Eva Perón: Carisma Político y Obra Social

Segundopaso - Sin duda, Eva Perón fue uno de los personajes más memorables de la historia argentina y latinoamericana, joven mujer que se convirtió en un ícono político de mediados del siglo XX. Fue un símbolo y un referente de su época; se han escrito innumerables textos sobre su vida política.

María Eva Duarte proveniente de una familia humilde nació en 1919 en un pequeño pueblo de la Provincia de Buenos Aires que posteriormente sería la primera dama. Fue en 1944 en un evento benéfico que buscaba ayudar a las víctimas del terremoto de San Juan, en el que Evita conoce a quien sería el protagonista del resto de sus días, el General Juan Domingo Perón; un militar viudo con quien se casaría al año siguiente.

Para 1947 el gobierno Peronista, aprueba la ley del Sufragio Femenino, iniciativa impulsada por Evita quien dos años después funda y dirige el Partido Peronista Femenino hasta su muerte. En su rol como primera dama, Evita desarrolla una importante labor social por todo el país, supervisando la construcción de hospitales, asilos, escuelas, otorgando becas y ayudas de vivienda, y sobre todo calmando el hambre y el frio de los argentinos más olvidados.

La entonces primera dama se apropió de la defensa de los derechos sociales y laborales y se convirtió en el enlace fundamental entre los sindicatos y el gobierno; fueron entonces los sindicatos los que la propusieron como candidata a la vicepresidencia para la elección de 1951, donde se aplicaría por primera vez el sufragio universal, sin embargo, esta idea disgustaba a ciertos sectores militares y de poder económico, además y por su condición de salud renunció a su candidatura.

Evita entró en el corazón del pueblo argentino para nunca irse, pues su legado quedó en la memoria del pueblo. Sus escuelas, policlínicos, ciudades, hogares para mayores, hogares para empleadas o para mujeres y niños sin casa (los hogares de tránsito) fueron diseñados con el concepto de ayudar y respectar a las personas como individuos, no para almacenarlas eficazmente. En la Ciudad Infantil, los niños no usaron uniformes, la ropa y los juguetes fueron comprados en las mejores tiendas de Buenos Aires.

La piedra angular de la obra de Evita fue la Fundación pública que llevaría su nombre. Sin embargo, lo más sorprendente era que la captación de fondos provenía en su mayor parte de los trabajadores; donativos de los gremios, de contratos laborales, las loterías, los casinos, un impuesto a la entrada del cine, un impuesto a las carreras del hipódromo, y de los pequeños comercios. Brindaba servicios de calidad y con gran eficiencia administrativa, lo que sería difícil concebir en instituciones públicas de aquella época, incluso en la actualidad.

“Muchas de las cosas que Evita brindó-ollas y sartenes, camas, casas, máquinas de coser, pelotas de fútbol tenían valor y utilidad porque Evita sabía bien la diferencia que estas cosas hacían en la vida de una familia pobre. La obra de la Fundación era hondamente práctica y personal, mucho más que si hubiera sido manejada como una burocracia.” (Navarro, ed. inglesa, p. 131)

La Fundación Eva Perón construyó doce hospitales en todo el país. El Policlínico Presidente Perón, en el barrio de trabajadores de Avellaneda era un hospital de formación de médicos y enfermeras. En 1951, el hospital envió un Tren Sanitario por toda la Argentina. El Tren brindaba servicio médico gratuito-inoculaciones, radiografías, cirugía, medicina. Los hospitales de la Fundación pagaban los mejores sueldos y atrajeron los mejores médicos. Las habitaciones eran de tres personas como máximo y todos los medicamentos y tratamientos eran gratuitos.

Evita fundó una Escuela de Enfermeras. Así como trabajó para obtener no sólo el voto para las mujeres sino también su representación en el Congreso (senadoras y diputadas), así trabajó para formar enfermeras capaces de manejar un jeep, organizar y mantener clínicas en el interior del país donde escaseaban los médicos, irse por el mundo en misiones humanitarias y tomar iniciativa. Se preocupaba en asegurar con especial predilección, los niños, los mayores, los trabajadores, su ciudad natal llegó a ser la más avanzada a su tiempo, pues cada familia tenía su casa, asequible a la escuela, negocios, iglesia, estadios, conservando un sentido de comunidad.

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Cada año los Campeonatos Infantiles y Juveniles no sólo fomentaban el deporte al dar a los niños y niñas de todo el país, aún a los más pobres, la oportunidad de competir a nivel nacional (los campeonatos incluían once deportes (ajedrez, atletismo, básquetbol, esgrima, fútbol, gimnasia, natación, pelota a paleta, saltos ornamentales, tiro deportivo, waterpolo). Además, todos los participantes debían someterse a revisaciones médicas y odontológicas “para evaluar el estado físico-psíquico en el que se encontraba la infancia de [la Argentina] ...y ejercer un control sanitario en la población infantil.” (Ferioli, vol.2, p.146). Los que necesitaban atención médica fueron derivados a los hospitales de cada provincia.

Evita estableció Hogares de Tránsito, dando un refugio a las mujeres y niños sin hogar hasta que se les encontrase casa y trabajo. El Hogar de la Empleada ofrecía a las mujeres trabajadoras un hogar en pleno centro de la ciudad, donde no les faltaba nada a un precio que ellas podían pagar. Las Unidades Básicas ofrecían a las mujeres cursos de alfabetización, dicción, costura, apoyo moral y material en caso de emergencia. La Fundación construyó mil escuelas, ciudades universitarias, la Ciudad Estudiantil... ¡todo en siete años!

Evita trabajó para reformar el sistema penitenciario, especialmente para las mujeres. Hizo instalar guarderías para las mujeres con hijos y ofreció clases (de peluquería y de corte y confección, por ejemplo) para ayudar a las mujeres a integrarse al mundo del trabajo. También se aseguró de que las mujeres tuvieran actividades recreativas (cine, deportes) y que fueran renumeradas por los trabajos que hiciesen.

Se convirtió rápidamente en una líder política muy carismática que manejó un poderoso discurso social versado y apasionado que cautivó la plaza pública argentina. Perón y María Eva Duarte, causaron una profunda simpatía en pueblo argentino.

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