publicado el: 27 agosto 2021 - 20:40

Análisis geopolítico de Sudáfrica. Mosaico político-cultural

Entrevista al Dr. Ángel Tortolero. Entrevistadora: María Alejandra Portillo. Ilustración: Etten Carvallo
Análisis geopolítico de Sudáfrica. Mosaico político-cultural

Segundo Paso para Nuestra América.- En el análisis realizado por el Dr. Tortolero, se abordan los acontecimientos generados actualmente en Sudáfrica desde diferentes perspectivas, lo político, económico y cultural, transversalizado por el elemento histórico, para poder comprender, desde la totalidad, las complejas realidades en esa nación. Palabras clave: Sudáfrica, capitalismo, etnias, democracia.

MAPG: En su opinión ¿Qué significan para la novel democracia sudafricana los recientes acontecimientos de violencia? Qué contradicciones se manifiestan con estos eventos.

AT: Bueno, muchas gracias por la pregunta, aproximarnos a una hipótesis en este momento y establecer qué significa para la joven democracia sudafricana los recientes acontecimientos de violencia, es muy difícil porque estamos hablando de una sociedad pluriétnica y multicultural; en lo pluriétnico, porque está compuesta de varias naciones indígenas o varias naciones autóctonas que conforman ese panorama variopinto, con el cual se configura Sudáfrica como nación. 

Pero aparte de eso, las intenciones en el debate mundial entre las potencias del mundo, entre una China que va comerciando con el África, que está en el África presente y siempre consecuente con esos pueblos, versus las ambiciones de los viejos coloniajes representados en este momento por Estados Unidos, por la Unión Europea y por el Reino Unido, que saben que Sudáfrica concentra una de las reservas más importante de petróleo, de oro, de diamante y pare usted de contar; es más o menos la misma conformación geológica que tiene América y prefigura las potencialidades de la humanidad, las potenciales riquezas que prefiguran allí, por cuanto allí están las materias primas para la elaboración, tanto de la energía como tal, como del desarrollo tecnológico que conocemos hoy, que dependen de la electrónica y ese tipo de cosas.

Sudáfrica no escapa tampoco de la crisis que ha generado la pandemia del COVID-19, una crisis que ha devastado naciones enteras y a eso habría que sumarle también que, una vez que Mandela sale del poder, o sea Mandela muere y se da como referente histórico la independencia, el proceso de independencia de la patria sudafricana, atraviesa una dura prueba de fuego, que es, aparte de luchar contra el apartheid, en un momento, después luchar contra ese sentimiento que queda sobre algunos sectores que fueron oprimidos y que luego pretenden sustituir es al opresor para convertirse ahora ellos en el hegemónico sociocultural y segregacionista. Ahí hay varios elementos que tomar en cuenta en ese fenómeno, podemos aproximarnos simplemente y decir que la violencia es producto de un gobierno violento, de unos gobiernos muy corrompidos y muy comprometidos con agendas que no representan el sentir del pueblo sudafricano; pero cuando decimos el “pueblo africano” como unidad étnica y cultural no podemos olvidar que ahí conviven un conjunto de naciones que dan contenido y forma a esa gran nación y establecen una cantidad de normas que están montadas sobre valores, vamos a decir antropológicos, muy autóctonos de cada una de estas naciones aborígenes.

Quedarnos solamente con la noticia que las protestas comenzaron en KwaZulu-Natal, en el este del país y que el fin de semana hicieron saqueos y más de setenta y dos personas han fallecidos producto de la violencia, mil setecientos han sido arrestados y se registran más de doscientos saqueos y necesitamos veinticinco mil soldados para controlarlo, es quedarnos apenas con la punta del iceberg y no mirar hacia dentro cuáles son las razones, cuáles son los motivos que mueven a esta sociedad a salir a las calles desesperadamente para darle un vuelco o con el fin de provocar un cambio sustancial de rumbo en la dirección política y militar de ese gran país.

