publicado el: 2 octubre 2021 - 18:20
Ecuador: "Estamos en un momento bastante complejo a nivel nacional"

Segundo Paso para Nuestra América - En esta entrevista a la socióloga e intelectual ecuatoriana, Irene León Trujillo, revisamos el papel de los movimientos sociales ecuatorianos en la historia política del Ecuador, el auge de los movimientos indígenas, obreros, feministas y sociales frente a la avanzada neoliberal de la región y del país durante la décadas de los 80, 90 y 2000, su impronta anti sistémica; el contexto de las revueltas que dieron al traste con la destitución de tres presidentes ecuatorianos en menos de 10 años, más adelante el papel del Movimiento Alianza País y la Revolución Ciudadana, y las expectativas sobre la reconfiguración de los movimientos sociales en Ecuador frente al gobierno del banquero y opus dei, Guillermo Lasso, en la actualidad.

SPNA: Con la experiencia en el campo de la sociología, la intelectualidad y la defensa de la humanidad que caracteriza su impronta, quisiéramos partir de una contextualización de la historia de los movimientos sociales en Ecuador ¿Cuándo surgió la ola de movimientos sociales en Ecuador? ¿Cuál ha sido su característica identitaria?

IL: En ecuador como en muchas partes de América Latina, la acepción de movimientos sociales es muy extensa. Es más, en los últimos tiempos se tiende a colocar bajo ese paraguas todo o casi todo.

Es un concepto polisémico que tiene a la heterogeneidad como su correlato político. Hay quienes los ubican como una acción colectiva en torno a una causa específica o sectorial, que se acciona en torno a un objetivo u objetivos. Ese paraguas abriga iniciativas que pueden realizarse dentro del sistema.

Otros han identificado también a la voluntad de cambio como un elemento que marca la diferencia, pero también ahí la intención de cambio puede ser de distintas proporciones y comportar propuestas que no atañen estructuralmente al sistema, a los sistemas.

Entonces el concepto, la acepción o la misma propuesta política de movimientos sociales, deja mucho por definir, mucho por debatir, y de hecho está en debate en América Latina y el Caribe, y no solo está en debate sino en disputa.

Entonces siendo un concepto basto en construcción y en disputa, quizá hay que decir que como es un concepto que data de un par de siglos, no falta quienes usan esa definición para mirar a través de esa lupa los hechos históricos, los procesos organizativos, o los fenómenos populares, pero que pueden responder a realidades sistémicas, o anti sistémicas, como por ejemplo las resistencias al capitalismo, o su defensa.

Con este ejemplo, quiero decir que históricamente el trayecto de la movilización social anticapitalista y anticolonial, en el que puede reconocerse el proyecto o acciones que podemos encontrar en Ecuador, tiene que ver con el carácter anti sistémico, de resistencias al modelo de colonialismo, al capitalismo, al patriarcado.

Es el caso, de las luchas de la clase trabajadora, que son importantes en el país y que en el siglo XX han tenido expresiones muy relevantes, y que no necesariamente se estaban definiendo en sí mismas como actores colectivos en post de un objetivo al interior del sistema, sino más bien en búsqueda de salidas del sistema.

El movimiento sindical ecuatoriano, es otro ejemplo, que como en otras partes distintas expresiones, pero que predominantemente tiene una agenda de clase, tiene una agenda que se propone desbordar esta camisa de fuerza que impone el capitalismo a la clase trabajadora; entonces en ese sentido, el modo como hablamos de estos movimientos durante el siglo XX y ahora en el siglo XXI, es asociándoles a expresiones anticapitalistas, a modos organizativos anticapitalistas y anti sistema, como su característica identitaria.

