El rol de la mujer en la familia y en la sociedad III

SP - Las opiniones destructivas respecto la mujer, ocasionó que a lo largo de la historia ella estuviera sujeta a diferentes tipos de opresión y privación, lo que hizo mella en sus funciones innatas.

El rol de la mujer en el seno de la sociedad

El Islam no pretende en absoluto mantener alejada a la mujer de la escena de la vida social. Todo su esfuerzo se cimienta en la lógica de que las mujeres deben tener una posición humana elevada y sobresaliente en la sociedad. El Islam quiere elevar a tal grado el rol de las mujeres que éstas puedan encontrar su posición humana en la sociedad.

Se puede deducir el rol de la mujer en la sociedad de su desempeño institucionalizado y establecido a partir de las funciones y tareas que espontáneamente han ejercido. De esta manera, cuando tomamos en cuenta funciones vitales como la protección de la especie, el resguardo de la salud y la vida de sus pequeños hijos -cuyas vidas probablemente estarían amenazadas por muchos más peligros sin sus cuidados- o sus funciones espirituales, psíquicas y sociales como transmitir la cultura, la religión y el idioma al niño, o suscitar la calma y el sosiego en la familia y la sociedad, etc., veremos que el rol general de la mujer en la sociedad va más allá de lo que usualmente se supone. En los casos en que la mujer desempeña los roles naturales y sociales mencionados, el hombre tiene un rol secundario y es considerado el asistente y ayudante de la mujer. Y en los casos en que los hombres desempeñan el papel principal, es decir, las funciones que son particulares del hombre, las mujeres, en la medida que puedan, deben ser sus asistentes y ayudarlo.

Desde la óptica general del Islam, la responsabilidad de la administración y progreso de las sociedades y las naciones abarca a todos los individuos de la sociedad y la familia, sean éstos hombres o mujeres. En el Islam “todos son responsables de todos”.[1] Todos los miembros de la familia dan pasos para construir una sociedad sana e impedir la corrupción, los crímenes, y los vandalismos.

Sin embargo, la más importante responsabilidad y rol de las mujeres, sea cual fuere su nivel de capacidad y actividad social, está en la familia, y la mujer no debería anteponer ninguna responsabilidad o trabajo a este deber suyo. El estudio o el trabajo fuera de su casa no deberían ser la función principal de la mujer, puesto que nadie ni nada puede reemplazar este importante rol suyo en la casa. La permanencia, desarrollo, prosperidad y elevación de la familia, su tranquilidad, y el hecho de salvaguardarla ante los factores perjudiciales, todo ello depende del hecho de que la mujer lleve a cabo su función en el hogar.

Por supuesto, cabe aclarar que el énfasis que pone el Islam en la importancia sin igual del rol de la mujer en la familia, de ninguna manera tiene el sentido de oponerse a la presencia de las mujeres en las diferentes áreas, sino que tiene el sentido de hacer hincapié en la genuinidad y primacía del “rol de madre y esposa” frente al resto de las actividades y roles. Somos conscientes de que si se les impidiera a las mujeres desempeñar un rol en la sociedad, ésta no sería una sociedad desarrollada, puesto que la sociedad está conformada por hombres y mujeres que se forman con educaciones y culturas diferentes, y es en su interacción que se construyen costumbres, tradiciones, regímenes y normas particulares, y encuentran una esencia social.

Comenzando con el estudio, cuántas veces sucede que la formación académica de la mujer y la elevación de su nivel intelectual y cultural tienen muchísima más importancia que la de un hombre en la familia y la sociedad. Si un hombre se instruye, solo una persona se habrá instruido, pero si la mujer se instruye, es toda una sociedad la que lo hace. Esto quiere decir que una niña instruida y de ideas claras será una madre con tales características, y categóricamente, esto tendrá un efecto directo y sorprendente en la educación correcta y esencial de los hijos. Y desde que la familia es la constructora de la sociedad, existiendo tales familias surgirá una sociedad instruida y educada. Es por esto que la alfabetización y estudio de las niñas y madres del futuro, es un tema crucial.

