publicado el: 6 abril 2022 - 07:46

Colombia: Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz y elecciones, una realidad tensionada

AUTORA: MARÍA ALEJANDRA PORTILLO. ILUSTRACIÓN: ETTEN CARVALLO
Colombia: Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz y elecciones, una realidad tensionada

Segundo Paso para Nuestra América.- Análisis político de las nuevas lógicas electorales en las elecciones de Colombia 2022, con perspectivas críticas las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz y las curules parlamentarias resultados de los Acuerdos de La Habana.

Contexto de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CTEP)

El siglo XXI ha sido escenario para América Latina del comienzo de importantes transformaciones en los fundamentos y alcances reales de la democracia como categoría política, poniendo de manifiesto, por un lado, las contradicciones entre el poder que media lo discursivo y la praxis; y por el otro, las tensiones entre los políticos y movimientos sociales que materializan esa praxis y la participación de los pueblos en los procesos de toma de decisiones partidos, así como la visibilización de las narrativas subalternizadas.

Todo esto impacta no obstante en la naturaleza, multas y alcances de los sistemas electorales, así como sus mecanismos de diseño y aplicación de la política que llevarán a los actores elegidos mediante el sufragio a ser representantes en el sistema político. Ejemplo de esto son los cambios dentro de las circunscripciones electorales en Bolivia para garantizar la participación real de electores en zonas rurales donde hay presencia mayoritaria del electorado indígena y campesino históricamente excluido y la creación de sistemas de consulta popular para la toma de decisiones en materia de política pública nacional, regional o local.

En el caso colombiano, producto de los Acuerdos de Paz del 2016 como “instrumento para arreglos políticos en contextos de transición”, se crearon las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CTEP) , las cuales permitieron la incorporación de dieciséis (16) curules en la Cámara de Representantes diseñó a ser espacios de representación de las víctimas de la guerra en Colombia. Estas CTEP son expresión de un punto de inflexión en la lógica electoral de ese país, que mediante un acto legislativo del 25 de agosto de 2021 permitió que se sentaran las bases para que en las pasadas del elecciones 13 de marzo de 2022 ciento sesenta siete (167) Los municipios se materializarán, por primera vez, la incorporación de la opción democrática de elegir a sus representantes ante la Cámara, quienes tendrán como uno de sus objetivos fundamentales velar por los Acuerdos de La Habana.

Es importante destacar que la implementación de los Acuerdos de Paz en esta materia produce un profundo debate en el país, acompañada por importantes obstáculos para su aplicación a pesar del papel fundamental que juegan estas circunscripciones en la transición hacia la paz pues, no solo amplían la representatividad territorial de la Cámara, sino que tienen como objetivo último dar “aportes sustantivos en la reparación y garantías de no repetición”, tendiendo fuertemente puentes entre las comunidades afectadas y la institucionalidad del Estado colombiano.

En relación a las coordenadas espacio-temporales de su implementación, estas circunscripciones especiales estuvieron ubicadas en las zonas más afectadas por el conflicto armado, siendo habilitados como votantes aquellos ciudadanos registrados mediante la figura de los Programas de Desarrollo de Enfoque Territorial (PDET) que solicitaron el tarjetón adicional para tal efecto y, desde el punto de vista temporal, será vigente por dos períodos electorales. Es decir, estarán vigentes hasta 2030.

Equilibrio

En este punto, es importante hacer un balance del proceso electoral. Comenzamos señalando que estas primeras elecciones de representantes de las víctimas de la guerra en Colombia mediante las circunscripciones especiales están enmarcadas en las elecciones de la Cámara de Representantes y las primarias interpartidistas presidenciales, procesos que registran como resultado un Congreso segmentado que obligaría a la generación de alianzas para el ejercicio de gobierno. Un reto para el candidato Gustavo Petro como potencial presidente de Colombia en fórmula con Francia Márquez, ambos con un programa de izquierda progresista que incorpora a los excluidos, movimientos sociales y comunidades externalizadas evidenciando la lucha de clases en el país americano,

