publicado el: 1 septiembre 2021 - 22:10

POESÍA DEL SUR

Joel Linares y sus versos contra la destrucción

Autor: Ricardo Romero. Ilustración: Etten Carvallo
Joel Linares y sus versos contra la destrucción

Segundo Paso para Nuestra América.- Joel Linares es un poeta venezolano que, desde sus versos, milita en las filas de la solidaridad hacia sus semejantes, no importa en qué lado del planeta estén. Ante el flagelo que las potencias occidentales llevan a cabo en Palestina, Linares se arroja contra la impotencia y dispone de metáforas desgarradoras para confrontar a los transgresores. Una vez más la poesía trasciende las fronteras del arte y se conforma como un arma neutralizadora de la violencia. Las palabras de Joel desmontan el relato sionista de ser un pueblo perseguido, cuando en realidad son ellos los actuales depredadores.

La especie humana ha construido una modernidad llena de edificaciones y grandes estructuras que dan testimonio de su capacidad de transformar la realidad y el entorno en que habita.

Es así, como las civilizaciones han prosperado y avanzado a nuestros tiempos actuales, donde una cantidad inconmensurable de artefactos tecnológicos convive con millones de personas que hacen uso de los mismos.

Teniendo en cuenta que el conflicto humano es parte de nuestra naturaleza (o al menos así lo expone esa filosofía oriental conocida como el Tao), la capacidad humana de crear y construir cosas maravillosas contrasta con su poder de destrucción de aquello que ha elaborado desde los artificios, además tiene la disposición y voluntad de aplastar a su semejante.

El escombro, eso que sobra luego de una devastación —en este caso, del lanzamiento indiscriminado y desproporcionado de misiles, bombas, granadas y otras belicosidades humanas— es producto de esa visión de considerar al otro inferior, distinto, atípico y eso conduce a lastimar no solo el hogar y la casa (para los que puedan considerar esto redundante), también de herir la piel y los sentimientos.

En ese contexto de la confrontación árabe-israelí, producto de la invasión sionista a Palestina, que conllevó a la creación del fáctico Estado de Israel, el escombro es un lugar común para los ciudadanos árabes residentes en la Franja de Gaza y sus alrededores. Incluso, muy natural para los soldados israelitas que son quizás los mayores productores (o destructores) de materiales de desecho, consecuencia de su criminal accionar.

Y mientras esos cascotes derribados pululan en los antiguos barrios palestinos que hoy forman parte de los territorios “ocupados” aunque algunos siguen desocupados a la espera de que se instalen los neocolonos, alguien al otro lado del mundo edifica versos desde la empatía:

AMANECER EN GAZA

 La aviación israelí bombardeó durante toda la noche las viviendas de diversos líderes y responsables del movimiento islamista Hamás y el grupo "Yihad Islámica" en ataques que causaron al menos 11 muertos y cerca de 80 heridos.

La Jornada (México) 16 de julio de 2014

En este día de artificio

espero el amanecer fuera de casa

toda la noche conté bombas para vencer el insomnio

toda la noche el horror fue otro miembro de mi familia

tan cercano a mi costado

como una sombra en la pared

amenazando la foto de la última sonrisa

 Cuando caiga el velo de la niebla

sé que solo el despojo de la bomba

estará en el lugar de mi habitación

 Y volveré a tomar las piedras en mi mano

y volará mi alma en una de ellas

para estrellarme con grito y rabia

al cuerpo de metal invasor

 Y lo haré

Porque la raíz del olivo aún bebe

bajo la lluvia de fósforo blanco

Porque el gallo cantó esta mañana

A la disolución de un hábitat poblado desde hace siglos por moradores de un pueblo identitario, para que otro ambiente sea compuesto por nuevos huéspedes, primero se disparan sonidos de terror, se emiten cánticos de llanto, emergen nauseabundos miedos, sobre todo en las escenas de familias enteras huyendo al no sé dónde:

SIONISMO HUMANITARIO

 

“Salgan de sus casas en diez minutos esta zona será bombardeada”

Contenido de los papeles de advertencia lanzados por aviones de la Fuerza Aérea Israelí sobre Gaza

 

Una lluvia de papelillos

envuelve el cielo de la ciudad arrinconada

como día de fiesta

salen los niños corriendo

saltando sobre los charcos

que mimetizan los últimos cráteres de las calles

 jugando a la paz,

sonríen

jugando a la paz

esperan

 Ese último avión regó la franja

con un mensaje de ternura sionista:

"En diez minutos bombardearemos esta zona, salgan de sus casas"

 ¡Des-almados!

La última escuela

donde enseñaban a leer

ya no existe

se hizo polvo ayer

bajo la muerte que vomitó el mismo buitre.

          Solo quedan diez minutos de infancia

          que sigue saltando sobre los charcos 

Y es que pareciera, que esos hombres y algunas mujeres de la “nueva Jerusalén”, que hacen fiestas de fósforo blanco, que celebran el desplazamiento forzado de gente que habla, come, ríe y llora al igual que ellos, solo les complace observar ese dolor que producen sus acciones de terror bélico:

PASADO (IM)PERFECTO

Mi casa fue

          Mi esposa fue

          Mi hija fue

          Mi tierra fue

          Mi pueblo fue

          Mi cielo fue

          Mi miedo fue

          Soy

 El sol eclipsado por la sombra de un misil.

El odio no puede ser combatido con odio. La violencia agresora es una dinámica de crueldad, el exabrupto un impedimento para el cariño, la profanación y el ensañamiento revela la más baja pasión que pueda entrañar cualquier ser terrenal. Ante la ferocidad, para combatir ese constreñimiento, la poesía responde:

POST DATA DE UNA CARTA INFANTIL

Esta mañana

 escuché el canto del gallo

y luego un silencio estruendoso

fui a abrir la puerta al que llamaba

 era un misil israelí

           Ahora soy

          memoria de escombros

Joel Linares junto a millones de personas a quienes el dolor palestino les conmueve, siguen apostando al freno de la devastación del Goliat sionista. Que algún día esos escombros sirvan de insumo para edificar un nuevo comienzo para Palestina y otros pueblos oprimidos en el mundo.

Ricardo Romero Romero @ItacaNaufrago

Joel Linares Moreno (Petare-Venezuela, 1973)

Poeta, educador popular, teólogo y activista internacional. Director General del Encuentro Poético del Sur, en Caracas, Venezuela. Ha participado en diversos festivales y encuentros poéticos en Venezuela, Colombia, Ecuador, Argentina, Cuba, Reino Unido y Uzbequistán. Varios de sus textos están traducidos al inglés, francés, portugués, italiano y árabe, además de publicados en revistas, periódicos y antologías de Venezuela, Chile, Siria, Estados Unidos, México y Argentina. Autor de los poemarios inéditos: Memorias del escombro , Expediente del asiento de atrás , El dedo sobre la boca y Versos impertinentes . Su obra ha recibido reconocimiento internacional premiada en Suiza y México.

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