publicado el: 22 abril 2022 - 07:24
Pacto Histórico: Estrategia positiva para llegar al poder y problemática para ejercer el gobierno

Segundo Paso para Nuestra América.- Colombia se apresura a una definición política que ha caldeado los ánimos dentro de los diferentes sectores de interés en la sociedad. Uno de esos sectores es el de los movimientos sociales y organizaciones de base, quienes habiendo protagonizado las revueltas y manifestaciones de años recientes que dieron impulso al panorama político electoral actual, ahora tendrán el deber de definir la inclinación de la balanza en las próximas elecciones presidenciales a realizarse el 29 de mayo de este año. En medio de las pujas por el cumplimiento del Acuerdo de Paz, el papel del gobierno uribista y la deuda socio - económica con el pueblo colombiano, es importante conocer el punto de vista de los líderes o activistas de los movimientos sobre el porvenir de la nación. En esta entrevista a Jaime Arzayus, sociólogo colombiano, Coordinador del Nodo de la plataforma Colombia Humana en Venezuela, e impulsor de la Red de colombianos y colombianas en ese país, dilucidaremos sobre estos asuntos.

Jessica Pernía por Segundo Paso para Nuestra América: Tan solo en el balance de lo que va de año 2022 se estima que han sido asesinados catorce excombatientes, además de cincuenta y un líderes sociales, así como se estiman treinta y un masacres, sobre todo en los territorios rurales dentro de Colombia. Según declaraciones recientes de Iván Cepeda, además, el despojo de tierras y el desplazamiento durante el conflicto armado colombiano sigue siendo materia pendiente ¿Cuál es el balance sobre el conflicto político militar en Colombia que hacen las bases y organizaciones sociales en la actualidad?

Jaime Arzayus por el Nodo Internacional de la Plataforma Colombia Humana en Venezuela: Siempre he insistido, y coincidimos en esto varios líderes sociales y varias organizaciones sociales en Colombia, sobre la desterritorialización del uso conceptual del conflicto colombiano. Siempre se ha intentado mediatizar llevando al concepto conflicto como el enfrentamiento entre dos grupos armados, uno regular y otro irregular, pero esta forma de usar el concepto, en realidad, no hace ningún tipo de observación o análisis a las causas y entramados de este tipo de enfrentamientos. De allí que entonces que hablar del conflicto militar en Colombia, sería perder el tiempo porque sería dar unos números, hacer gala de datos que no tienen mayor trascendencia, porque en realidad las bajas que se dan a partir del conflicto armado en Colombia son mínimas, irrisorias, comparadas con la cantidad de asesinatos que se dan desde la fuerza del orden público contra el pueblo colombiano por años.

Diría que el tema del conflicto armado es más lo rimbombante y mediático que existe, pero no es más que parte del juego sistemático que pretende desmotivar y atemorizar a todos los líderes y organizaciones sociales de base que tiene Colombia. Incluso a la población mundial. Generar cierto psico terror. Eso está definido allí. Esa es la estrategia mediática que responde a los intereses del estado colombiano actual. Entonces en cuanto a enfrentamiento entre guerrillas y grupos paramilitares, y las BACRIM* y todas esas organizaciones, las bajas son pocas. Siempre hemos dicho que lo que vale la pena es revisarlo a profundidad, hacer análisis y balance del conflicto político, que ya sería otra cosa y aun así quedaría un poco corto.

Llamaría aquí más bien, al conflicto de Colombia, un conflicto de clases sociales. Es mucho más preciso. Entonces, ahí sí incluimos la cantidad de bajas que se dan en el tema del orden público en las ciudades, en los barrios, en los guetos, en los barrios marginados donde se encuentran las personas de más escasos recursos, que somos la gran mayoría de los habitantes de Colombia. Allí está el verdadero conflicto, donde hay un grupo muy reducido de personas que ostentan el poder y que tienen la propiedad, la propiedad sobre las tierras por ejemplo, que han sido naturalmente despojadas a partir de la violencia, que es la herramienta que utilizan para generar el desplazamiento.

Incluso es un proyecto de ley que se está trabajando actualmente en Colombia, dirigido desde la derecha y que llama “defensa de las víctimas” (o los nuevos propietarios).  Y es que ahora, quienes despojaron de las tierras a los campesinos en Colombia se están declarando víctimas. ¡Acabaron de montar cuatro senadores de la República por parte de esas “víctimas”!, amparados en la idea de que no pueden devolver las tierras a los campesinos a las cuales fueron arrebatadas, porque entonces ellos también pasarían a ser nuevas víctimas.

