Los Altibajos de la Producción Internacional Cafetalera y los Desafíos Para 2022

Segundopaso - La Organización Internacional del Café estima que durante 2021 la producción internacional del café recaudó 450 mil millones de dólares por concepto de ventas, siendo una de las industrias del consumo más productivas en todo el mundo.

La exportación internacional fue de 10,07 millones de sacos de 60 kilos para septiembre de 2021, disminuyendo en comparación con septiembre de 2020, donde se exportó 4,9% menos. Sin embargo, la exportación de todas formas de café, entre 2019 – 2020, fue de 129,03 millones de sacos de 60 kilogramos.

Pese a las ganancias no hay garantías de que los precios bajen o se estabilicen, por distintos motivos y causas, cuyos antecedentes se exponen como panorama general en el presente informe, el que ha considerado los principales mercados, así como otros emergentes.

Países como Cuba buscan posicionarse en el mercado internacional cafetalero, aprovechando las condiciones de su clima y su estratégica posición geográfica, por lo que su territorio resulta ideal para este tipo de producción. De hecho, Cuba extendió su cultivo a zonas llanas para satisfacer la demanda del grano. Según el ministerio de Agricultura del país, y el director del Grupo Agroforestal del ministerio de Agricultura, Elexis Legrá, manifestó que aumentaron las cosechas en las provincias de Matanzas, Mayabeque y Villa Clara, a mediados de agosto de 2021.

Desde 2014 Cuba ha trabajado en la identificación de suelos para nuevos predios cafetaleros y nuevas zonas para este tipo de plantaciones, las que llegan en 2021 a 7 mil 163 hectáreas, buscando recolectar más de 4 mil toneladas por año, para lo cual han importado semillas de café desde Vietnam, segundo productor mundial de distintas variedades, con gran aceptación en su consumo.

La mayor provincia productora de café en el país es la provincia de Santiago de Cuba, que inició su campaña productora con regulaciones sanitarias impuestas por la Covid19, logrando entregar más de 11 mil puestos de trabajo gracias a la recolección cafetalera, algunos de los cuales han tenido que guardar cuarentena, lo que no ha supuesto mayores contratiempos.

La cara opuesta en Centro América la representa Guatemala, cuyos agricultores exigen al Gobierno rebajas de impuestos directos y el cese de la persecución judicial, lo que ha llevado a los campesinos a protagonizar marchas y manifestaciones por los altos impuestos que provocan el desincentivo en las inversiones, reduciendo así las eventuales ganancias.

La actual judicialización de los cafetaleros guatemaltecos tiene diversas causas, como los expedientes que han sido levantados desde el Judicial contra los campesinos que no pueden pagar impuestos, debido a los problemas económicos en los que están sumidos por la plaga de Roya en sus cosechas, y por el perfil de una economía con grandes carencias, a lo que se suma la pandemia de la Covid19.

En Guatemala hay más de 125 mil familias que dependen de las cafetaleras a nivel de micro, pequeñas y medianas empresas, las que cultivan distintos granos y variedades, como la arabica y coffea canephora, así como una docena de variedades, entre las que destacan: typica, anacafé, chiquimula, catimor (resistente a la Roya), pache común, pache colís, jalapa y bourbón, cuya industria aporta el 2,5% y 3,5% del Producto Interno Bruto al país.

Guatemala es también una de las naciones donde el trabajo infantil persiste en las fincas de café. La Cooperativa de Comercio Justo Guaya’B señala que hay fincas donde se desarrolla el trabajo de niños, y hasta 2021 hay trabajo de niños y niñas, con horarios extenuantes y explotación con bajísimos salarios.

Acorde a un reportaje emitido en 2020 por un canal internacional, se puso en evidencia el trabajo infantil en Guatemala, del que se benefician dos empresas transnacionales, Starbucks y Nespresso, lo que desató un grave escándalo de explotación infantil por estas empresas, la primera, de origen norteamericana, y la segunda, de origen suizo. Pese a no producir ni un grano de café, Starbuck monopoliza la producción internacional e impone precios.

El caso de la plaga de Roya en países como Sri Lanka conllevó a la devastación de su economía cafetalera, siendo la Roya un hongo, cuyo nombre científico es “Hemileia Vastatrix”, que hizo colapsar los cultivos en ese país a finales del Siglo XIX. La Roya, actualmente, afecta plantaciones en América Latina, específicamente, en América Central, reduciendo los cultivos útiles y el reordenamiento de la planta por defoliación. En otras variedades, las destruye, afectando en mayor número a cafetaleras de Guatemala.

Esta plaga afecta al 70% de las poblaciones de América Central, según el estudio realizado por la Universidad de Purdue, de Estados Unidos, y se prevé que destruya 1,7 millones de empleos, si no se actúa para hacer frente a su expansión.