SPNA: La democracia representativa y convencional  ha sido un mecanismo constante de tensiones y contradicciones entre los intereses de las élites y el Estado como mecanismo de control político, sin embargo, esta relación comenzó a cambiar en nuestra América, a partir de los años setenta y ochenta, con el interés creciente de la población por la defensa del territorio, por la defensa de la vida, en un momento de claro avance del neoliberalismo extractivista ¿Cuál fue el papel de los movimientos campesinos, estudiantiles, indígenas y sindicales en esos períodos?

IL: América Latina, después de la Revolución Cubana, en las décadas de los 70 y 80tas, está marcada por esa utopía, por esa posibilidad de transformación estructural, radical, que no atañe solo a un modo de hacer las cosas, como el extractivismo, o un modo de gestionar la democracia, creo que asume la causa de la transformación estructural de la sociedad, es decir de sobrepasar el capitalismo, y construir socialismo, que es lo que se comenzó a plantear desde entonces en Cuba, en otros países.

De hecho, en Centroamérica se vive muy intensivamente esa propuesta de construcción, en América del Sur también, y se articulan iniciativas múltiples en torno a esto. Obviamente también se vive en Ecuador, es decir, la construcción organizativa de esa propuesta anti sistémica y de cambio estructural.

Entonces el movimiento campesino, la articulación del movimiento obrero, la clase trabajadora, la organización de las mujeres, la organización popular urbana, en fin, todas las expresiones organizativas, tienen que ver con esa aspiración utópica.

Entonces, esta visión de cambio estructural, por un lado, y de resistencia a la globalización neoliberal, por el otro, tiene muchas expresiones significativas en Ecuador en los años 80, 90 y 2000 y aún en la actualidad.

Resistencias que dialogan, además, de modo intensivo con el proceso de construcción que se presenta no solo en América Latina, sino a nivel internacional. Las resistencias a la globalización y las resistencias al libre comercio, digamos, que son de otra tonalidad. Es otra la visión que moviliza en el caso nuestro, que expresa la intención, la voluntad de transformar las cosas, y todo lo que puede representar en términos de complejidad frente al poder.

Ecuador dialoga mucho con iniciativas internacionales como la campaña de resistencia indígena, negra y popular, la ulterior Fundación de la CLOC Vía Campesina, y ahí no hablamos de poco, porque la Vía Campesina se expresa como uno de los primeros movimientos que tiene una agenda de resistencia a los poderes de la globalización en la alimentación, y en la agricultura.

También en este ámbito de promover alternativas al capitalismo que vivió América Latina en la etapa de los 90, hacia el nuevo siglo, hacia los 2000, se crean escenarios para pensar alternativas como el Foro Social Mundial, por ejemplo. Y su vertiente el Foro Social Américas que llega a acunarse, a tener su sede en Ecuador.

SPNA: Tres destituciones presidenciales en menos de diez años, caracterizaron la política ecuatoriana: la salida de Bucaram en 1997, la de Mahuad en 2000 y la de Gutiérrez en 2005. ¿Cuáles fueron los y las protagonistas de los movimientos y revueltas que dieron al traste con estas destituciones? ¿Qué significó esto en la política de la izquierda ecuatoriana?

IL: Sobre este período de destitución de presidentes que vivió Ecuador y que en parte se debieron a la movilización del pueblo en las calles, efectivamente estamos ubicando mediados de los noventa a mediados de la primera década del 2000. Y justamente esta franja de tiempo correspondió a una forma de concreción del neoliberalismo, que incluyó el libre comercio, el anclaje al capital financiero, que en nuestro caso ecuatoriano, inclusive, concluyó con la pérdida de la moneda, pues ya desde entonces no tenemos moneda nacional. Es el dólar estadounidense la moneda en curso.

Y esto fue lo que concitó una movilización del pueblo, de la ciudadanía, de los sectores organizados frente a lo que se estaba viviendo en esta transición aguda a esta forma de capitalismo expresada en el neoliberalismo, en un país que tiene hasta ahora, distintas forma de organizar la producción, de organizar la economía, arraigada en ese carácter plurinacional y multicultural del país, que se vio subsumido, que se vio obligado, a adoptar estas leyes internacionales del mercado, y que sin duda alentó mucha resistencia. Entonces tiene que ver con eso, y también con el desgaste de las élites de la derecha en el poder que no solo se prestaron, si no que encaminaron esta transición del país.