Por lo tanto, la felicidad y salud de toda sociedad se fundan en las familias, y la transferencia de los valores religiosos, nacionales, culturales y sociales, en primer grado es responsabilidad de las familias, especialmente de la madre. Por lo tanto, se puede deducir que una sociedad sana necesita de madres sanas, y una sociedad cultural, religiosa, y con valores, es una sociedad cuyas madres gozan de una sana visión y pensamiento cultural, religioso y de valor.

En cuanto al trabajo, en el Islam la mujer tiene derecho a participar en todos los oficios tanto particulares como públicos, ya sea de servicios, producción, distribución, exportación, importación, agricultura, industria, científicos, universitarios, etc.; sin embargo, para evitar las relaciones nocivas entre los sexos opuestos, lo que puede originar grandes perjuicios familiares y sociales, el Islam no incentiva el hecho de que la mujer se ocupe en trabajos que conlleven un contacto directo y continuo con los hombres, sino que prefiere aconsejar a las mujeres que trabajen en ambientes más benéficos.

Aún así, a veces, debido a ciertas exigencias sociales y la necesidad que se tiene del trabajo de las mujeres, el trabajo de las mismas en la sociedad se vuelve imperioso y obligatorio, y es por eso que hoy las mujeres musulmanas, en la mayoría de las sociedades islámicas, entre ellas la República Islámica de Irán, ocupan cargos políticos, administrativos, judiciales, comerciales, etc.

Además de los grandiosos cambios que la Revolución Islámica suscitó en Irán y en el mundo, en su concepción del ser humano, de la mujer y de la familia, este movimiento originó nuevas transformaciones, especialmente reformó y corrigió la imagen indeseable y defectuosa que se había creado en las mentes respecto a la mujer.

Las mujeres son los líderes primordiales de la guía intelectual, doctrinal y afectiva de la sociedad, y su función principal consiste en mantener encendida la llama del amor y la pureza en la familia, y proteger los fundamentos y cimientos de esta institución de guía. Por lo tanto, la excusa de estar presente en las áreas de las actividades sociales con el fin de prolongar sus responsabilidades, no debe ocasionar la decadencia de la posición y condición humana de las mujeres y agravar el descontrol y la corrupción moral, y como resultado allanar el terreno para la ruptura y desmoronamiento del sistema familiar.

Una de las cuestiones de importancia para las grandes personalidades de la religión del Islam, es mantener alejada a las mujeres de las amenazas y perjuicios psíquicos y físicos. En nuestros días, por el hecho de no dar la importancia necesaria a esta cuestión muchas mujeres han caído presa de las tribulaciones morales. Vemos cómo los abusos sexuales a las mujeres se han convertido hoy en un fenómeno natural en occidente.

Las opiniones destructivas respecto la mujer, ocasionó que a lo largo de la historia ella estuviera sujeta a diferentes tipos de opresión y privación, lo que hizo mella en sus funciones innatas. Luego de las “épocas de la Ignorancia” de carácter tradicional, devino otra de carácter lucrativo e industrial, en la que también se actuó en forma ignorante e interesada con los sentimientos de la mujer, de manera que esto afectó su dignidad y posición, la despojaron de su respeto y sacralidad, y el principal resultado de esto fue que hicieron tambalear las bases de la cálida institución familiar.

Si estamos en la búsqueda de la libertad de la mujer de las cadenas de la ignorancia y los desenfrenos, esto es apoyado tanto por el sentido común como por la legislación religiosa, pero si estamos en la búsqueda del libertinaje y que la personalidad de la mujer sea un instrumento de los hombres, esto es algo que se contradice con todas las religiones. A principios del Islam, cuando la mujer era considerada en los imperios mal llamados “civilizados” como una cosa, y no gozaba de ningún derecho, el Profeta del Islam (s.a.w.) besaba la mano de su hija Fátima (a.s.), y por medio de exponer las claras aleyas del Corán, presentó los derechos sociales y espirituales de las mujeres y se los obsequió a ellas.