Pese a ello, países como Nicaragua han evidenciado un repunte en sus exportaciones de café, ya que en octubre de 2021 alcanzó precios récord, según la Organización Internacional del Café (OIC), que la cifró en 181,57 centavos de dólar por libra, es decir, tuvo un aumento de 6,8% en comparación con los 170,02 centavos de dólar, en septiembre de 2021.

El cambio climático, junto a la falta de financiamiento privado, también han afectado al sector cafetalero nicaragüense, lo que no deja indiferente al Gobierno del presidente Daniel Ortega, que ha emprendido acciones para ir en apoyo de la industria nacional del rubro.

A nivel mundial el precio de la moneda brasileña, el Rial, ha impactado en el mercado cafetalero en su conjunto, ya que un Rial débil ha abierto las posibilidades para las ventas y exportación de otros productores de café, si se considera que el mercado adolece de un perfil solidario, dada la feroz competencia dentro del modelo económico, que es implacable entre las economías que la componen y conectan.

Las heladas y la sequía que han afectado a Brasil devastaron miles de sus cultivos. Según la consultora internacional, Archer Consulting, manifiesta que esta nación sudamericana podría producir solo 21 millones de sacos de café, los que estarían disponibles para la exportación entre 2021 a 2022, cayendo a menos 55% respecto de 2020, por verse reducida su producción e inventarios.

Los daños en Brasil favorecieron a El Salvador, país que vendió a 240 colones el quintal, lo que ayudó a la expansión comercial de los cafeteros salvadoreños.

Los precios de los sacos de café han ido al alza, lo que ha posibilitado una compensación en las ganancias para diversos productores, por el impacto sufrido por Brasil.

De igual forma, el fenómeno de La Niña golpea con sequías prolongadas a la América del Sur, lo que redujo la producción de café en Perú, donde los cultivos de café están amenazados por el cambio climático, según estima la Junta Nacional de Café Peruano, siendo esta nación el octavo productor mundial, mientras busca adaptarse a los altibajos climáticos.

De acuerdo con la Asociación de Café Verde, el 15 de octubre de 2021 los inventarios de este tipo de café cayeron en Estados Unidos durante septiembre de ese año a 6.022,923 millones de sacos, es decir, de menos 1,8% a menos 5,1%.

En Colombia la producción bajó a 9% en 2021, si se compara con 2020, considerando que el país es el primer productor de arabica lavada, impactando negativamente a esta industria por las lluvias y el malestar social, datos aportados por la Federación Nacional de Cafeteros, que informó la exportación de 12,4 millones de sacos el 2021, producción que cayó en 2020, sumado a las bajas exportaciones, en comparación de los 12,5 millones de sacos exportados el mencionado año.

La Federación de Cafeteros de Colombia redujo su estimación de cosecha de café a 13,5 millones de sacos, a partir de una estimación anterior de 14 millones de sacos, por el exceso de lluvias que frenó los rendimientos del café. Esto ha repercutido en el desabastecimiento de Estados Unidos, donde hay escaces de suministros de café, subiendo los precios del grano, lo que repercute en los altos costos para el resto del mundo, donde es cada vez mayor el precio de una taza de buen café genuino.

Otro país que busca posicionarse en el marcado cafetalero es Venezuela, nación que adoptó una nueva estrategia productora con el cultivo, en septiembre de 2021, de las primeras plántulas en el Estado de Miranda, a objeto de hacer frente a la fuga de granos hacia Colombia, donde lo procesan y lo venden a Venezuela, ya empaquetado y con valor extra.

Actualmente la producción venezolana no es suficiente para una exportación importante, pues 54 mil familias venezolanas dependen de esta producción, con 35 mil hectáreas.

En todo este circuito aparece Vietnam, mayor productor de arabica seguido de Colombia, siendo la nación asiática el segundo mayor exportador mundial de café, con una producción de 8,3% mundial, compitiendo con Brasil, primer productor exportador de café, con un volumen de 3 mil millones de dólares en 2021, con destino a 80 países y territorios, según Nguyen Nam Hai, vicepresidente de la Asociación Nacional de Café y Cacao (VICOFA).

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Las rutas finales de la exportación del café vietnamita fueron, la Unión Europea con 3,8%, las naciones del Sudeste Asiático, Estados Unidos, Rusia, Japón y el Reino Unido.

Gran parte del café vietnamita producido es de frutos no procesados, por lo que son más baratos al ser crudos, disponiéndose el país indochino en aumentar su producción de café de cara al 2030, por la alta demanda del grano y para aumentar sus plantaciones, por lo cual invertirán en áreas de cultivo cerca de 7,5 millones de dólares.

Manuel Arismendi, Segundo Paso.

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