publicado el: 13 mayo 2020 - 04:15
El Sucesor Verdadero

El sol recogía uno por uno sus rayos brillantes; uno de la llanura lleno de anémonas, uno del corazón de un mar profundo y otro del territorio seco y ardiente de la Meca.

Uno de los grandes héroes del mundo del islam es el inmaculado Imam Ali bin Abi Talib (la Paz sea con él), un héroe único, universal, transnacional y eterno. “El nacido de la Kaaba” causó muchas sorpresas durante sus 63 años de vida y al final, también su muerte fue especial. Una de las cosas extrañas sobre él, es que no se puede evitar amarlo. El corazón purificado y la naturaleza pura no pueden desconocerlo y no adorarlo; incluso si no creen en su religión, ya sea de Occidente u Oriente, todos ellos son cautivados por el Imam Ali (P). Un ejemplo de ello es el escritor libanés, George Jordac quien dice: “Crecí en una familia cristiana. Mi padre era picapedrero. Había colocado un letrero de piedra en el umbral de nuestra casa, en el que había labrado esta frase: ‘No hay héroe como Ali, no hay espada como Zulfaqar’”. (Zulfaqar es el nombre de la espada del Imam Ali (P))

En una de las primeras batallas, el Imam Ali (P) se mostró tan valiente y entregó todo su ser y con gran sacrificio defendió la vida del Profeta del Islam (P) que Gabriel aclamó: “no hay héroe como Ali, no hay espada como Zulfaqar”. 

El coraje del Imam Ali (P) es ejemplar. Cabe rememorar en los primeros años de la aparición del islam, los opositores del Profeta conspiraron para asesinarlo. El Profeta (P) que se enteró de su plan mediante la revelación, le dijo al Imam Ali (P) que se acostara en lugar de él, en su cama. Al respecto, el Imam Ali (P) dijo: “yo obedecí al Profeta (P), mientras que no sabía si sobreviviría o no”.

La justicia ejercida por el Imam Ali (P), fue lo que preocupaba a los ricos y era el motivo de su resentimiento contra el Imam. La justicia es lo opuesto a la tiranía y discriminación. La justicia significa otorgarle a cada ser humano, el derecho que ha obtenido mediante su esfuerzo, trabajo y actividad. El Imam Ali (P) considera la justicia como un adorno para gobernar. Asimismo, introduce a la justicia en la vida de la sociedad y menciona que la opresión es la causa de su muerte.

El Imam Ali (P) gobernó a la comunidad islámica durante algún tiempo, lo que puede ser un modelo conveniente a seguir para todos los gobernantes. Dijo el Imam (P): “para el líder de los musulmanes que haya asumido el puesto de liderazgo, es necesario que vista como los pobres y necesitados de su sociedad”.

Ninguna pluma puede describir el conocimiento del Imam Ali (P). Lo que nos ha llegado de su conocimiento, es sola una gota en el océano de su sabiduría. En este sentido, afirma el Profeta del Islam (P): “Dios ha otorgado tanto entendimiento y conocimiento a Ali (P) que si lo comparten entre todo el mundo, abarcará a todos”.

Estudiando la filosofía islámica y los dichos del Imam Ali (P), se revela que él fue la primera persona entre el mundo islámico en manejar argumentos lógicos, razonamientos y principios de la filosofía divina.

La mejor prueba para obtener los fundamentos intelectuales y filosóficos del Imam Ali (P) es el libro de  Nahyul Balaqa (la Cumbre de la Elocuencia, en español), en el que se ha recogido sus sermones, cartas y discursos cortos. Los dichos del Imam poseen un encanto único y dulzura especial. La elocuencia y facundia de su palabra muestra la fuerza de su pensamiento, habilidad mental y  multiplicidad científica.

Respecto a su habilidad en la oratoria, a veces el Imam Ali (P) realizaba milagros, de manera que daba un discurso, mientras sus palabras carecían de una de las letras principales del alfabeto árabe. Él era el más sabio sobre todas las religiones, lenguas y palabras y dijo: “yo puedo juzgar entre la Torá y sus seguidores, entre el Evangelio y sus seguidores, entre los Salmos y sus seguidores y entre el Corán y sus seguidores”.

El Imam Ali (P) también fue un conocedor de la medicina y a veces, se dedicaba al tratamiento de las enfermedades. En muchos casos, se refería a las diversas plantas y sus diferentes efectos en la prevención y el tratamiento de las enfermedades.

Por añadidura, tenía una cantidad inmensa y precisa de conocimiento sobre los animales, tanto que discutía sobre ellos como si hubiera estudiado durante muchos años solamente en este campo. El Imam ha citado algunas palabras sobre pavos reales, elefantes, hormigas, langostas, peces y murciélagos.

No solo sabía sobre seres terrestres, sino conocía perfectamente la calidad de la creación de los cielos, las estrellas y el orden que los reinaba.

De los juicios del Imam Ali (P) se revela que también tenía gran conocimiento en aritmética. Además, era experto en geometría y la manejaba para resolver problemas sociales; por ejemplo pesó los grilletes y las cadenas de un esclavo sin quitarlos de sus pies, para resolver una disputa; o demostró cuánto pesaba un elefante.

Por fin, todo esto, es un pedacito muy pequeño del inmenso conocimiento del Imam Ali (P). El Profeta del Islam dice: “yo soy la ciudad del conocimiento y Ali es su puerta”.

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