publicado el: 12 diciembre 2021 - 05:26

Europa

Belarús, Otra Víctima En La Lista Del Odio De Occidente

Belarús Proscrita De La Política Occidental
Belarús, Otra Víctima En La Lista Del Odio De Occidente

Segundopaso - Conforme avanzan los calurosos días de cara al verano 2021-2022 en el hemisferio sur, Europa se sumerge en unas frías jornadas hacia el duro invierno, empezando a instalarse en distintos países del Antiguo Continente, donde las temperaturas no se restringen a un determinado sector.

En medio de esta coyuntura se encuentra un elemento que ha pasado a ser crucial: la energía, y específicamente, la calefacción, sobre todo, en esta etapa, con la extensión de la pandemia del Covi19, y el aumento de contagios por influenza.

Uno de los países por los que transita el gas de Rusia es Belarús, por cuyo territorio se transporta este combustible, en volúmenes que ascienden a los 30 millones de metros cúbicos, según el consorcio ruso Gazprom, que en palabras del presidente ruso, Vladímir Putin “crea una situación más estable en Europa”.

Algunos medios de comunicación occidentales han especulado que Belarús podría “cortar” el paso del gas ruso hacia el resto de Europa, sin embargo, debe considerarse que los dos países deberán firmar, antes de diciembre de 2023, un acuerdo en materia de mercado común del gas que se destina a la Unión Europea, el que contempla, además, la homogeneización de mercados para el tránsito del petróleo y sus derivados junto al de electricidad, entre Rusia y Belarús, a firmarse previo al 1 de julio de 2022.

Esta delicada realidad energética se circunscribe en medio de las constantes rondas de sanciones por parte de los Estados Unidos y de la Unión Europea, no contra Venezuela, Cuba o Nicaragua, sino que contra Belarús, una ex-república soviética de Europa oriental que se ha mantenido al margen de las influencias políticas y económicas occidentales, y de la aplicación de un capitalismo exclusivo y excluyente, como en los países dependientes de los mercados norteamericanos.

Belarús casi ha sido proscrita de la política occidental por su soberanía, independencia y autodeterminación popular, plasmada en sus decisiones electorales, independientes de la Unión Europea. De estos factores surge su castigo, y de la constante campaña desinformativa en los medios corporativos, que la proyectan con duros términos políticos de desprestigio, pasando ahora a la quinta ronda de sanciones, que buscan ahogar su economía.

A raíz de esta situación, el Gobierno belaruso del presidente, Alexander Lukashenko, ha decidido enfrentar los paquetes sancionatorios llegados a fines de noviembre, y en la primera semana de diciembre de este año 2021, catalogados como ilegítimos por Minsk, y que tienen por objeto desbaratar el sistema político del país desde el exterior, tal como se ha observado en idénticos casos de no sometimiento en la República Islámica de Irán, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Siria y la República Popular Democrática de Corea, naciones no están alineadas a los intereses extranjeros, lo cual les ha transformado en los núcleos de resistencia internacional antiimperialista.

De acuerdo a lo informado por el Primer Ministro belaruso, Román Golóvchenko, su país se prepara en pos de hacer frente a las sanciones con una lista bastante grande, no siendo dichos pasos de carácter asimétricos o formales, así como medidas económicas autóctonas, en respuesta a las agresiones de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y el Reino Unido, las que buscan provocar el colapso del Gobierno de Belarús para disponer de su economía, en pro de los intereses de las grandes corporaciones que están detrás de los regímenes europeos.

Esta es otra guerra no declarada por parte de los belicistas de la Unión Europea, que han empleado  como mercenario a Ucrania en sus peligrosos propósitos. En efecto, el ministerio belaruso de Defensa ha convocado al agregado militar ucraniano para manifestarle que Kiev evita el diálogo para resolver disputas, a propósito de que el sábado 4 de diciembre de 2021, un helicóptero ucraniano, modelo Mi-8, penetró cerca de un kilómetro en territorio belaruso, volando a 100 metros de altura. Una grave infracción acaecida en los ejercicios militares que desarrolla Ucrania en la frontera con Belarús.

No es casualidad que el Gobierno del presidente de Ucrania, Volódimir Zelensky apoye a la oposición pronorteamericana en Belarús, con distintas implicancias políticas en los alborotos post eleccionarios belarusos de agosto del año pasado 2020.

