La verdadera posición de la mujer en las sociedades

En el camino a la industrialización y el rápido desarrollo de la tecnología, la mujer, este ser virtuoso e influyente, siempre ha estado reivindicando sus derechos.

Ya han pasado muchos años desde que en las sociedades occidentales la mujer era llamada “la puerta del diablo” (San Jerónimo); o “el animal débil, rencorosa y malvada” (San Agustín).  Después de 1837 d.c., las actividades llamadas “movimientos de las mujeres” o “el feminismo” han intentado ampliar los derechos de la mujer e incrementar su papel en la sociedad, a fin de rechazar la ideología sexista y despectiva hacia la mujer y “elevar su posición de ser solamente vista como una prostituta” (Rebecca West); y en general, “crear una visión más amplia para que la mujer se vea mediante ella” (Marilyn French).

Pero, en el fondo de todos estos lemas, la realidad es que la mujer en algunas sociedades aún es como un bien de consumo, la encarnación del embellecimiento y el lucirse ante los hombres es un aparato para la excitación sexual de los varones.La llamada justicia de género es una simple retórica y solo una apariencia.

Algunas comunidades en el occidente no solo no han mejorado la posición de las mujeres a través de su asistencia a distintas actividades sociales que es uno de sus eslóganes principales (Nicholas Davidson), sino incluso actualmente en la situación laboral, las mujeres reciben salarios más bajos que los hombres. Por eso, en muchos países europeos, cada año en el día mundial de la mujer, ellas mismas saliendo a las calles exigen el fin de la discriminación contra las mujeres. Incluso,  un número considerable de mujeres, una tras otra han confirmado haber sido abusadas violentamente  en el ámbito laboral durante su juventud.

Según el resultado de una encuesta realizada por el instituto GALUP, ha aumentado el porcentaje de la preocupación de las chicas y las mujeres estadounidenses por la seguridad sexual de su país.

Actualmente 34% de ellas ha expresado preocupación por la seguridad sexual del ambiente donde trabaja. La oleada del movimiento “yo también” o “me too” en las redes sociales, es otra confirmación de esta realidad; hasta que se publicaron muchos informes sobre escándalos sexuales de actores, directores, productores de Hollywood, presentadores e incluso los políticos, desde George Bush padre y Bill Clinton hasta varios senadores de Estados Unidos.

Estos informes se revelan en momentos que los políticos del occidente pretenden demostrar que a través del establecimiento de la libertad sexual en sus países, han podido reducir la violencia contra la mujer y así  facilitar la presencia de las mujeres en la sociedad.

También hay pensadores y precursores que sin tener ideas feministas, están reivindicando los derechos de las mujeres. Desde su punto de vista, por el valor que tiene la mujer, han dedicado un día para expresar la gratitud a ellas e intentan demostrar que ellas tienen una visión correcta y racional hacia las mujeres, la mitad de la población humana.

Está visión se debe a que el rol de esta mitad se considera de los más sensibles, delicados, persistentes y más efectivos en el camino de la humanidad hacia la excelencia.  En tales sociedades la mujer no es la responsable de la satisfacción sexual de los varones.

En estas sociedades el camino de actividades científicas, económicas y políticas está plenamente abierta para las mujeres y, además de establecer reglas necesarias para apoyarlas materialmente, como lo que corresponde a los horarios laborales, los días feriados y el lugar apropiado para trabajar, etc., han fijado normas para proteger la identidad y la dignidad de la mujer.

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