Lee en el nombre de tu Señor, el Cual ha creado

A los cuarenta años fue elegido como profeta y su principal mensaje fue la invitación al monoteísmo. Dijo que el propósito de su misión profética era completar las virtudes morales.

El Mnsajero del islam, Muhammad ibn Abdalah ibn Abdul Mutalib ibn Hashim nació en un año llamado Elefante (26 de abril de 570 d.C.).

Él es uno de los Profetas “Ululazm” o dotados de religión y libro divino, y él es el último mensajero divino. Su principal milagro es su libro celestial: Corán.

Él invitó a la gente al monoteísmo y a la buena moral. El Profeta Muhammad (la paz de Dios sea con él y su descendencia) nació en la sociedad idólatra de la Península Arábiga, pero nunca fue idólatra y siempre evitó realizar cualquier conducta inmoral común en esa sociedad. Durante su juventud fue famoso por su pureza y virtudes morales en la sociedad contaminada de La Meca. Lo llamaban “Muhammad Amin” que significa Muhammad, el honesto, el fiable.

A los cuarenta años fue elegido como profeta y su principal mensaje fue la invitación al monoteísmo. Dijo que el propósito de su misión profética era completar las virtudes morales.

Consideran que el 27 del mes de rayab fue el día en que fue elegido para su misión como Profeta.

Unos años antes de ser elegido, Muhammad (P) se apartaba de la gente y se dedicaba a adorar a Dios Único. Un mes al año se retiraba al Monte Nur en donde aislado se dedicaba a la adoración. Después del fin de un mes de adoración regresaba a La Meca y antes de dirigirse a casa circunvalaba alrededor de la Kaba siete o más veces.

En uno de los meses de aislamiento, cuando se encontraba en el Monte Nur en la Cueva de Hira fue designado como Profeta. Muhammad (P) respecto a lo que sucedió dijo: «Gabriel vino a verme y dijo: “¡Lee!” Dije: “No sé leer”. Nuevamente dijo: “¡Lee!” Pregunté: “¿Qué leo?” Dijo:

(اقْرَ‌أْ بِاسْمِ رَ‌بِّک الَّذِی خَلَقَ) 

Lee en el nombre de tu Señor, el Cual ha creado”.

Como es bien sabido, él fue elegido profeta a los cuarenta años.

El Profeta Muhammad (P), después de recibir la primera revelación de las aleyas que se le revelaron del sura “Lo que está suspendido (96)”, y después de haber sido elegido como profeta, regresó a la ciudad de La Meca y se dirigió a su casa. En la casa se encontraban su esposa Jadiya, su primo Ali ibn Abi Talib y Zaid ibn Harizah.

El Profeta inició su invitación al monoteísmo en su familia y Jadiya su esposa fue la primera mujer que le tuvo fe, y Ali ibn Abi Talib (la paz sea con él) su primo paterno que se encontraba bajo la tutoría del Profeta fue el primer hombre en aceptar su invitación.

Durante años, los politeístas de La Meca molestaban tanto a él como a sus seguidores, sin embargo, ellos no abandonaron el islam. Muhammad (P) después de trece años de haber invitado a la gente de La Meca se dirigió a Medina, y esta migración (hégira, en árabe) fue considerada como el inicio del calendario islámico.

 A través de los esfuerzos del Profeta casi toda la Península Arábiga se convirtió al islam. Y en los períodos posteriores, la expansión del islam continuó y gradualmente se convirtió en una religión universal.

Según el Hadiz az-Zaqalain llamado también la Narración de las Dos Cosas Valiosas, el Profeta recomendó a los musulmanes que después de su muerte se refugiaran en el Corán y en su familia y que no se separaran de estos dos; y en diversas ocasiones, como por ejemplo en el suceso de Qadir, presentó al Imam Ali (P) como su sucesor.

El Profeta se casó con Jadiya a la edad de los veinticinco años y vivió con ella aproximadamente veinticinco años.

Respecto a la vida de Hazrat Muhammad (P), existen innumerables narraciones evidentes en los textos de historia, y los sucesos y acontecimientos de su vida, en comparación con otros Profetas, fueron registrados en forma más completa y exacta.

Algunas de las palabras del Profeta Muhammad (P):

“El creyente no debe saciarse sin que su vecino esté saciado”;

“No se acepta la fe sin práctica ni la práctica sin fe”;

“Hay tres cosas que quien carezca de estas, sus actos no llegan a un buen término: la virtud que le haga abstenerse de pecar, el carácter para tratar a la gente y la paciencia a través de la cual aleje a los frívolos”;

“Sé tolerante con los demás para que ellos sean tolerantes contigo”;

“La recompensa de ser bueno y del vínculo con los parientes se adelanta a la recompensa de cualquier otro acto, y el castigo de la opresión y cortar el vínculo con los parientes se adelanta a cualquier otro castigo”;

“Tres cosas son la plaga de la religión: la inteligencia del malhechor, el líder opresor y el muytahid (jurista considerado apto para extraer una respuesta legal a partir de las fuentes del islam) ignorante”;

“Lo más despreciado de todas las cosas permitidas ante Dios es el divorcio”;

“El mejor de los siervos de Dios ante Él es aquel que sea más beneficioso para con los siervos de Dios”;

“El mejor siervo ante Dios es aquel que su carácter sea mejor”;

“Los mejores de entre vosotros son quienes seáis mejores para sus esposas”.

El Profeta, el mes de Dhul Qa’dah del año 10 de la hégira lunar, se dirigió a La Meca para realizar su última peregrinación. Fue durante este viaje donde enseñó a la gente los preceptos de la peregrinación. Los qurayshitas (los miembros de la tribu Quraish) antes de la llegada del islam habían creado concesiones para sí mismos. Además de tener las llaves y encargarse de la administración de la Casa de la Kaba, de invitar y dar agua a los peregrinos, se consideraban diferentes a las demás tribus en cuanto a los rituales de la peregrinación.

En este viaje el Profeta quitó a los qurayshitas aquello que consideraban como a su favor en la Casa de Dios y prohibían a los demás, y presentó a la piedad como la supremacía del ser humano. El Profeta no hizo ninguna diferencia entre negro y blanco, rico y pobre, árabe y no árabe.

A principios del año 11 de la hégira lunar, el Profeta enfermó. Cuando su estado agravó subió al púlpito y recomendó a los musulmanes que fuesen amables los unos con los otros y dijo: “Si debo algo a alguien que venga para que se lo dé o lo perdone, y si he molestado a alguien he venido para que se desquite”.

El Profeta (P) falleció el 28 del mes de Safar del año 11 de la hégira lunar a los 63 años. Según lo registrado en el libro Nahyul Balaqa (Cumbre de la Elocuencia) en el momento de su fallecimiento, su cabeza se encontraba reclinada entre el pecho y cuello de Ali (P).

En los últimos días de su vida el Profeta (P) dijo:

“Yo dejo entre vosotros dos asuntos, si os aferráis a éstos, nunca estaréis extraviados; el Libro de Dios, Poderoso y Exaltado, y mi Ahlul-Bayt, Etrati (mi familia)”.

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