Belarús se ha puesto en campaña, hace más de seis meses atrás, para hacer frente a las sanciones económicas, así como para desbaratar la presión y la doble faz europea, operando varios mecanismos de urgencia con bastante disciplina para salir del paso de estas injerencias extranjeras, incluso, en el contexto de la actual situación migratoria en las fronteras de su zona occidental.

En efecto, Artiom Túrov, presidente de la Comisión para la Legislación y Reglamento de la Asamblea Nacional manifestó que “Los países de Occidente están interviniendo en los asuntos nacionales de Belarús y Rusia”, y agregó, que es el Occidente quien “ejerce presión informativa”.

Las injerencias no se quedan tan solo en estas gestiones para destruir el actual sistema belaruso. Incluso, desde la Unión Europea, expresaron su deseo para que la capital Minsk se declare como “zona de exclusión aérea”, así como todos los aeropuertos de Belarús, replicando la estrategia occidental en la ex Yugoslavia en 1992, lo que produciría un apagón de la soberanía y defensa de Belarús, quedando a merced de quienes operan esta guerra económica contra el Gobierno belaruso.

Otras facetas de esta agresión occidental son las sanciones que incluyen: prohibición de viajes y la congelación de activos que posee Minsk en la Unión Europea, mostrándose otros temas poco difundidos, como la rebaja en las transferencias monetarias destinadas a la crisis migratoria, la que tan solo fue de $260 mil dólares estadounidenses para los refugiados, ya que Belarús tuvo que desembolsar para la mantención de estas personas, más de 12,6 millones de dólares, destacan medios como Belta.

En esta crisis migratoria, en la que han llegado personas desde Irak y Siria hasta las fronteras de Belarús con Polonia, que están en calidad de refugiados, han hecho una manifestación apelando al papa Francisco, a quien dirigieron mensajes como “Queremos ver su humanismo” y “Queremos ir a Europa por el futuro de nuestros hijos. Llega el invierno, los niños se enferman”.

Belarús, pese a las sanciones, informa de un saldo en su comercio exterior, entre enero a septiembre de 2021, superior a los 2,7 mil millones de dólares norteamericanos, aumentando su Producto Interno Bruto, PIB, en 2,5%, creciendo su producción industrial en más de 7%, en distintos subsectores.

De la misma forma, las exportaciones de productos industriales figura para el país en el Índice de Competitividad Industrial en el puesto 56 de 152 países, mientras que las exportaciones de bienes y servicios ganaron 8,5 mil millones de dólares estadounidenses, mientras que su tipo de cambio monetario se ha posicionado como estable y en calma al interior del mercado financiero, llegando a un salario medio de 500 euros mensuales.

Hasta la primera semana de diciembre de 2021 la inflación en Belarús llegaba a 5%, dadas las sanciones occidentales y la expansión de la pandemia, al tiempo que el costo de los bienes y servicios alcanzó el 7%, destacó el presidente, Alexander Lukashenko.

Uno de los sectores económicos que aportó a la economía belarusa fue la Fábrica de Tractores de Minsk (MTZ), que aumentó su producción en 28,4%, entre enero a noviembre del presente 2021, teniendo como destino preferente Pakistán, en comparación con el mismo tramo de 2020, vendiendo más de 33 mil unidades.

Entre las problemáticas que enfrenta el país, figura la obligación de comprar hierro y metales a precios más altos en los mercados internacionales, así como materias primas, bajo la misma modalidad, pudiendo preservar el crecimiento económico y prevenir el traspaso de la mayoría de los embrollos a los belarusos.

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El régimen de sanciones y las problemáticas impuestas al país fue refrendado por el ministro de Asuntos Exteriores de Belarús, Vladímir Makéi en la reunión desarrollada en Estocolmo, capital de Suecia, ante la sesión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, OSCE, donde señaló que el país advierte que existen líneas divisorias de discriminación en el espacio de la OSCE.

Sin duda que las economías de resistencia abrirán un capítulo importante en los estudios especializados para hacer frente a las imposiciones, sanciones, boicots y bloqueos en los que incurre Occidente, es decir, Estados Unidos y la Unión Europea, los que si encuentran gobiernos que no funcionan según sus intereses, son tachados de antidemocráticos, entre otros epítetos, emergiendo Belarús entre los gobiernos electos que no se pliegan a los adictos a las sanciones internacionales.

Manuel Arismendi, Segundo Paso.

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