El balance general aquí es que si no hay una implementación de los acuerdos de paz, un cumplimiento, no se va a dar por ningún lado una resolución del conflicto social, político, económico, o específicamente de clases, en Colombia. Ese era el primer paso que dar y que el gobierno de Duque no quiso trabajar.

SPNA: Además de la ola de violencia que ya significa el hambre que padecen más de 25 millones de colombianos y colombianas (un 54% de la población), la ola de violencia armada del estado, representado en Iván Duque y el uribismo, contra voceras o líderes sociales, campesinas e indígenas, se ha incrementado considerablemente ¿Cuál es el entramado de estas graves situaciones sociales en la Colombia? ¿Quiénes son los responsables?

 JA: Pues sí, existe la cifra de esos 25 millones de colombianos y colombianas teniendo una sola comida al día, y lo peor es que esa cifra ni siquiera la da una organización que maneje estadísticas desde un enfoque de izquierdas, sino que la da el propio Departamento Nacional de Estadística, que es del gobierno, y estoy convencido de que esa cifra se quedaría corta. Y ¿cuál es el entramado?, el entramado es el mismo conflicto. Repito, y voy a la respuesta de la primera pregunta, el conflicto de clases, expresado allí también, en el que el responsable directo es el Estado.

El Estado como aparato instrumentalizado que desde su nacimiento sirve para garantizar el estilo de vida a una élite muy reducida que tiene Colombia, a una burguesía nacional y transnacional que se beneficia del trabajo de casi todos los colombianos y de su pobreza. Entonces el Estado se encuentra al servicio específico de esa gran élite. La diferencia de pronto ha sido que en algún período se beneficiaba la élite de Bogotá y en otro período se beneficiaba la élite de Antioquia, pero ambas respaldadas por las élites transnacionales. Pero el Estado, todos sus poderes, el Ejecutivo, Legislativo y judicial, todas las instituciones del Ejecutivo, el Ejército Nacional, etc., trabajan en función de garantizarle el estilo de vida a estas pequeñas élites.

Sumado a que los ingresos que genera esa instrumentalización, son de origen ilícito, pues le han dado vía libre al funcionamiento y operación de estructuras criminales narcotraficantes del más alto nivel. Se considerada a Colombia, no por organizaciones de izquierda sino por las mismas organizaciones de derecha, como el país que exporta el 90% de la cocaína que compran los estadounidenses, con el beneplácito claro, de ambos gobiernos.

 SPNA: Luego de la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) durante el año 2016, tal parece que las bases sociales logran tener un espacio para la visibilidad de sus luchas y demandas al margen del estricto conflicto entre el estado y las insurgencias. ¿Cuál está siendo la brújula de esas luchas y demandas de los movimientos colombianos tras el Acuerdo de Paz, los eventos como la revuelta de 2021, o los nuevos escenarios políticos sociales?

 JA: Creo que la brújula o la dirección hacia donde están caminando todas las organizaciones y los movimientos sociales en Colombia está dirigida, a la lucha por el respeto y la implementación de esos Acuerdos de Paz, porque llevamos cuatro años durante el gobierno de Duque, en que ha sido posible. A estas alturas tenía que haberse ejecutado ya, por lo menos el 30% de lo que se acordó. Y no ha sido posible porque el gobierno de Iván Duque, a la cabeza Álvaro Uribe Vélez, lo han impedido abiertamente. Incluso en un evento público del Centro Democrático, que es el partido de Gobierno, uno de sus más grandes alfiles, pronunció literalmente: "Hay que hacer trizas los acuerdos de paz". Y ese ha sido el trabajo del Presidente Duque. Ser un palo en la rueda para evitar la implementación de este acuerdo.

A cambio, lo único que hemos visto es asesinatos de líderes sociales, de compañeros y compañeras que entregaron sus armas voluntariamente, con un deseo de transformación, de llegar a la paz en Colombia, y ahora están siendo asesinados sistemáticamente por organizaciones como las Águilas Negras, que valga la aclaración, no es una organización armada que patrulle en la oscuridad de las selvas colombianas, sino que eso es un secreto a voces que muchas organizaciones, instituciones del Estado, instituciones del Ejecutivo, del Ejecutivo Nacional, son las manejadas por las propias Águilas Negras. Y eso no lo digo yo, lo dicen diversos Observatorios de Paz que hay dentro de Colombia. Un escenario peligrosísimo.

