publicado el: 7 marzo 2022 - 16:15

Segundo Paso

Diálogos de Viena Afectados por la Procrastinación Occidental

En Caso de Fracasar las Negociaciones, el Responsable Directo Será Estados Unidos
Diálogos de Viena Afectados por la Procrastinación Occidental

Segundopaso - Por Diálogos de Viena, en referencia a la capital austriaca, se entiende la instancia que alberga a las negociaciones que se efectúan desde abril de 2021, entre la República Islámica de Irán con el Reino Unido, Francia, China, Rusia, y Alemania, en el marco del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) a objeto de activar, nuevamente, dicho acuerdo que data de 2015, del cual Estados Unidos se retiró unilateralmente en mayo de 2018.

Según la República Islámica de Irán, el borrador al que se ha arribado en esta instancia, de la que se han realizado ocho encuentros, se ha avanzado en 98%, restando algunos detalles por zanjarse. Sin embargo, según la diplomacia iraní, hace falta “una decisión política” de los occidentales, advirtiendo que la espera no es eterna y que lo medular es el levantamiento de las salvajes sanciones impuestas por Estados Unidos contra el pueblo iraní, así como se establezcan sanos vínculos comerciales y económicos con el país, lo que contextualiza el compromiso y la voluntad para avanzar a través del diálogo y el entendimiento, camino al que apuestan desde Teherán.

En esta vía, los restantes temas por resolver se remiten a los pasos concretos que debe dar el Occidente para llevar a la práctica los acuerdos, que es a lo que se refiere el canciller iraní, Hosein Amir Abdolahian, y que, en resumen, derivarían en un acuerdo final para conseguir la meta del 100%, pero, desde la parte iraní, requieren de una actitud realista, y no es otra cosa que la seriedad para concretarlos, así como mantenerlos, independiente de quien llegue al poder en Estados Unidos.

Llegar a un acuerdo, en palabras de Abdolahian, “requiere de una decisión política y una actitud realista de Occidente”, subrayando el personero iraní que la flexibilidad occidental también debe estar presente en la instancia. Sin embargo, la visión política de Estados Unidos se encuentra intervenida por los grupos de presión corporativa del régimen sionista de Israel, lo que no ha permitido materializar un acuerdo satisfactorio, ya que, pese a ser un ente atómico, dicho régimen intenta desprestigiar la naturaleza civil del programa atómico de la República Islámica de Irán.

Irán ha mostrado su voluntad de reactivar el acuerdo nuclear de 2015, confiando en estas conversaciones, en caso contrario las habría abandonado desde hace mucho tiempo atrás, incorporando iniciativas y flexibilidades positivas para colaborar en el tema atómico civil, dentro del que se circunscriben las conversaciones, a las que no se pueden añadir otros términos fuera del original, como el asunto defensivo o militar, como pretenden alterar los activistas del régimen sionista, y de esta forma, entrampar las conversaciones para eternizarlas en la procrastinación.

Para completar el restante porcentaje, de manera que se arribe al 100% del acuerdo, es necesario que los occidentales pongan de su parte a través de una flexibilidad que los sitúe en la misma balanza de la palestra pública e internacional, ya que hasta el momento han actuado con soberbia y altanería como en la época de las colonias, donde existían esclavizadores de las coronas y esclavos tributarios.

Ya a mediados de febrero de 2022 Irán dejó en claro que la ecuación sobre las conversaciones de Viena solo incluye al país, al Grupo 4+1 y al representante de la Unión Europea, lo que, en el camino trazado desde Teherán, “continuarán sin cambios hasta que se alcance un resultado”, destacó en su cuenta de Twitter el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamjani.

La convicción iraní pone de relieve que, no hay ninguna negociación que incluya o que se remita a los Estados Unidos, asunto que fue recalcado por el mismo funcionario iraní, quien manifestó “porque no será fuente de ningún progreso”, y esto, porque el régimen estadounidense de Joe Biden ha tratado de interferir cuanto ha estado a su alcance para incluir otros acápites en el documento, los que nunca estuvieron incluidos en el acuerdo nuclear de 2015, estableciendo Irán, además, que se deben levantar las sanciones impuestas por EE.UU. contra la nación iraní, así las partes deben también normalizar las relaciones comerciales y económicas.

La República Islámica de Irán, a través de su canciller Abdolahian, manifestó que, en el caso de fracasar las negociaciones, el responsable directo será Estados Unidos, ya que Teherán, en todos estos meses ha dado pasos concretos para que se faciliten los objetivos entre las partes, teniendo como premisa no considerar al armamento nuclear, contrapuesto a sus valores y principios.

Mientras tanto, el régimen de embargos, sanciones, boicot y bloqueos contra la República Islámica de Irán por parte de Estados Unidos y sus socios comerciales occidentales, sigue vigente, hecho que pesa a la hora de estas conversaciones, sin embargo, el espíritu que mueve a estas imposiciones, corresponde a una violación sistemática, no solo del derecho internacional, sino que de los derechos humanos de los pueblos, y en este caso particular, contra los Derechos Humanos de la nación iraní a manos de Estados Unidos.

Pese a esta visión unilateral, que ha tratado de imponer Estados Unidos junto al régimen sionista de Israel, Irán ha podido sortear estas sanciones y ha consolidado alianzas estratégicas con otros países que no se suman a la política bandidezca internacional que encabeza, en este periodo, el régimen de Joe Biden y sus socios sionistas.

Estados Unidos y Occidente han actuado con desidia absoluta sobre sus propios actos, con una autocomplacencia enfermiza, buscando poner en entredicho a los sistema políticos y económicos que no son de su línea, como el que ha construido la República Islámica de Irán a lo largo de sus 43 años de revolución espiritual, en un proceso social que le ha correspondido con creces, plantando cara al imperialismo norteamericano, el que demuestra su sombra en estas actitudes y hechos que lleva adelante, fuera del derecho internacional, basándose en agresiones contra los pueblos, como ha sido la historia de Estados Unidos, llena de golpes de estado contra América Latina.

Pese a todo, la República Islámica de Irán ha logrado neutralizar estas amenazas y sortear el régimen de sanciones occidentales, ya que las mismas continúan vigentes; jamás se han minimizado, hecho que ha llevado al país a una senda en que su agenda de Estado se ha podido consolidar, afirmando su soberanía desde la óptica de la defensa y la disuasión.

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La soberanía nacional iraní es, por excelencia, uno de sus grades objetivos a proteger, buscando salvaguardarla a través del sistema defensivo, mismo que busca minar Estados Unidos como el régimen sionista israelí, que se han dado a la tarea de dañar la infraestructura y tecnologías en post de descabezar o impedir que el blindaje sea fuerte.

No solo en el plano defensivo, sino en el adelantamiento o prospectiva, también deben estar presentes sus responsables, a fin de hacerse cargo de las amenazas externas e internas, ya que las agresiones en lo cultural constituyen una estrategia para expoliar los valores originales, hecho que podría dejar expuesto al país a los objetivos de los enemigos del sistema, con lo cual, desde ese campo, poder ejecutar políticas de asimilación que lleven a tomar el control paulatinamente e instalar así sus criterios contra la soberanía, llevando al país a un ámbito contrario a las mayorías que gobiernan el país, poniendo a toda una nación en manos de las mafias multidimensionales que hacen negocios desde los Estados Unidos, y desde el propio régimen sionista israelí.

Manuel Arismendi, Segundo Paso

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