¿Hay esperanza para los pueblos en su anhelo de justicia y liberación de la pobreza impuesta?

Segundopaso Cono Sur - Una buena noticia para nuestra Patria Grande Latinoamericana es que, además del propio avance, el proceso de liberación del mundo islámico está en plena vigencia, a sangre de martirio, sudor de sacrificio y lágrimas de dolor de bronca. Estados Unidos continúa retrocediendo y perdiendo terreno tal como quedó evidenciado en Afganistán y lo está siendo en Irak

En el nombre del Altísimo

Sin duda, desde varias perspectivas se puede decir que los pueblos marchan lenta y sacrificadamente hacia su liberación. Desde una perspectiva teológica las Escrituras Sagradas preanuncian la venida del Reino de Dios en la Tierra que depende de que los seres humanos lo quieran y busquen en Dios. Esta tradición, de acuerdo a las genuinas enseñanzas puras de sus profetas fundadores como Abraham, Moisés, Jesús o Muhammad con todos ellos sea la paz, es una Promesa de Dios indefectible como sentido y finalidad de la historia, no fatalista, sino mediante la maduración de los pueblos hasta sacarse el lastre de la tiranía que lo oprime abusando de su buena fe, ingenuidad e ignorancia.

Las religiones abrahámicas y sobre todo el Islam tienen claro, al menos en sus minorías (hoy en franco crecimiento), esta misión estimulada por Dios a lo largo de la historia contra todas las distorsiones que han impuesto a las enseñanzas proféticas. Estas distorsiones se han hecho tanto falsa e hipócritamente en nombre de esas enseñanzas de modo de neutralizar su efecto, como en doctrinas directamente enfrentadas con esas enseñanzas. En otras palabras, los modelos de liberación proféticos del pasado, pero con acuciante actualidad, han sido atacados desde adentro y desde afuera. Pero el siglo XX puso fin a esa distorsión en el mundo islámico que empezó su proceso de despertar, sin parar de crecer hasta hoy en día. De ahí que el sistema tirano imperante haya puesto a la islamofobia a la orden del día.

Pero, ¿desde el punto de vista político, por qué deberíamos creer en que el futuro augure algo mejor para los pueblos? La respuesta es que los pueblos van adquiriendo lentamente conciencia de la perversidad de un sistema que los hunde en la miseria, la pobreza, la fealdad, la  marginalidad, la decadencia, la destrucción, la muerte. No quedan márgenes para mentirle al pueblo. El despertar ha comenzado y el castigo que hará tronar Dios también aumentará la conciencia y la vanidad de un sistema inhumano y contra la creación. Nos referimos al capitalismo salvaje, usurero, de las grandes corporaciones concentradas y sus fuerzas militares de saqueo y depredación.

Pero hay buenas noticias para los pueblos, porque este sistema y sus fuerzas están siendo derrotadas y Dios no dejará de ayudar a la concreción de Su obra, que es la consolidación de Su Reino porque Él es el Creador, el Único y no los faraones y Césares de turno con sus políticas de circo y cada vez menos pan.

Una buena noticia para nuestra Patria Grande Latinoamericana es que, además del propio avance, el proceso de liberación del mundo islámico está en plena vigencia, a sangre de martirio, sudor de sacrificio y lágrimas de dolor de bronca. Estados Unidos continúa retrocediendo y perdiendo terreno tal como quedó evidenciado en Afganistán y lo está siendo en Irak. Sus satélites, Arabia Saudita e “Israel” están empantanados en su desigual lucha en lo material contra los yemeníes y palestinos (inversamente proporcional en lo moral y espiritual en favor de la resistencia de los pueblos oprimidos que no se rinden y luchan). Yemeníes y palestinos perfeccionan día a día su resistencia y complican más allá de lo imaginado por sus verdugos que empiezan a ver que no podrán contar por mucho tiempo más con la impunidad que le da el apoyo de Estados Unidos. Si no fuera por el sistema de comunicación hegemónico que cubre sus crímenes, así como las victorias de sus víctimas, la liberación sería aún más rápida.

Otra buena noticia es que los cristianos auténticos se dan cuenta de este despertar abrahámico y comienzan a enfatizar el “Venga a nosotros Tu Reino, hágase Tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo” del Padre Nuestro que, según los Evangelios, Jesús le enseñara como oración principal a los apóstoles. La promesa viene quizás de donde no la esperaban, de sus hermanos abrahámicos, pero viene, la ven venir cada día con más claridad y la van a acompañar, sabiendo que no hay otra cosa en el horizonte oscuro de la actualidad. Por eso el Papa Francisco, contra todos los pronósticos y todos los vanos intentos de persuadirlo de que no viaje a Irak, finalmente lo hizo y visitó en Nayaf a un líder shiita, el Ayatullah Sistanti, rompiendo un largo bloqueo diplomático imperial hacia los shiitas que se remonta más allá de la gran revolución islámica de Irán en 1979, pero que se incrementó desde entonces.

Y, mientras tanto, en la Patria Grande se sacuden las trapisondas del llamado law faire o la manipulación de la justicia para voltear gobiernos e imponer agentes para el saqueo, luego de la manipulación que se hiciera de los ejércitos con los mismos fines golpistas en los años cincuenta a ochenta. Uno a uno, el imperialismo va a agotando los instrumentos por los cuales accede al poder o lo mantiene en contra de los intereses de los pueblos.

