publicado el: 11 febrero 2022 - 18:02

Especial Segundo Paso

Revolución Islámica de Irán

43 años que reimpulsan su vigencia
Revolución Islámica de Irán

Segundopaso - Este 11 de febrero se celebra el Aniversario 43 de la Revolución Islámica de Irán (1979), un proceso religioso, cultural, político y económico que llevó a la adopción del actual sistema que goza la República Islámica de Irán, gracias a las gestiones lideradas por su santidad el imam Jomeini (Dios lo bendiga), descendiente del propio profeta Muhammad (la paz y bendiciones sean con él y con su venerada familia).

El imam Sayed Ruhollah Musaui Jomeini, figura histórica internacional, fue el fundador y líder del Estado moderno iraní, siguiendo el concepto del Gobierno del más justo, que también se traduce como Gobierno del Jurisprudente (Wilaya Faqih).

Para comprender, en parte, el concepto del Sistema Islámico hay que remitirse al movimiento de los eventos desarrollados durante la epopeya de Ashura del imam Husein ( P ) en la localidad de Karbalá - actual Irak -, cuyos acontecimientos fueron protagonizados por el tercer imam o guía de los musulmanes chiítas, martirizado junto a sus 72 compañeros por las huestes califales del tirano de la época, Yazid, hace más de 1400 años. Así, el imam Husein ( P ) cae mártir en Karbala para revivificar al Islam y salvarlo de la tiranía que amenazaba con desvirtuarlo.

A través de esta tradición, el movimiento cultural de imam Husein ( P ) se proyecta en los tiempos y es rescatado por la resistencia cultural liderada por el imam Jomeini, quien en base a los principios religiosos y espirituales de la epopeya de Karbala hace frente a los intentos de la tiranía del rey (shah) Mohamad Reza Pahlevi por laicizar a todo Irán, personaje que buscó deshacerse de la cultura islámica de millones de iraníes, lo cual tuvo una respuesta abrumadora.

Las movidas políticas de Estados Unidos, según sus intereses hegemónicos, se resintieron por Irán, especialmente, en los años 50 del Siglo XX, teniendo su preludio a través de la imposición del títere Reza Pahlevi, quien desarrolló la agenda occidental gracias al golpe de Estado contra el entonces primer ministro iraní, Mohamad Mosadeq, perpetrado el 19 de agosto de 1953, cuyo gobierno sufrió de una truculenta irrupción institucional de manos británicas, facilitando la entronización del peón Pahlevi en su reemplazo.

Con dicho movimiento, finalizan los intentos iraníes de ir al rescate de su soberanía e independencia a partir del movimiento nacionalista del doctor Mosadeq, así como tratar la recuperación de sus recursos naturales como el petróleo, bien que procuraban nacionalizar.

Días tristes y amargos sobrevinieron a los patriotas iraníes, quienes debían hacer frente a las persecuciones, tortura, desapariciones, prisión política y ejecuciones, además del exilio, herramientas que el Reino Unido y Estados Unidos exigieron a sus fanáticos de la corte del rey Mohamad Reza Pahlevi, lo que llevó a la sociedad a volcarse a las calles para manifestarse contra la tiranía desatada proocidental.

En efecto, una década posterior al golpe de Estado, en 1964 se vivieron jornadas de manifestaciones de naturaleza pacífica, las que siempre fueron reprimidas con balas y baños de sangre, ordenados por la tiranía Pahlevi. Dado que el rey había pasado los límites y puesto a disposición la soberanía nacional a través de la “Ley de Capitulación”, intentó imponer la inmunidad absoluta a los agentes norteamericanos dentro del propio Irán, para que pudieran operar con plena impunidad si cometían crímenes en tierras iraníes, lo que desde luego desató la molestia popular, y particularmente, el análisis holístico de imam Jomeini (Dios lo bendiga), quien desbarató intelectualmente dicha ley, abriendo los ojos a la nación iraní, advirtiéndole sobre los peligros y el daño al país de la continuidad de tal política, orientada a hacer añicos la soberanía nacional iraní.

Este esfuerzo y gestión del imam Jomeini le valió ser arrestado en la jornada del 4 de noviembre de 1964. Sin embargo, a Estados Unidos y a los británicos esto no les fue suficiente; buscaron que el rey desterrara al imam a Turquía, luego a Irak, y para estar más seguros, exiliándolo a Francia.

