Segundo Paso para Nuestra América.- Se analizan las izquierdas y progresismos nuestroamericanos, como expresión de políticidad desde la resistencia y la incorporación de las capas subalternizadas a los procesos de cambios de los Estados, sus instituciones y sus formas de interacción con las bases comunitarias, profundizan sus procesos de contradicciones y transformaciones en Perú, Chile y Honduras.

Haciendo un necesario balance de fin de año 2021 las izquierdas y progresismos nuestroamericanos, como expresión de políticidad desde la resistencia y la incorporación de las capas subalternizadas a los procesos de cambios de los Estados, sus instituciones y sus formas de interacción con las bases comunitarias, profundizan sus procesos de contradicciones y transformaciones.

Expresión de esto, son los reacomodos geopolíticos en la región al retornar mediante la materialización del descontento popular y la evocación de los principios políticos anclados en Mariátegui, Allende y la distribución justa de la justicia, la tierra y el trabajo elementos también presentes en el programa de Zelaya, que Perú, Chile y Honduras mediante la vía electoral se vuelcan progresivamente hacia perspectivas progresistas.

2021 un año de trasformaciones electorales. El Retorno al progresismo

El inicio de este ciclo de trasformaciones fue la victoria electoral en segunda vuelta de Pedro Castillo en Perú, el 28 de julio 2021, enfrentándose en este proceso a Keiko Fujimori, representante del status quo neoliberal y neocolonial peruano, con una diferencia mínima de 44.000 votos según el conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales. Castillo avanza sin mayores concreciones en un programa con visos de elementos de justicia y políticas sociales, acompañados de aspectos simbólicos en el discurso y la acción que se han traducido en fuerte rechazo de los sectores conservadores, ejemplo de esto fue cuando El primer ministro peruano, Guido Bellido, fue duramente insultado y atacado por los congresistas de oposición cuando dirigía unas palabras de saludo al Congreso de su país en kechwa. 2021:11. El mostrador.

Después le siguió Xiomara Castro en Honduras, quien prestará juramento y tomará posesión el 27 de enero de 2022, con su victoria se desplaza un ejercicio violento de políticas neoliberales y gestión tecnocrática que reprimió y aplicó nuevamente un paquete neoliberal que incrementó en extremo el desempleo, privatizaciones y migraciones en la nación centroamericana.

En el caso chileno de nuevo la contienda electoral traduce el clamor del pueblo hacia el cambio, Boric quien asumirá el 11 de marzo del 2022 aglutinó el voto joven y algunos de los movimientos de izquierda, con una propuesta programática en la que define el horizonte de sentido de su gobierno como socialdemócrata tendente a la praxis europea, en un ejercicio de diferenciación con los casos cubano y venezolano que influyeron negativamente en su campaña. Con el 55% de lo votos del proceso este nuevo presidente con minoría en el congreso y la creación de una nueva constitución en puerta se frena la ultraderecha en este país, las acciones determinaran la profundidad de los logros en políticas sociales, reciudadanización y recreación de las lógicas institucionales.

Elementos para continuar la reflexión

Perú y Chile eran la concreción latinoamericana del modelo neoliberal, a pesar, de los gobiernos de Michell Bachelett y Ollanta Humala quienes se quedaron en reformas democráticas esencialmente insuficientes, su retorno al progresismo marca un hito histórico importante sin caer en ingenuidades.

Las fuerzas concentradas por los movimientos sociales, las protestas populares, en menor o mayor grado de impacto, en el caso chileno fueron masivas a diferencia del caso peruano en menor intensidad y, la generación de conexiones y reconexiones de estos con partidos políticos con propuesta programáticas progresistas, esto último es importante, es necesario profundizar en la reflexiones sobre las formas de articulación de los proyectos nacionales latinoamericanos en clave critica entre los partidos políticos y los movimientos sociales, siendo los primeros un espacio deslegitimado por el neoliberalismo a favor de los medios de comunicación y las transnacionales como expresión neocolonial.

Retorno a Honduras a los procesos progresistas en clave femenina por primera vez en la historia política de esa nación, lo que se traduce en un clamor popular, producto casi instantáneo de los efectos sobre la población de los principios neoliberales.

Con el advenimiento en el Siglo XXI de los gobiernos de izquierda y progresistas vía electoral en los países latinoamericanos, se reconfigura no solo el escenario político sino se tensiona la teoría revolucionaria ante la visión burguesa de las elecciones y sobre los Estados, transformándose ambas categorías en las perspectivas actuales en arenas obligatorias de ejercicio político, esta dimensión es punto de inflexión en los procesos políticos en los casos.

Finalmente, cada proyecto nacional imprime sus particularidades en relación a los sistemas de partidos, actores, correlación de fuerzas, liderazgos y mecanismos de interacción con las bases populares.

En todos los casos de la profundidad de los cambios en lo axiológico y la acción, estaríamos ante escenarios materializados tras los primeros 20 años de praxis progresistas en la región, con sus avances y contradicciones materiales e intersubjetivas, los aprendizajes deben ser tomados en cuentas las necesarias transformaciones dentro de la izquierdas y progresismos son inminentes y con un profundo carácter histórico.

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