vivió en paz en esa ciudad durante catorce años. Durante ese tiempo, completó sus libros inconclusos y escribió nuevos libros en los campos de la filosofía, las matemáticas y la música. Durante el ataque de Masud Ghaznavi a Isfahan, que se llevó a cabo para derrocar el gobierno de Ala Al-Dawla, la casa de Abu Ali fue saqueada y algunos de sus escritos acabaron destruidos. Sin embargo, Ibn Sina permaneció bajo el amparo de Ala Al-Dawlah hasta el final de su vida, y finalmente murió de enfermedad en el año 428 del calendario lunar durante un viaje que hizo a Hamedan con Ala Al-Dawla.

Además de la medicina, Abu Ali Sina contaba con habilidades especiales en otras ciencias. Ibn Sina fue el primer filósofo de Irán y del mundo islámico que escribió libros completos y regulares sobre filosofía. Los dos grandes filósofos griegos, Aristóteles y Platón, y Farabi, el gran filósofo iraní, influyeron ampliamente en la formación filosófica de Ibn Sina. Ibn Sina bebió en especial de la filosofía de Aristóteles, pero su innovadora perspectiva de la filosofía era, en parte, diferente a la planteada por Aristóteles. Ibn Sina fue un filósofo con independencia de pensamiento. La influencia del pensamiento filosófico griego sobre él no llegó al extremo de considerarlo exclusivamente como un comentarista de dichas ideas. Ibn Sina prestaba atención a la teología islámica y trató de incorporar ideas islámicas en su filosofía. Al final de su vida, Ibn Sina escribió libros que lograron establecer una nueva idea de la filosofía. Uno de estos libros es “La sabiduría de Oriente”. Actualmente, solo contamos con el prefacio y la parte lógica de este libro: la parte principal, que incluía la interpretación de esta filosofía, ya no existe.

En la lista de obras de Ibn Sina se han registrado 131 obras originales y 111 obras que le son atribuidas. Entre los escritos de Ibn Sina, ‌El libro de la “Curación” y “El Canon de Medicina” cuentan con merecida fama mundial. “Curación” abarca dieciocho volúmenes en los campos de la ciencia y la filosofía, a saber, lógica, matemáticas, física y teología. La parte lógica del libro de la “Curación” se considera incluso hoy en día como uno de los libros con mayor autoridad en lógica islámica, y su naturaleza y teología siguen siendo de interés para los versados. El libro de “Canon”, que fue uno de los libros fundamentales de medicina durante siglos, también contiene información sobre los principios de la medicina, medicamentos combinados y no combinados, y diversas enfermedades. El libro fue traducido al latín en el siglo XII, coincidiendo con el auge de las traducciones, y hasta ahora ha sido también traducido al inglés, francés y alemán. Como hemos dicho antes, el libro de “Canon”, que es una colección codificada de todo el conocimiento médico antiguo e islámico, se utilizaba como libro de texto de medicina en las principales universidades europeas.

Ibn Sina fue muy famoso entre el pueblo no solo de su época, sino también de períodos posteriores. Por eso hay tantas historias y leyendas sobre su infancia, trabajo e inteligencia. En algunas de estas leyendas es un sabio que da vida, un sabio que lo sabe todo y con una inteligencia que conoce los secretos ocultos.

Además de toda su obra, Ibn Sina también enseñó a varios estudiantes, cada uno de los cuales se convirtió en un gran científico de su tiempo. Entre sus alumnos, los más famosos son: Abu al-Hasan Bahmanyar ibn al-Marzuban, Abu Ubaydalallah Abdul Wahed ibn Mohammad Juzjani, Abu Abdullah Mohammad ibn Ahmad Al-Masumi y Sheikh Ali Nisaei Khorasani.

Finalmente, el sabio sheikh Abu Ali Sina falleció en el año 428 del calendario lunar, cuando solo tenía 58 años, tras pagar su deuda al conocimiento humano. La tumba de este famoso científico se encuentra en Hamedan, una de las ciudades de Irán.

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