También habría que anotar que ahí hay actos de corrupción, actos de ignominia gubernamental en cuanto a las necesidades de ese gran pueblo y ello conlleva a un gran nivel de insatisfacción que, sumado a los embates del COVID 19, más la guerra comercial y de posiciones que se hace entre Oriente y Occidente, me refiero a la presencia de China, Rusia y los países del eje no alineado con la égida de los gobiernos estadounidenses, los gobiernos europeos y del Reino Unido, frente a una Sudáfrica que en un momento salió de la oscuridad y vino a la luz y elevó los niveles de productividad, estabilidad y una cantidad de elementos que uno los tiene ahí guardados por la historia, pero que en la actualidad se le han hecho agua en las manos de esa población.

Los conflictos generalmente los relata la prensa mundial como conflictos aislados y trata de poner que no que la zona de KwaZulu-Natal es una y por el otro lado Durban tiene otro conflicto, no, el conflicto es una sociedad completa que con sus características antropológicas y culturales salió a protestar por el maltrato sufrido en cuanto a sus niveles de calidad de vida.

MAPG: Nos gustaría que profundizará en lo que tiene que ver con el sistema social sudafricano, el cual está caracterizado por la existencia de diversas etnias. Esta realidad que, por supuesto, atraviesa todos los elementos que perviven en relación al colonialismo y a la supremacía blanca en términos económicos. En este escenario, ¿Cómo observa usted la naturaleza étnica en el conflicto?

AT: El tema social sudafricano está caracterizado por la existencia de diversas etnias, eso lo entendemos bastante claro, pero cuando hablamos de África generalmente pensamos en los paisajes, en la diversidad de los animales, los vegetales y para Occidente en la escuela de ordinario se piensa que África es una unidad monolítica y hay gente que confunde al continente africano con su diversidad de países, con sus estructuras gubernamentales con un gran país, o sea, África es un solo país que comienza al Sur del desierto de Sahara, porque inclusive al África se le expropia en los relatos mediáticos de costumbre el Norte de África, que se le acusa de ser mayoritariamente de confesión musulmana y de habla árabe, bueno eso no pertenece prácticamente al mundo africano. Sin embargo, hay que decir que África y Sudáfrica en particular es un crisol, como lo dije anteriormente, de culturas que se van a encontrar allí expresadas.

La mayor de ellas, la etnia zulú. Es una etnia africana de las más numerosas, con casi 10 millones de miembros, que habitan principalmente en la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal y en algunas provincias de Zimbabue, Zambia y Mozambique. Estoy hablando de Sudáfrica como unidad, como país, pero también hay que hablar de Sudáfrica como posicionamiento geográfico; está en el Sur, entonces junto a Zimbabue, Zambia y Mozambique, los zulú, la nación, vamos a decir, la nación autóctona que más personas tiene, estamos hablando de una población de 10 millones de personas. A la vez que es un grupo, uno de los grupos sociales más numerosos de Sudáfrica y goza de la protección y la libertad para reivindicaciones …. que obtuvieron tras el apartheid.

Recordemos que los zulú, históricamente, fueron un grupo que hicieron alta resistencia al coloniaje, pero también tuvieron grandes beneficios en los inicios, cuando se derrocó el apartheid… Igualmente los mursi, los mursi se ubican en Etiopía y concretamente en la región de Debub Omo, su idioma nativo es el mursi que es otro idioma, porque hay que decir que cada grupo social tiene su idioma, tiene su sistema creencias, tiene todo un complejo étnico, antropológico y cultural que los diferencia sustantivamente a un grupo de otro; pertenecen a las lenguas del Nilo sahariano y sus actividades principales son el pastoreo, la agricultura y la producción de miel. Se calcula también una población de algo así como nueve mil integrantes aproximadamente, un grupo bastante pequeño pero que, aun así, nómadas, camina de una región a otra con todas las libertades que eso implica.