Ahora, con el regreso de los gobiernos de mayor prédica popular, se intenta contrarrestar el legado de las últimas devastaciones de endeudamiento y entrega o, en algunos casos, moderarlas un poco. Pero empiezan a asomar quienes buscan profundizar con más seriedad y honestidad una salida digna frente los que postulan un entreguismo inevitable basado en una supuesta incapacidad por debilidad en la correlación de fuerzas. Muchos ven que las alternancias entre liberales y progresistas solo retardan una verdadera liberación y los pueblos no se detienen en su búsqueda de una salida. Este movimiento ascendente de las bases populares con el movimiento creciente de liberación del mundo islámico habrán de confluir en el futuro para retroalimentarse y fortalecerse como ya empezaron a hacerlo en el caso de la acudida de auxilio para solucionar la crisis energética que se le impusiera al gobierno y pueblo de Venezuela.

En estos días somos testigos de cómo la República Islámica de Irán está rompiendo el boicot energético que pusieron en práctica los Estados Unidos y Europa al Líbano para exasperar a su población en contra de la Resistencia. Irán, con su envío de barcos cargados de gasoil y nafta, está salvando a los libaneses sin distinción de creencias religiosas de una seria crisis que lo tiene semi paralizado. Hasta ahora no se han animado a atacar a estos barcos y el jefe de la Resistencia en el Líbano anunció que estos barcos son territorio libanes y si los tocan será respondida la agresión. Saben que este dirigente no habla en vano.

La salida no es contra la política o los políticos como promueven las usinas liberales del saqueo, sino con una nueva política sana, comprometida, nacional, industrialista, tecnológica, con conciencia ambiental, de independencia, de fortalecimiento espiritual y moral, organización para defender los recursos propios y una justa distribución, cortar el ciclo vicioso de endeudamiento que se paga con entrega de la soberanía, de lucha contra los vicios del sistema como la droga, el crimen organizado que aprovecha esta falta de políticas nacionales. La desocupación, la pobreza, la corrupción, la dependencia, la indignidad del sometimiento y el silencio cómplice ante todo tipo de crímenes contra el pueblo son la realidad a la que siempre se resistirá nuestra gente.

Antes del golpe de 1955 contra el General Perón, la Argentina estaba de pie y en crecimiento. Debemos volver a desarrollar esa conciencia de identidad nacional y destino propio. Debemos estar alertas contra todas las fuerzas que atacaron el proceso de desarrollo que apuntaba a fortalecer los lazos de la Patria Grande para liberarla de la dominación extranjera.

Los políticos que promuevan el rescate de esta identidad como Nación independiente, libre y soberana son bienvenidos. Los hay, pero no en las grandes corrientes existentes que son, en gran medida, cómplices de la debilidad, sino en las bases y en la juventud formada en lo mejor de nuestra tradición. Ya se avizoran estos nuevos políticos jóvenes en la política nacional que continúan la obra de sus mayores como maestros e inspiradores de las mejores luchas del pasado contra el tsunami liberal de los años noventa, cuando se pregonaba el triunfo del capitalismo (el salvaje) y despedazaban las defensas estatales que eran tildadas de corruptas y culpables del atraso (no los golpes asestados a las políticas nacionales, sino los bolsones de resistencia estatal contra el saqueo que impusieron después al quedarse con todo).

 A todo proceso de saqueo le llega su fin. Estamos en los umbrales de una nueva era. La hora de los pueblos. Ante tanta oscuridad, para los ojos despiertos destella la aurora. Ya será visible para la mayoría que suele despertar más tarde y, por lo tanto, queda más tiempo atrapada en la oscuridad inconsciente y escéptica. Sobre este tema volveremos con más pruebas de este amanecer que ya ha comenzado y que muchos negarán, ante la pesadumbre de tanta desazón.

Hay que tener cuidado contra los nuevos conceptos para el eterno engaño. Uno de ellos es una disputa territorial con Chile, provocación en la que no hay que entrar y dejar que actúen los canales diplomáticos como le escuché aconsejar a un experto y amigo argentino. La unidad de la Patria Grande se cuida y se forja en forma permanente.

Otra mentira que se fragua es que andan diciendo que los políticos y la política hartó a la gente y la nueva grieta es “ciudadanos contra políticos”. “Que la mayoría sólo espera que los empresarios solucionen los problemas económicos existentes”. Todas mentiras. Cierran las puertas de donde han de venir las respuestas. Es de la buena política que sobrevendrá un cambio, no de Marte. No es dinamitando la política como se sale de la crisis, como no es dinamitando la salud como se sale de la Pandemia. Sino con buena política sanitaria. Pero a los poderes dominantes se les achica el nefasto hábito del engaño permanente, cada vez son más obvios, cada vez más, despiertan más personas.

Sheij Abdul Karim Paz.

Teólogo y filósofo musulmán argentino, autor del libro Sacerdotes del Tercer Mundo, una visión islámica, ed Biblos, Buenos Aires, Argentina (2018), donde analiza y compara a este movimiento cristiano con la Revolución Islámica de Irán, puntos de encuentro y desafíos en común.)

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