Otro punto que goza de importancia con relación al rol de la mujer, es su rol en asegurar la seguridad y la salud síquica de la sociedad. Si la atención de la mujer no está puesta en sus funciones primarias en el eje familiar, cede su lugar a un elemento indeseable, y de esta manera, no solo ella no goza de libertad y seguridad, sino que arrastra a la sociedad hacia la inseguridad. Ni ella está satisfecha de sí misma, ni tiene la satisfacción de su familia, ni la sociedad considera una posición de valor adecuada para ella. De esta forma ella solo es la causante del fútil ornamento de la “ignorancia moderna”, y desde la cima de la servidumbre a Dios, de la dignidad humana y del placer de una relación de pareja y familia apropiada, se precipita al abismo en nombre de una engañosa libertad, dando pie a un cautiverio vergonzoso, lo que no solo destruye las bases de la familia, sino que se convierte en un factor para el lucro de las redes internacionales de la trata de mujeres.

De esta manera, en el Islam la mujer no solo puede, sino que debe estar presente en la sociedad y participar en las actividades económicas, políticas y sociales, y al mismo tiempo, por medio de proteger su sacralidad, repeler el ataque de los elementos contrarios al sistema de valores. Para ello, el Islam aconseja a las mujeres que cuando se presenten en los lugares públicos para cumplir con sus responsabilidades sociales, lleven una vestimenta recatada, para que de esta manera estén protegidas en sus relaciones sociales. Aún cuando el recato y la pureza son loables para cualquier persona, sin embargo para las mujeres es aún mejor y necesario. En sus relaciones sociales, las mujeres deben ser prudentes, inteligentes y cautas, a fin de no caer presa de la codicia y los abusos, y para que la sociedad no las mire como un objeto de consumo.

La concepción utilitaria que hoy en día se tiene de la mujer es una opresión a la sociedad humana y una gran traición a los derechos de las mujeres. En palabas del actual líder de la Revolución Islámica de Irán, el Aiatul·lah Jâmene’î: “La mujer, es una parte hermosa, delicada y oculta de la creación, y el mayor pecado por el que los occidentales deben responder es que rebajaron a la mujer al nivel de un medio para promocionar mercancías, obtener más dinero y satisfacer desordenada e ilegítimamente las cuestiones sexuales, y de esta manera infectaron a las sociedades humanas con enfermedades incurables”.

El que occidente se esfuerce por alejar a las mujeres de sus particularidades innatas y por dotarlas de valores masculinos, en realidad es disminuir la posición de las mujeres.

Del mismo modo, queda claro que cualquier golpe al rol de la mujer en la estructura familiar; cualquier tipo de desatención, intento de crear sustitutos para ella y de atenuar la importancia del vínculo sagrado familiar, y cualquier esfuerzo por plantear nuevos conceptos y argumentar justificativos “modernos” para ello, absolutamente todo ello deja secuelas negativas y trágicas para el futuro de las naciones, e incluso puede decirse que es una conspiración manifiesta en contra de toda la humanidad.

Por último, cabe aclarar que aquí solo me he referido a este tema en forma resumida, puesto que los roles de la mujer en el Islam, teniendo en cuenta sus desempeños, son muchos más, tanto en cantidad como en calidad. De esta somera mención se puede inferir la profundidad e importancia del rol de la mujer en el Islam, y su elevado valor en esta religión y escuela.

Si la humanidad anhela una sociedad sana alejada de las desviaciones y perjuicios sociales y un ambiente limpio de crímenes, en primer lugar debe abocarse a corregir la estructura de la familia, la conducta de los padres y sanear las relaciones entre los miembros de la familia. Y los padres, sobre todo, deben concientizarse plenamente de sus roles y funciones y llevarlos a cabo de la mejor manera.

Espero que podamos en primer lugar ser nosotras mujeres capaces de cumplir satisfactoriamente nuestro rol en nuestro hogar. El primer efecto debemos sentirlo nosotras en nuestra conducta, y recién luego estar al servicio de los demás en la medida de nuestro conocimiento y capacidad de acción. ¿Cómo podremos ser buenas para los demás y no para nuestra propia familia?

Dra. Sumeia Younes


[1] (کُلکم‌ راع‌ و کُلکم‌ مسئول‌ عن‌ رعیته). “Todos sois pastores, y cada uno de vosotros es responsable de quienes están a su cargo y cuidado”.

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