[…] En Sudáfrica nos vamos a conseguir con los saras, hablamos de una etnia que constituye el 30 por ciento de la población de Chad, el pueblo de Chad, que es otra nación africana y estaban en el centro de África, pero sin embargo llega con mucha fuerza también al sur de África como región geográfica, pero llega a Sudáfrica con mucha fuerza. Teniendo en cuenta a los san, turkana y samburu, que son las unidades étnicas un poco más grandes van a estar alrededor de Sudáfrica, porque es el centro más desarrollado que consiguen en la región, porque es el más occidental de los países, el que ha logrado más estabilidad y da mejores posibilidades para el crecimiento; pero eso sin menoscabo de que cada una de estas etnias tienen en sí una visión, una posición, una cosmogonía muy particular, a pesar de que el coloniaje quiso domesticarlos por la vía de la universalización de las religiones occidentales, me refiero a las dos religiones monoteístas: el judaísmo, que está muy presente como los diamantes de la muerte en esa zona y el cristianismo, que históricamente les llevó el coloniaje para allá. No es menos cierto que también hay una gran influencia del islam, pero es muy fuerte la presencia étnica, la cultura y las religiones autóctonas y, en conjunto, conforman esa variedad, ese mosaico increíble que es el África toda y que en Sudáfrica se expresa con mayor preponderancia.

También en Sudáfrica quedó, indudablemente, una Sudáfrica blanca que no podemos olvidar, que es heredera de los colonizadores holandeses que allí habitaron y que nosotros estamos frente a un conflicto que se devela con unas características muy particulares. Observamos entonces que la naturaleza étnica del conflicto puede traducirse en las diferencias sociales que hay entre grupos, pero con más preponderancia, con más fuerza en una occidentalización apresurada que ha llevado como consecuencia “homogenizar a la población”, diluirlo en sus contenidos esenciales antropológicos, étnicos y religiosos; un poco así como tapar con una lechada blanca, o sea, occidentalizar toda esa zona y eso también es una fuente de grandes contradicciones que, sumado a las necesidades económicas y al maltrato social, constituyen un caldo de cultivo para cualquier protesta social en esa zona.

MAPG: Yendo un poco más al detalle, el juicio por corrupción a Jacob Zuma ha sido pospuesto por razones de salud, recientemente. ¿Cuáles cree usted son las consecuencias políticas de este encarcelamiento dentro del Partido Congreso Nacional Africano, sabiendo cuál es la dimensión que este partido abarca en el sistema político nacional sudafricano?

AT: Jacob Zuma viene a ser el primer presidente elegido por el Congreso Nacional Africano, que hoy está en tela de juicio su mandato por sospechas de corrupción o acusaciones directas de corrupción y corruptelas manejadas desde ese gobierno. Entendamos que ese es un fenómeno que se va a ver caracterizado en toda el África, eso de las sanciones de los presidentes por sus actividades delictuosas. Recordemos que son procesos democráticos de origen muy precario porque todavía siguen enclavados a la democracia representativa y no hay una praxis que permita que los pueblos se expresen de manera libérrima para solventar o para condenar, o para restituir el orden institucional correspondiente en esos estados.

No por eso son menos estados que los estados liberales burgueses en el mundo, son la misma conformación y he allí el problema, el problema está circunscrito allí, vamos a decir, a la distribución del peso y contrapeso sociales y las normas jurídicas y legales que deben acompañar a ese Estado que, a su vez, deben estar casadas, deben estar imbricadas, metidas en el corazón del pueblo africano y ser condenados por los mismos. Estamos hablando de un país con un coloniaje bestial y bueno hoy se ve esencialmente desplazado del gobierno o del poder, cualquier posibilidad para ese pueblo que sigue caminando por las calles de Johannesburgo en busca de salidas sociales, políticas y económicas.

A este presidente le aplazan el juicio y esto también causa una reacción, porque no es menos cierto que tiene una cantidad de afectos y de adeptos que están en correspondencia con la presunción de inocencia del mismo versus a un Estado, un sustituto que dice va mantener el orden institucional por encima de todas las cosas.

No quisiera centrarme en un tema particular, de sí tiene o no tiene la razón, sí es o no es culpable, sino más bien dar una mirada política un poco más general al asunto en cuanto a los pesos, en cuanto al equilibrio de los poderes dentro de Sudáfrica. Actúa de ordinario bajo los esquemas estandarizados de la democracia liberal burguesa, pero también sin dejar de someter a la población a una gran dosis de violencia, en virtud de que no hay canales, no hay forma de que ese pueblo sudafricano se exprese y no es con la violencia expresa.