¿Cuál es la brújula entonces? La brújula es empezar, así sea seis años después, la implementación de los Acuerdos de paz. Esa considero es la motivación de los movimientos y organizaciones de base en Colombia. Esa misma razón, vale decirlo, también ha motivado el rechazo social contra el gobierno actual, contra sus medidas económicas y políticas antipopulares, que han llevado a grandes movilizaciones y revueltas como las de los pasados años 2020 y 2021. El resultado además de todo esto, hoy en día, pues ha sido una campaña electoral que está en camino, que parece estar recogiendo ese sentir, y esperamos ver logros. El pasado 13 de marzo en las elecciones legislativas, sin ir muy lejos, quedó demostrado que hay una gran mayoría de colombianos y colombianas que no están de acuerdo en cómo se está gobernando actualmente en nuestro país. Valga esa demostración como guía y como nuestra brújula.

 SPNA: La inclinación por la plataforma Pacto Histórico y su candidato Gustavo Petro en las elecciones legislativas recientes y las intenciones de voto para las presidenciales por venir, parecen marcar el compás de la opinión pública y el quehacer político en Colombia, ¿Cómo se enmarcan los movimientos de base, las organizaciones sociales, campesinas e indígenas en estos escenarios? ¿Definen o definirán la inclinación de la balanza en la puja electoral?

 JA: Esto que voy a decir puede parecer un poco cruel, pero todo depende de las organizaciones sociales de base de las que estemos hablando. Depende de su estructura organizativa y su vocación para encontrarse en una gran coalición que es el Pacto Histórico. Y entraré en detalle: No todas las organizaciones sociales de base están convencidas ni alineadas hacia las iniciativas de Gustavo Petro o el Pacto Histórico. También hay organizaciones sociales, y no solamente ocurre en Colombia, ocurre en todo el planeta, que lamentablemente están dispuestas a trabajar en función de quién o quienes financien sus propias agendas. De allí que podemos encontrar movimientos y organizaciones sociales feministas que están del lado de Álvaro Uribe Vélez y su partido político, solo porque van a financiar sus agendas. Lo mismo pasa con los movimientos animalistas, movimientos ambientales, etcétera. Entonces, digamos, que sean organizaciones sociales de base no necesariamente implica que van a encontrarse allí en el Pacto Histórico identificadas.

En el pacto histórico hay muchas organizaciones sociales en este momento. Sí, muchas. Y eso es bueno y a la vez malo. Voy a explicarlo. ¿Por qué es bueno? Porque va a generar una fuerza electoral. Una fuerza electoral que le va a permitir al Pacto Histórico concebirse con su vocación de poder y llegar a ser gobierno en Colombia. El problema, es cómo se va a gobernar cuando, repito, el primer fenómeno que tienen algunas de estas organizaciones sociales de base, es que solamente trabajan con quien esté de acuerdo en financiar sus agendas. E imagino  claro, que todas querrán que le den prioridad a sus agendas, y eso tarde o temprano, se puede convertir en un nudo crítico. Al ser el Pacto Histórico una plataforma tan amplia, pues esas tensiones y pujas pueden virar el enfoque político hacia el centro. Ya no prevalecerá el proyecto de la izquierda, sino podría aparecer ese enfoque timorato de centro.

Muchas veces la izquierda y el centro pueden coincidir en puntos o procesos, y esa creo que es la lógica de un partido histórico. Una plataforma o un momento en el que coinciden tanto elementos de derecha como elementos de izquierda, y eso es el centro. Pero el centro es un elemento circunstancial. Después que pasa un tiempo, se empiezan a separar o evidenciar las diferencias, y allí será inevitable un tipo de conflicto, que podrá generar debilidad al momento de gobernar, y para eso hay que estar claros, preparados, y ser lo suficientemente maduros para abordarlo. Hoy como estrategia es positiva, para llegar al poder. Mañana puede ser problemático ejercer el gobierno con esta convergencia tan amplia de ideas.

*BACRIM: Denominación hecha por Álvaro Uribe para nombrar a las bandas emergentes y bandas criminales

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