publicado el: 10 abril 2022 - 18:55

Segundo Paso

El Incarri Un Gran Mito Andino, Símbolo de Liberación

Símbolo de Liberación de los Pueblos de América
El Incarri Un Gran Mito Andino, Símbolo de Liberación

Segundopaso - El Inkarrí, Inkarriy o Inca Rey es el personaje central de un relato mítico y profecía virreinal de los Andes de Sudamérica (desde Venezuela y Colombia por el norte, hasta Bolivia, Chile y Argentina por el sur), que tiene diferentes versiones dependiendo de la región.

El termino Inkarri, viene de la conjunción de “Inca” (soberano del Tahuantinsuyo) y “Rey” (soberano europeo), siendo mencionado en los documentos del periodo virreinal como “Rey Inca” o “Inca Rey”.

El relato de Inkarri fue recogido de la tradición oral andina en 1955, en la comunidad indígena de Q'ero (Departamento del Cuzco) por una expedición antropológica dirigida por Óscar Núñez del Prado, posteriormente, el novelista y antropólogo José María Arguedas recogió en Puquio (Lucanas, Ayacucho), otra versión del mito. Hacia 1972 se habían descubierto hasta 15 versiones del mismo, con distintos grados de variación entre ellas. Este mito se había extendido por vía oral por toda la zona andina peruana, siendo parte cotidiana de la narrativa popular, habiéndose encontrado versiones incluso entre los pueblos asháninkas de la selva peruana.

Luego de la ejecución de los soberanos Atahualpa en 1533 y Túpac Amaru en 1572 (Siglo XVI) se constata que entre los indios existía la creencia de que los Incas al igual que sus divinidades (Huacas y Apus o santuarios naturales) tenían el poder de regenerarse y retornar del mundo de los muertos.

“La idea de la decapitación del soberano, cuya cabeza habría sido enviada a España o enterrada en el subsuelo del Cuzco, era muy anterior al siglo XVIII y nos conduce al mito de Inkarri. En esta narración, el Inca es contemplado como un héroe cultural, desvinculado de su realidad histórica. Su cabeza cortada por los españoles, se mantendría en el Ukhu Pacha expresado como el subsuelo del centro del mundo […] la cabeza del Inca se encuentra en el plano de los muertos y de los que van a nacer”. (De la Torre, 2004)

Otra versión tomada de la literatura oral cuenta:

El Inka arriaba hasta a las piedras como si fueran ovejas; y construía templos. Llegó el Conquistador Pizarro, el Inka le ofreció un cuarto lleno de plata… A Pizarro no le satisface su ambición, entonces da muerte a Inkarrí. Pizarro había dicho, seré dueño del palacio con paredes de plata y la habitación colmada del tesoro. A su vez Inkarrí le había dicho a Pizarro: ¡Si me matas, eso sí, mi cabeza quedará, sólo mi cuerpo saldrá!; diciendo así se dejó matar. Después de la muerte del Inka, Pizarro no aprovechó nada; la madre tierra devoró todas sus casas; un cataclismo destruyó Cuzco; hasta el perro se lo tragó la tierra. Así lo castigó Inkarrí a Pizarro… (Testimonio oral, 1978)

"Inkarri" es el dios del mundo andino, o una de sus manifestaciones tardías, como tal, se le atribuyen las cualidades de suprema deidad; es creador de todo lo que existe y fundador del Cusco. Al llegar los españoles al Perú, Inkarri fue apresado con engaños por "Españarri" (a su vez contracción de "España Rey", es decir el Rey de España, pero no solo él, sino que simbólicamente con él, la civilización occidental cristiana).

Españarri martirizó y decapitó a Inkarri, y dispersó sus miembros por los cuatro lados que conformaron el Tahuantinsuyo y enterró su cabeza en el Cusco. Sin embargo, esta cabeza está viva y le está creciendo de nuevo el cuerpo debajo de la tierra, el Inkarri se está regenerando en secreto, y cuando se reconstituya totalmente, Inkarri volverá, derrotará a los españoles y restaurará el Tahuantinsuyo y el orden del mundo quebrado por la invasión española. Este movimiento se difundió por Ayacucho, Ancash, Junín, Cusco. Otras versiones del mito, con matices cristianos evidentes, dicen que cuando regrese Inkarri será el fin del mundo y el juicio final. (Allpanchis 20,1984)

El mito de Inkarri encierra una compleja simbología. Es más, las alusiones a personajes históricos y míticos son numerosas. Entre las características más destacadas podemos ver en el mito las siguientes:

  • El apresamiento de Atahualpa por parte de Pizarro.

  • El desmembramiento de Inkarri también alude al de Túpac Amaru II.

  • Como producto de la aculturización cristiana, el regreso de Inkarri puede llegar a tener matices mesiánicos: ““que está próximo el año 1777 y que en él había de coronarse un Rey Inca, porque era el tiempo anunciado””. (O'Phelan, 1995)

En la primera mitad del siglo XVIII, la aparición de caudillos y líderes rebeldes, frente a los abusos e injusticias del sistema virreinal tras el cambio de dinastía (Habsburgo a Borbón), hicieron que en la década de 1750 en Huarochirí aparezca la creencia de que en un futuro próximo habría de aparecer un “Inca Rey”, que se encargaría de erradicar el régimen español. Aquella creencia se difundió en los siguientes años entre los indios y mestizos del Cuzco, Arequipa, Nazca y Moquegua.

“Todos los indios de este Reyno se habrían de alzar contra los españoles y se les habría de quitar la vida, empezando por los corregidores, alcaldes y demás gente de cara blanca y rubios. Que en esto no tuviesen dudas, pues tenían los indios del Cusco nombrado Rey que los gobernase”. (Orcohuaranga, 1776)

La creencia del retorno de un Inca Rey” adquirió aún más fuerza tras la ejecución del líder rebelde José Gabriel Túpac Amaru en 1781. Puesto que Túpac Amaru se había presentado a los indios como el “Inca Rey” de la profecía, prometiendo incluso a sus seguidores que habrían de resucitar si luchaban a su lado.

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El discurso de Túpac Amaru caló tanto en la mentalidad de los indios y mestizos de Cuzco, Arequipa, Puno, La Paz, Oruro y Potosí del siglo XVIII, que durante los siguientes años hasta el siglo XIX y principios del XX el recuerdo de Túpac Amaru estaba totalmente ligado al de Inkarri. Por ende, muchos autores postulan que el mito de Inkarri no es más que la mitificación de José Gabriel Túpac Amaru y de otros caudillos anticolonialistas; sin embargo coincide con otras muchas historias nacidas del corazón del pueblo, que esperan a su Salvador, quien los liberará de la tanta opresión e injusticia que sufrieron los pueblos aborígenes dominados ayer por el colonialismo español y hoy por el imperialismo estadounidense que intenta destruir su historia y su cultura, pero se encuentra frente a un movimiento de resistencia indígena vivo y poderoso que no lo permitirá.

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