Aquella prédica del gran Mandela, con la cual llegó al poder perdonando a todos los que lo combatieron, inclusive a sus torturadores mismos, no es la misma praxis que practica, valga aquí la redundancia, el Congreso Nacional Africano en los actuales momentos, porque ahora le toca convivir y vivir con las contradicciones dentro de Sudáfrica que cada día irán aumentando el volumen, en virtud de lo que hablábamos anteriormente, que las presiones sociales, las presiones económicas y las presiones políticas también van a ir aumentando. Como decía hace un tiempo en una entrevista que ustedes mismos me hicieron, el mundo cada día es más pequeño y ya no es el aletear del vuelo de una mariposa en la China lo que ocasiona un ciclón en Estados Unidos, no, ahora es la respiración del vecino que lo tengo a la vuelta de la esquina y con las conexiones electrónicas, el nivel de información, plataformas que sirven también para la deformación de las ideas y para el ocultamiento de las responsabilidades, no es menos cierto que nos pone al mundo extremadamente pequeño y al alcance de la mano.

Ello va a significar en Sudáfrica una dura batalla entre los que tienen como nación, más las naciones que se agrupan con un estado que se hace poderoso frente a todas las contradicciones y actúa tan feroz como actuó el estado del apartheid o cómo actúan la mayoría de los Estados occidentales que acallan por la vía de la fuerza cualquier protesta sin entrar en más consideraciones. Jacob Zuma, no hay que quitarle, tiene un liderazgo, no sé si legitimo o no, pero tiene un liderazgo al fin, y representa una fuerza política importante para el debate en esa región. Así que lo más importante que podemos destacar es que se pone a prueba la fortaleza institucional del Estado sudafricano frente a este gran conflicto en el marco de darle solución, de darle salida al juicio de Jacob Zuma que pudiera significar la paz o no de toda Sudáfrica; porque cuando no se dan las razones antes mencionadas económicas, sociales y políticas, van a ser las razones jurídicas y para la violencia solo basta un pequeño pretexto, la violencia no requiere un solo requisito, sino simplemente una llamita que encienda la mecha para que explote la sociedad por todos lados.

MAPG: Por otra parte, quisiéramos conocer su opinión en relación a lo siguiente. Siendo Sudáfrica el país potencia de África Austral desde el punto de vista económico y geopolítico, es además miembro además de los BRICS, como país económicamente, políticamente emergente, ¿Cómo analiza usted en el tablero internacional la relación entre las protestas y los actores internacionales en el conflicto?

AT: He venido sosteniendo que los pesos y contrapesos sociales de un estado liberal burgués siempre llevan al límite las cosas, sin embargo, las diluyen con mucha facilidad en la medida de que esos pesos y contrapesos logren llegar a un tipo de acuerdo.

En la democracia liberal burguesa es muy natural ver cuando se enfrentan dos grandes grupos que colisionan, dos grandes grupos políticos, a la final el diálogo, el acuerdo, la pacificación y todos los elementos que se atribuyen desde Occidente como valederos para enterarse para conectarse y lograr la recomposición de la institucionalidad.

Eso pasa cuando no hay ruptura sociohistórica que haga inviable cualquier tema de conversación, eso para el establecimiento del Estado. De allí que, cuando hay intromisión de parte de los actores políticos y económicos mundiales, cuyos intereses nunca han estado ni van a estar en favor de las mayorías, ni a favor de los pueblos de a pie, sino en favor de sus propios intereses, como le corresponde a la diplomacia occidental en aquella máxima que dice que para la diplomacia occidental y para el internacionalismo occidental de los países capitalistas, lo importante son sus intereses particulares, lo demás no entra en discusión. Así, los miembros del BRICS, países con economías emergentes, constituyen una fuente importante de interés sobre esta región del mundo, por las características que dije anteriormente.