Esto no solo aceleró el fin de la tiranía monárquica de Pahlavi, sino que desató los manotazos del ahogado; ahogado en la propia sangre de su pueblo, ya que se intensificaron todos los tipos de represión disponibles por aquella época, de la mano de la CIA y el MI6, los dos perros de presa, norteamericano y británico, respectivamente, quienes, recurriendo a tácticas de guerra sucia, limitaron las libertades civiles así como recurrieron a una jurisprudencia que era digitada desde el exterior a Irán, adentrándose cada vez más en la corruptela de dicha monarquía, la que incluso remitía su seguridad a agentes del Mossad israelí.

Entre finales de 1978 y principios de 1979, las manifestaciones populares en Irán eran parte del panorama, como fruto de la cruel represión del régimen pro occidental y sionista, registrándose miles de muertos por aquel entonces.

Llegado el 16 enero de 1979 el rey no tuvo más alternativa que fugarse con destino a Egipto (parada que no fue al azar, ya que en aquella época este país norteafricano estaba coludido con los sionistas israelíes, disponible para los Acuerdos de Camp David con dicho régimen, transformando a Egipto en el primer país en abrirse a los sionistas, hecho considerado como una traición artera), lo que marca el preludio de la conclusión para la dinastía Pahlavi, que había regido con mano ajena entre 1925 a 1979.

Entre el 1 de febrero al día 11 del mismo mes de 1979, conocido como la “Década del Alba”, los acontecimientos sitúan el regreso de imam Jomeini (Dios le bendiga), tras 15 años de exilio en Francia, cuya recepción llevó a casi cuatro millones de iraníes a las calles de la capitalina Teherán para darle la bienvenida, luego de su repatriación, hasta concluir en esa semana, donde el Ejército del país se rindió a la Revolución Islámica y a sus partidarios de las fuerzas populares, triunfando el movimiento religioso y social, poniendo la última palada de tierra a los regímenes monárquicos, y a sus 2500 años de duración.

A dos meses del triunfo de la Revolución Islámica de Irán, el pueblo iraní, mediante consulta ciudadana y popular, realiza un referéndum en el que decide dar el Sí al sistema de la República Islámica de Irán, lo cual fue refrendado por una participación superior al 98%, donde se decantó por una administración con un modelo que nace desde los valores de la cultura islámica, surgiendo de la democracia participativa.

A partir de este salto que logra dar la nación iraní en su conjunto, Irán se catapulta hacia los tiempos modernos en todas las áreas posibles, a través de un movimiento religioso y cultural liderado por el imam Jomeini, situándose en la vanguardia antisionista, antiimperialista y contra-hegemónica de Asia  y del mundo, lo que ha desatado todos los intentos por sabotear su sistema desde Estados Unidos y el régimen sionista israelí, dado que el tema palestino es una de las líneas sagradas para la Revolución Islámica de Irán, tal como lo describió en distintas obras el propio imam Jomeini (Dios lo bendiga), compromiso que se mantiene vigente gracias al liderazgo del imam Jamenei, el guía supremo de la Revolución Islámica de Irán.

También puede leer: Irán: 43 años del triunfo de la revolución islámica (Parte I)

Temas como el apoyo a la causa de la liberación palestina, el antisionismo, el antiimperialismo, el contra hegemonismo, su programa nuclear civil para usos pacíficos, el apoyo al eje de la resistencia islámica; compuesto por el Partido de Dios de El Líbano, la República Árabe Siria, las fuerzas de movilización populares de Irak, y la misma República Islámica de Irán, el desarrollo de su industria energética y el programa espacial iraní, entre otros, figuran como los grandes logros del país conseguidos por una auténtica fe, paciencia y perseverancia, así como de la unión de su pueblo, sacrificio surgido desde las creencias islámicas, lo cual, a juicio del líder de la Revolución Islámica de Irán, el imam Seyed Ali Jamenei, destaca “No debemos olvidar los hechos históricos, debemos preservarlos para las próximas generaciones”.

Manuel Arismendi, Segundo Paso

Código para noticias 2220

etiquetas

Su comentario

Usted está respondiendo
Indicio de comentario
5 + 13 =