Así que el pueblo se movilizó en consecuencia, ya que ningún gobierno respondía a sus demandas y a sus necesidades. En un país que estaba en la cola de los más pobres de América Latina y del mundo.

En ese contexto, el pueblo en las calles expulsó presidentes, en un momento muy relevante de la movilización popular, creando un tejido importante para proponer alternativas, que se expresaron más adelante en la historia.

SPNA: ¿Quisiéramos conocer su punto de vista sobre el papel del Movimiento Alianza País en el ascenso del Gobierno de Rafael Correa, y las aspiraciones de cambio de los movimientos de izquierda antiimperialista durante el 2007 - 2017? ¿Qué avances logró consolidar el movimiento? ¿Cuáles fueron las razones de la derrota?

IL: Luego de toda esta movilización con aspiraciones de cambio estructural, se plantea la posibilidad de llegar al poder con otro proyecto, otra visión de país. Con un ambiente propicio para las alternativas, se plantea la posibilidad de crear un movimiento convocante de multi sectores, multi actores, que condensaba la diversidad de propuestas que se habían propiciado en las décadas anteriores. Para elaborar una agenda política, de contenidos, que fue la agenda que llegó como propuesta para un escenario de poder. A través de una participación en las elecciones que se dieron en 2006 y 2007 con la iniciativa del movimiento que luego fue Alianza País.

Así mismo, se planteó la iniciativa de la Revolución Ciudadana. Se presentó la candidatura de Rafael Correa, liderando esta visión para un cambio desde el Estado. Y se produjo, sin duda, el momento vital significativo que condensó una propuesta de horizonte en el país.

Se promovió el concepto de Socialismo del Buen Vivir en este contexto, que es una suerte de síntesis de este país histórico, multiétnico, multicultural, compuesto por distintos pueblos y nacionalidades, que vive resistencias al capitalismo y al colonialismo, y que a la vez aspira transformaciones. Este concepto de Socialismo del Buen Vivir que tiene expresión como concepto de la Revolución Ciudadana, condensa la suma causa. Una propuesta inspirada en las cosmovisiones indígenas, pero que en el caso de Ecuador se presenta como un proyecto de Socialismo del siglo XXI, es decir, una suerte de sincretismo político que expresa lo que es la sociedad ecuatoriana y sus aspiraciones de cambio.

En breve, esto se resume en un planteo clave de transformación anti sistémica, que coloca la vida antes que capital, mientras que el capitalismo, sobre todo en globalización, tiene primero al capital y después, la vida. Al punto que en este momento como el que estamos viviendo ahora, se vive muy intensamente la confrontación de los intereses capital y vida, puesto que ya el capital como vemos, ya no mide ni fronteras, ni humanidad, sino la rentabilidad por encima de todo.

Un ejemplo son las acciones de las trasnacionales en este momento de pandemia, donde en lugar de dar una respuesta humanitaria a un problema grave que vive la humanidad, cada una está ocupada en buscar un mayor lucro y de multiplicar sus intereses. De hecho, han logrado muchas ganancias en este período.

Entonces, el periodo de la Revolución Ciudadana fue un periodo muy intensivo, en el que se vivió este condensado de luchas y propuestas históricas de los movimientos, de los actores políticos, y se lograron posicionar varias de ellas, de estas propuestas de sentido, de horizonte histórico.

Se lograron colocar propuestas estratégicas, como las iniciativas para regular el poder del mercado y regular las acciones del capital financiero, se puso en marcha una legislación de derechos de la comunicación, de derechos de los pueblos a la tecnología y al conocimiento. Se propuso como parte del proyecto, la articulación del país a las propuestas de arquitectura de Integración Latinoamericana y del Sur, en la construcción de un mundo multipolar como propuso Hugo Chávez.