Analizando el tablero internacional con un poco más de precisión, uno puede adelantar algunas tesis. La primera tesis que la presencia, el crecimiento exponencial de las economías y de la comercialización de Asia Occidental, de Europa Oriental y del Oriente como un todo, con China, preponderantemente la economía China, ponen en Sudáfrica el foco de atención y establecen allí un tablero de lucha geopolítica y geoeconómica que trae como consecuencia o que parte también del paquete que le dieron a este país. No podemos ver aisladamente el fenómeno de la salida de Jacob, el encarcelamiento de Jacob o la revuelta en una zona de Sudáfrica y en otras de las etnias que allí conviven, si no la vemos desde arriba, si la vemos desde muy alto y observamos entonces al África como un todo, a la Sur África desde el punto de vista geográfico y a Sudáfrica como país, vemos allí las inmensas potencialidades en materia de riquezas minerales que están debajo de su territorio.

Podemos decir más allá, el mundo mirará hacia el África me refiero a Occidente los ambiciosos del mundo, mirarán hacia el África, en la medida en que allí sigan preservándose algunas cosas que son indispensables para la vida, una de ellas el agua debajo del desierto del Sahara. Pero en el caso particular que nos corresponde, que es estudiar el África Austral, estamos de frente a un conglomerado, a un gran país, a una potencia en crecimiento que no va a ser descuidada por los intereses y las ambiciones de Occidente y la preservación de los nichos de comercio, nichos productivos de Oriente. Allí comulgan las aspiraciones de las potencias del mundo y eso va a seguir manteniendo un clima de conflicto; acuérdense que los Estados Unidos de ordinario o por costumbre, donde no ganan, arrebatan, entonces bueno posiblemente Occidente, Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido irán pues en vía de arrebatar por la fuerza lo que por otras vías no han podido lograr en Sudáfrica. De allí la inestabilidad política en el gobierno y estos manejos políticos sumados a la corruptela, a la corrupción, de las cuales son tentaciones para diversos gobiernos, después de Nelson Mandela, pues, vamos a encontrarnos con un panorama que no nos vislumbra nada bueno para este gran país.

MAPG: Finalmente ¿Cuáles cree usted serán las consecuencias en el orden político y económico de esta “insurrección fallida”? Nombre que le ha dado el presidente sudafricano actual, Cyril Ramaphosa. Es decir, es realmente una “insurrección fallida”, cuáles pueden ser entonces las consecuencias de este conflicto tan importante, que inclusive no tenía antecedentes luego del advenimiento de la democracia en ese país. No se habían presentado conflictos de esa naturaleza ni de esa magnitud. Cuáles son esas consecuencias, cuáles son los escenarios que usted puede manejar.

AT: Indudablemente, el presidente Cyril Ramaphosa tiene que justificar su presencia en el gobierno y para ello va a utilizar todo el aparato del Estado, el aparato mediático e ideológico y el aparato militar y policial para el control social, de eso no tengamos ninguna duda. Preguntarnos entonces por las consecuencias, bueno, las consecuencias que va a tener la denominada “fallida insurrección”, que yo no le doy ese término a las insurrecciones populares porque siempre pienso en Chávez y pensamos, por ejemplo, en el 4 de febrero de 1992, cuando Chávez insurge contra un gobierno y se pudo tomar como un “golpe de estado fallido”, pero que dio como origen una insurrección popular que lo llevó a construir la Revolución Bolivariana. Salvando la diferencia, por supuesto, de contenido y de orden ideológico y político que nos pudieran diferenciar todos los movimientos sociales o todas las insurrecciones populares van ganando afecto en la medida que van demostrando la ineficacia de los gobiernos que los mandatan.

En este caso, el señor Cyril Ramaphosa tiene el inmenso deber de volver todo a la normalidad instrumentalizada para la paz social y el pacto político necesario, con suficiente tacto para agrupar la mayor suma de voluntades posibles, en favor de mantener la institucionalidad democrática. Cosa que se ve en grave riesgo, en virtud de que, como dije anteriormente, estamos hablando de liderazgos que nacen, que se insertan en el seno del pueblo casi de manera devocional, me refiero al liderazgo de Jacob Zuma y la presencia del partido Congreso Nacional Africano en la conciencia del africano, vamos a decir más occidentalizado, más citadino, más correspondiente al sudafricano de Johannesburgo y de las principales ciudades del país, va a abrir un debate y va a abrir una manera de intentar cambiar, ya de alguna forma lo que está afectando a cada uno de los ciudadanos de esta población.

