publicado el: 22 junio 2022 - 19:21

Especial Segundo Paso

Cartas para Cambiar al Mundo Parte I

Rememorando La Sabiduria de un Hombre Noble
Cartas para Cambiar al Mundo Parte I

Segundopaso - Traemos en el presente articulo, en forma íntegra un ensayo escrito hace unos años en el marco del concurso Fayr convocado por la Radio Voz Exterior de Irán respecto a la importancia de las cartas, de aquello que expresan en esencia, tomando como base la carta a los jóvenes publicada por Seyed Ali Jamenei el año 2016.

Un mundo de las cartas, como herramienta de difusión de pensamientos, ideas, sentimientos entre otras razones, son tan antiguas como lo es la escritura, siendo ambas inseparables. Son ellas una vía indispensable, para dar a conocer a otros aquello que sacude nuestra mente y corazón. Una carta, ¡cómo no! es la conjunción de razón y alma. Es praxis y doxa, es la dicotomía presente en cada acto de nuestras vidas. Es comunicación. No importa si esa carta fue hecha en un trozo de cuero, en una tabla de arcilla, en un pliego de papiro, una hoja elaborada en base a celulosa o creada hoy en el mundo digital y enviada vía correo electrónico u otra forma más tecnologizada. Cualquiera sea el producto utilizado o el camino recorrido, esa carta tiene un claro propósito, un inicio concreto y un objetivo definido.

Las cartas tienen un campo de creación amplio y variado en temas. Las hay elaboradas en estilo coloquial o formales, con largas y extensas escrituras, como también aquellas elaboradas con exquisita precisión y brevedad. Existen aquellas cuyo contenido desborda amor pero también las que despiden el aroma del desamor, que expresan el deseo de iniciar una relación, como también las que con gran pesar anuncian el rompimiento de un sentir que se creía duradero. Hay cartas que invitan a ceremonias, eventos, celebraciones y graduaciones, Aquellas que invitan a una boda o a ungir a un recién nacido, como también las que señalan que la vida terrena de un ser humano ha llegado a su fin y es la hora de los homenajes y el definitivo adiós.

Hay cartas que son enviadas desde el frente de batalla por hombres y mujeres que ofrendan la vida por una causa. Hay misivas que anuncian una noticia trágica o una que da luces sobre el inicio de una nueva vida. Hay cartas indolentes, en que se notifica el remate del que fue tu hogar en virtud de problemas económicos, como existen también las que consignan que tu postulación a un trabajo, a un centro de estudio ha sido aprobada o te aconsejan seguir intentándolo. Cartas con consejos, anécdotas o simplemente con peticiones, algunas vanas y otras profundas.

Las cartas, a lo largo de la historia, han permitido la comunicación entre los seres humanos y antes de la invención de instrumentos, que proporcionan hoy una forma de transmitir lo que deseamos en tiempo real, las cartas manuscritas constituían el principal método para todo tipo de intercambio de información, en los campos más variados de la vida. El aislamiento en cuanto a noticias era superado en gran parte por este ir y venir de cartas escritas en las más diversas lenguas, pero todas ellas con un propósito común: dar a conocer e informar.

Hoy, sin duda, prima la celeridad, la prisa, el relámpago sobre la iluminación más estable. Una época en que conceptos como Facebook, WhatsApp, Twitter parecen hacer olvidar la lectura fantástica de unas letras escritas y que hacen remontar nuestra mente a un viaje con características antropológicas. Cartas como aquellas recopiladas por el publicista inglés Ashon Usher quien en un interesante trabajo de investigación y recopilación descubrió una enorme cantidad de escritos bajo el formato de carta, de características memorables. Entre las cartas recopiladas por este investigador inglés y dadas a conocer públicamente destacan aquella del líder Hindú, Mahatma Ghandi, en la cual le solicita al dictador Alemán Adolf Hitler mantener la paz. Como también aquella carta en la cual el genial inventor, arquitecto y pintor entre otras genialidades, Leonardo da Vinci, solicita empleo. Efectivamente, años antes de pintar sus obras maestras, da Vinci ofreció sus servicios como ingeniero, para trabajar en la Corte de los Sforza y entregar allí sus conocimientos militares.

Como también aquella misiva donde un sobrino de Adolfo Hitler le escribe al Presidente Roosevelt ofreciéndose a luchar contra su tío enlistándose en el Ejército Estadounidense, como agradecimiento por el hecho de haber sido acogido en territorio norteamericano el año 1939. Patrick Hitler quien en primera instancia recibió el rechazo de las autoridades norteamericanas recurrió a una carta que fue leída por el Presidente Theodoro Roosevelt quien aceptó finalmente esta solicitud. Así, William Patrick Hitler pasó servir en la Armada de los Estados Unidos como oficial farmacéutico, antes de obtener su baja el año 1947 tras haber sido herido en la contienda.

Existen también cartas con una profunda trascendencia, que han dejado huellas intensas en la historia en virtud de la valía del personaje y el significado histórico de su paso por la tierra. Tal es el caso de la carta de despedida de Ernesto “Che Guevara” a Fidel Castro durante la Revolución Cubana y que fue leída por el líder cubano tras comprobarse la muerte del guerrillero heroico. Misiva que el revolucionario argentino-cubano le entrega a Fidel antes de partir a un periplo de internacionalismo, que finalmente terminaría con su muerte el 8 de octubre del año 1967 en la Quebrada del Yuro en Bolivia. Una carta hermosa con hondo fervor revolucionario y una creencia suprema en la justeza de sus actos y la creencia absoluta en su lucha.

Carta de despedida del Che Guevara a Fidel Castro

“Año de la Agricultura” Habana

Fidel: Me recuerdo, en esta hora, de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos. Un día pasaron preguntando a quien se podía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.

Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.

Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.

Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios. Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos. Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu.

En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura. Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo.

Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando.

Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.

Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre, ¡Patria o Muerte! Te abraza con todo fervor revolucionario,

Las cartas, así, adquieren una connotación de indudable valor personal pero también histórico cuando su contenido trasciende los marcos puramente particulares y devienen en un hecho social, con importancia política, religiosa o con un marco tan amplio de influencia que abarca el conjunto de la humanidad y la influencia notoriamente. Las cartas tienen ese valor social, sobre todo en épocas aciagas donde los grandes medios de comunicación ligados a los poderes hegemónicos en el mundo, léase Estados Unidos y los miembros más poderosos de la Unión Europea, cumplen un papel de filtro respecto a lo que consideran debe ser informado o no y de qué manera hacerlo. Por ello, recurrir a métodos distintos, como también a canales informativos alternativos, es una manera de romper el cerco informativo.

En ese marco, una carta, avalada por el prestigio personal, la estatura moral y política de la persona que la suscribe resulta un arma efectiva, que ayuda a romper el esquema de dominación totalitaria de las grandes potencias y sus medios de comunicación. Esto, porque en la actualidad todo se sabe, todo se transmite en forma instantánea y la temporalidad se rompe en función del instrumento usado. En ese plano, una carta surgida de la máximaautoridad religiosa de la República Islámica de Irán – con toda la presencia que la nación persa tiene en este momento, ya sea por el tema de los acuerdos nucleares, el apoyo a Siria e Irak contra la agresión terrorista sufrida – o simplemente por su peso específico regional tiene una dimensión valórica en sí mismo, poderosa y atrayente. Una carta surgida de esta figura se conoce, se difunde, se discute quieran o no quieran los interesados en ocultarla. Se tratará y discutirá lo deseen o no los medios de comunicación masivos del mundo y será noticia per se.

El uso de herramientas del tipo cartas particularizadas y así lo ha entendido el Líder religioso de la revolución Iraní Seyed Alí Jamenei, puede contribuir positivamente en cambiar las tendencias antislámicas que se han impuesto en parte de Occidente. Puede servir de puente entre occidente y el mundo de Islam, pues conocemos del trabajo de gran parte de los medios de comunicación de Estados Unidos, Europa y sus aliados en si intento tratar de demonizar al Islam y a los musulmanes. Esto, porque potencias militares y económicas como es el caso de Estados Unidos requieren estar siempre en busca de nuevos enemigos de tal forma de poder justificar así sus acciones imperialistas, mantener el ritmo económico en su sistema, tener en acción productiva al complejo militar-industrial y seguir cosechando riqueza a partir de la miseria de otros.

El pasado 21 de enero del año 2015 el Líder de la Revolución Islámica de Irán envió un mensaje a los jóvenes de Europa y Norteamérica, pidiéndoles, mediante el uso de un lenguaje llano, franco y directo, que vieran el Islam en sus orígenes y sin prejuicio alguno, al mismo tiempo que advirtió de la presentación de terroristas reclutados como representantes de esta religión divina. “Aunque nadie puede llenar los vacíos creados individualmente, cada uno de ustedes puede construir un puente de pensamiento y de equidad sobre esos huecos para iluminarse a sí mismo y a su entorno”, consigno Jamenei, quien en este mensaje expresó su interés en hablar de la imagen que se les da a conocer del Islam, la cual busca presentar a esta religión como un “enemigo horrible” y de esa manera, provocar en ellos horror y odio. Una imagen tergiversada pero enormemente peligrosa.

El monopolio informativo internacional, manejado por los grandes consorcios mediáticos occidentales dio dura batalla para restringir la difusión del mensaje dado a conocer por el Líder Religioso Iraní a los jóvenes. Para el profesor de la Universidad de Syracuse, Dereck Ford “es lamentable que los medios de comunicación no hayan difundido masivamente la carta del Líder iraní en enero del año 2015, mostrando con ello la enemistad de las redes noticiosas con la República Islámica de Irán. Recordemos, que la caída de la Unión Soviética obligó a Washington a buscar un nuevo antagonista. Esta vez, se ha elegido demonizar a los musulmanes para sustituir a los soviéticos. Esto es un punto que el Líder persa, también señala en su carta a los jóvenes occidentales y les invita reflexionar sobre este hecho”.

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Una carta que permitía visualizar una cara distinta del Islam que aquella que majaderamente pretende entregar la política y los medios de las grandes potencias. Una carta que convoca, que solicita el reconocerse, el ampliar el horizonte de entendimiento, más allá de las contingencias. Una carta que pide abrir los corazones a la par que las mentes, que la posibilidad de la paz radica en estas nuevas generaciones menos cerradas a la posibilidad del diálogo entre culturas y pensamientos distintos.

Se privilegia el mensaje a los jóvenes porque permite avizorar una parte de nuestras sociedades que tiene mejores perspectivas de futuro, menos contaminados por una sociedad donde los sueños suelen ser considerados ideales irrealizables y se comulga más con el conformismo y el “laissez faire” en lugar del compromiso, del dinamizar nuestras sociedades para lograr un futuro mejor. Se privilegia a los jóvenes en el mensaje pues su camino está por andarse y no está plagado de ese pesimismo vislumbrado a la luz de las guerras, agresiones, desplazamientos forzados, migraciones de millones de seres humanos. Los jóvenes están dispuestos a jugarse el camino por certezas aunque las inquietudes estén presente, aún con enigmas pero buscando respuestas, jóvenes dotados de un enorme optimismo y a ese mundo, a ese grupo humano va un mensaje llamándolos a ser arquitectos de su propio destino.

Continuara...

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