Iniciativas que se articularon a otras iniciativas de cambio sistémico en la región, las del Socialismo del siglo XXI, las propuestas de descolonización planteadas en Bolivia, las propuestas de despatriarcalización, en fin, la Revolución Ciudadana fue un período de lo más intenso, en el que todos los actores de la sociedad ecuatoriana se involucraron de algún modo.

Pero claro, hubo un importante sector de movimientos sociales, uno de carácter anti sistémico profundo, y otros de tono más reivindicativo, que terminaron por oponer resistencia, no solo a esta propuesta de cambio, o a los modos de hacer, o a los liderazgos, sino que opusieron resistencia a las transformaciones del sistema, a las iniciativas de integración latinoamericana, a las propuestas de progresismo regional.

Estas expresiones de algunos movimientos que finalmente se suman a la lógica de las derechas, de las élites, sí que fueron importantes actores de lo que podemos denominar un golpe blando, que concluyó en Ecuador con una desinstitucionalización, y un proceso de persecución, contra la propuesta y el proceso de la Revolución Ciudadana. Y siendo que era una propuesta que estaba en curso, arrancando, en un país de raíces milenarias, un proceso que apenas tenía 10 años, tenía mucho que hacer, mucho que madurar, y también muchos ejes estratégicos por afinar, entre otros la participación popular, la construcción de poder popular, y otros elementos más.

Lo importante, es que en la actualidad, a pesar de las traiciones, a pesar de la persecución, a pesar del lawfare, en las recientes elecciones fuimos la primera opción de poder, saboteadas más adelante inexplicablemente, pero que significa que el pueblo sigue creyendo en la propuesta de revolución ciudadana.

SPNA ¿Cuáles son los desafíos de los movimientos sociales ecuatorianos en la actualidad, tras la victoria electoral del banquero derechista (y del opus dei) Guillermo Lasso? ¿Puede resurgir la izquierda tras este duro revés? ¿Cómo reconfigurar el papel de los movimientos sociales, feministas, indígenas, campesinos, estudiantiles, obreros frente a una nueva amenaza neoliberal en ciernes?

IL: Frente a los desafíos que están sobre la mesa, los movimientos sociales anti sistema obviamente tienen que mantenerse en esta ofensiva, en este proceso de construcción que se abrió con la Revolución Ciudadana, y las alternativas que estaban sobre la mesa con la propuesta de integración latinoamericana.

Y ahora más, con el retorno del neoliberalismo y la llegada al poder de un banquero. El pueblo tiene que volver a construir. Tiene que seguir en la lucha. Aunque en este momento podemos decir que nos encontramos en una situación de bastante dispersión, pero que a pesar de ello, el pueblo que votó en las elecciones pasadas sigue presente.

Hay mucho que hacer, mucho que trabajar en coordinación con el proceso regional latinoamericano.

Para esta fase de tiempo estamos en un momento bastante complejo a nivel nacional, pero contamos con más elementos de los que contábamos antes. Contamos con una experiencia de poder reciente que cuajó en una propuesta de cambio, contamos con una constitución transformadora, considerada incluso como una de las más avanzadas en el mundo y que todavía está vigente, que tenemos que defender.

Contamos con una propuesta de integración latinoamericana que ha tenido reveses pero que está viva todavía, como escenario de lucha, como iniciativa que va permitir una articulación de nuestros pueblos, una articulación en términos de patria grande, y que este cuarto de siglo latinoamericano y ecuatoriano nos ha dejado. Un cuarto de siglo que todavía tiene sobre la mesa experiencias y propuestas que son complejas e inspiradoras, como las plasmadas en el plan de la patria venezolana, que es un plan de futuro y que es proyecto vivo, para el presente y para el después.

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