Los pueblos no sólo salen a la calle por emocionalidad, sí, pudiera saberse que la emocionalidad política sirve para inducir algunas conductas y propiciar algunos elementos, pero una vez que entran en calma, luego de la batalla, es donde vienen las respuestas certeras y las construcciones políticas necesarias para salir de la inmensa crisis en la cual están metidos los sudafricanos. Cuando les corresponda evaluar lo sucedido, seguramente habrá fórmulas, nacerán nuevas fórmulas. Estoy muy consciente que estoy hablando, no de un pueblo atrasado, como lo quieren hacer ver, un pueblo que está en la prehistoria, no, es un pueblo muy difícil por sus características antropológicas como dije al inicio de la entrevista, pero que tiene para bien de sí, una población que en estos últimos años ha ido elevando los niveles de conocimiento y conciencia, lo que lo pone de cara a la construcción de nuevas formas de gobierno.

No nos extrañaría para nada que vinieran salidas pacíficas, Dios quiera siempre sean esas, por la vía de la política, por la vía del ejercicio libérrimo de lo que por democracia entendemos en el planeta, o vengan salidas por la vía de la fuerza que obliguen a mesas de acuerdos que lleven al pueblo surafricano a hallar un modelo, una manera, una forma a la reconstitución de un ejercicio, de una arquitectura nueva, con la cual esos pueblos que cohabitan allí tengan, se sientan y sean participantes de la toma de decisiones.

Este debate nos va a llevar indudablemente, desde la perspectiva de Venezuela, a distinguir entre la democracia representativa, liberal y burguesa versus la democracia participativa y protagónica que nos heredó el comandante Chávez, nosotros creemos firmemente que, solo insertados en el seno del pueblo, podemos lograr la fórmula certera para resolver todas las crisis. Por eso es que nos cuesta mucho pensar que por las vías superficiales se logre cambiar algo. Fíjense ustedes otro ejemplo pudiera ser Bolivia, un Estado Plurinacional, algo así pudiera pasar en Sudáfrica, convertirlo en un gran Estado Plurinacional, con una suerte de pesos y contrapesos que estén presentes en la estructura de ese Estado, pero eso es yéndose hacia el futuro, frente a un gobierno que se está atrincherando, va atrincherándose en la estructura clásica del dominio, por la vía del uso progresivo de la fuerza que le corresponde a los Estados, entonces allí los pronósticos son de mucho cuidado porque la agresividad con la cual son tratados los pueblos africanos, cuando salen en legitima protesta a defender sus luchas, va a aumentar también el nivel de resistencia, y de respuesta y compromiso de ese pueblo para luchar contra el poder que los oprime. Ya no es por el apartheid, ya no hay problemas raciales, sino es un problema del modelo en el cual está inscrito toda Sudáfrica, más allá de las particularidades de los corruptos, más allá de las debilidades de los gobiernos, está el hecho cierto y concreto de la construcción de nación en la aceptación de las naciones para la construcción de patria, la construcción de República, la reconstrucción de la cosa pública, de la República y el fortalecimiento del Estado, en el marco de una crisis mundial del capitalismo que ha generado en el mundo entero una gran conmoción.

Ya están hablando los analistas de la derecha del postcapitalismo, un capitalismo con sentido humano. Yo, particularmente, creo que eso no existe, que eso no tiene viabilidad en el mundo. O son los pueblos que asumen la conducción de su historia o no es nadie y es la que se mantiene al mando de los vaivenes que van a tener los pueblos. Eso lo hemos evidenciado y tenemos prueba tangible de lo que ocurre en Sudáfrica, es una prueba más que evidente de que así van los tiros, por ahí van las cosas. Muchísimas gracias por permitirme participar.

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