Para una correcta comprensión de las nociones religiosas es menester observar una serie de pautas, como estar familiarizado con los convencionalismos, despojarse de preconceptos y prejuicios, y advertir el uso del lenguaje “condescendiente” y la falta de datos reales, distinguiéndolos del imaginario que nos hemos moldeado de las mismas de manera reflexiva o inconscientemente. 
La orientación del Libro de Dios, y del Profeta (P) y Ahlul Bait (P), conforman un insustituible instructivo para apuntalar la razón y el sentido común en la marcha a la que nos conduce nuestra predisposición primigenia a la búsqueda de lo trascendente.

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