Tanto las elecciones parlamentarias como las interpartidistas hablan de profundos cambios en el imaginario político colombiano, así como de sus efectos en la cultura política. La ciudadanía, el pueblo todo, se cuestiona sobre el devenir de la vida cotidiana, atravesada en su mayoría por la pobreza, el desempleo y la violencia. Mientras escribo este ensayo, notificaciones emergentes de un medio colombiano reseñan una grave situación humanitaria: en lo que va del 2022, han sido asesinados 45 líderes sociales y 11 excombatientes, se perpetraron 26 masacres en los territorios, se practicaron torturas contra estudiantes en Medellín y tuvo lugar un atentado contra una comisaría en Bogotá.

Esa violencia estuvo marcó estructuralmente las elecciones de la CTEP. ¿Y cómo no?, si por ser víctimas de la peor fase del conflicto armado se ejecutaron en electores. Fue una relación orgánica, objetiva y subjetiva que prolongará la decisión de ejercer el voto o no, siendo la abstención del 57%, un poco más alta que la del Senado, que fue del 54%. Ante ese escenario, caben las preguntas: ¿tienen las víctimas representación?, ¿son los voceros y voceras capaces de luchar por la reparación y garantías de no repetición? Las respuestas están mediadas por múltiples determinaciones:

  • En las regiones en donde los grupos armados están en pleno combate hubo inhibiciones para las postulaciones de candidatos por el riesgo que implicaba su participación en la contienda electoral.
  • Son noticia constante las desapariciones de líderes sociales.
  • En este sentido, al no estar garantizadas las condiciones de movilización y participación, parte de los electores no asistieron a la convocatoria. Es importante señalar, que en el año 2021 hubo 79% de desplazamientos en Catatumbo, Cauca, Pacífico nariñense, Bajo Cauca y Chocó.
  •  El financiamiento para la participación de los candidatos y candidatas de estas curules era de origen estatal. Las organizaciones denuncian la materialización limitada de este financiamiento y trabas burocráticas.
  • Persisten las limitaciones a la participación política paritaria.
  • Los partidos políticos tradicionales, mediante la cooptación política, incidieron sobre las candidaturas derivadas de las organizaciones.
  • La cuestionada victoria de Jorge “Yoyo” Tovar, hijo del exjefe paramilitar Jorge 40, en Sierra Nevada y Serranía del Perijá, puso de manifiesto la fragilidad del sistema y el alejamiento radical de la idea original de creación de la CTEP. Tovar declaró “que él es hijo de la guerra y que quiere ser padre de la paz” .
  • Así mismo, otros candidatos impulsados ​​por las organizaciones lograron posicionarse dentro de las curules estando fuertemente vinculados con el paramilitarismo y partidos tradicionales de la derecha colombiana.
  • Es en este contexto que se da la oportunidad de visibilizar las organizaciones interculturales, étnicas, luchadores y luchadoras sociales, productores y emprendedores, víctimas de la guerra.

Es así que Colombia hoy se transforma. Lo anterior es parte de la dialéctica del proceso, realidades por las que el pueblo colombiano seguirá luchando para superar política, cultural, ética y económicamente sus retos y desafíos. Del mismo modo, los aires de un potencial fraude que rodean a las elecciones presidenciales no hacen sino aglutinar a los electores en torno a la llegada histórica de la izquierda colombiana al poder.

Las luchas por la pacificación y la incorporación de excombatientes de las FARC en los escenarios políticos dan cuenta de las tensiones que genera la construcción colectiva de las nociones de paz, justicia, verdad y elegibilidad en los sistemas político, judicial y electoral colombiano. Es necesaria la construcción de un nuevo paradigma de interpretación y de interacción entre la filosofía y la praxis del quehacer político de este país latinoamericano. Este es un llamado que irriga a todo nuestro continente e irriga las luchas del Sur Global. Necesitamos narrativas que partan de acciones radicalmente transformadoras, los mecanismos de exclusión, dominación y enajenación hoy son sistemáticamente sofisticados por la tecnología que también nos excluyen como sujetos históricos.

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