publicado el: 1 febrero 2022 - 07:28
José Martí: un caleidoscopio de esperanzas

Segundo Paso para Nuestra América.- Existen hombres que impregnan una época histórica con su nombre. Y es que su obra se convierte en caleidoscopio por el que se avizoran mundos nuevos. Sobre esos mundos, hombres y mujeres de hoy, se guían para construir horizontes distintos por donde transite la libertad humana. Este artículo recorre parte de las ideas más importantes del llamado “apóstol de Cuba”, José Martí, y sus aportes en la construcción del proyecto nuestro americano.

“No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos” José Martí.

Existen hombres que impregnan una época histórica con su nombre. Y es que su obra se convierte en caleidoscopio por el que se avizoran mundos nuevos. Sobre esos mundos, hombres y mujeres de hoy, se guían para construir horizontes distintos por donde transite la libertad humana.

De esta madera está hecho José Julián Martí. La libertad de Cuba lleva su nombre. Martí inicia su acción revolucionaria posterior al inicio de la Guerra de los diez años (1868-1878), y las ideas son fundamento indisoluble de su obra. Martí es un batallador de la palabra escrita; y la pluma, es una de sus principales armas.

Dentro de sus primeras publicaciones se encuentran “El diablo cojuelo”, así como la revista “La Patria Libre”. Textos de su autoría publicados en estas, provocaron su encarcelamiento a los 17 años, por estar al lado de los grupos que luchaban por la independencia de Cuba.

En 1982 funda el Partido Revolucionario Cubano, convirtiéndose entonces en la principal figura del proceso independentista de la Isla.

Dentro de los mundos nuevos que avizoró, en medio de un contexto complejo para la geopolítica de la región, escribió lo que ha sido una de sus obras más importantes. Se trata de Nuestra América, un proyecto de Unidad de los países hermanos frente a las agresiones planteadas por la Doctrina Monroe.

Este proyecto nace precisamente en medio  de la Primera Conferencia Internacional Americana de Washington, en la que Estados Unidos promueve el llamado Panamericanismo como sustento de su doctrina y frente a la proyección de la Unidad Latinoamericana como doctrina Bolivariana. Martí fue un Bolivariano.

“Nuestra América” es un proyecto anticolonial que denuncia los antecedentes del gigante de las siete leguas tales como el arrebato de territorio a México (1848), entre otros aspectos. Martí plantea la necesidad de sustentar los proyectos políticos de cada país a partir de leyes propias, denunciando de esta manera las prácticas colonialistas:

La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país”.

Otro aspecto importante, está relacionado con el reconocimiento a las cualidades propias de los pueblos latinoamericanos, a quienes llama a sentir orgullo de sus raíces por lo que significa la lucha constante sobre los pasos de la guerra, y además la capacidad de construir sobre los escollos, nacientes repúblicas:

“¿Ni en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas”.

Finalmente, el conocimiento es fundamento para la libertad de los pueblos. Así lo considera José Martí, como única vía de evitar las tiranías. De esta manera, convoca a conocer la historia de cada pueblo y a que la misma sea instrucción principal en las instituciones educativas. La historia de nuestros propios pueblos, debe enseñarse antes que la de cualquier otro territorio del planeta:

“Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas”.

Sin duda, la obra de Martí debe alimentar los proyectos de emancipación y de unidad latinoamericana que aún siguen pujando por surgir entre las raíces de este; tierra de libertad y de lucha perenne por enarbolar la dignidad humana y de toda la vida en el planeta.

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