La importancia de educar a los niños para crear una sociedad sana (Parte II)

Segundopaso - En este segundo paso, daremos continuidad al tema sobre la educación de los niños, planteándonos la siguiente pregunta: ¿qué influencias tienen la sociedad y el sistema educativo en la educación de los niños?

De acuerdo con Mª Isabel Rael Fuster[1], “la educación se concibe como un instrumento que facilita a los ciudadanos la construcción y el desarrollo de unas capacidades para actuar y participar en la sociedad. De ello se desprende que la educación es funcional, ya que posibilita intervenir en la dinámica de la sociedad, resolver conflictos y participar en su construcción. Así, la educación tiene como finalidad la construcción de la identidad personal, y la integración en la sociedad en general y de forma más inmediata en el contexto de pertenencia” (p. 1).

En este sentido, el contexto, o, mejor dicho, lo que rodea al ser humano desde su más tierna infancia, entendido como su hogar, sus amigos y compañeros de juego y de escuela, el clima, las condiciones socioeconómicas, de salud, entre otras, juegan un papel esencial en la educación. Desde un punto de vista deductivo, se puede percibir al individuo como un ser esencial, quien se educa dentro de un círculo familiar y escolar principalmente, y quien, a medida que va creciendo, va formando parte de pequeños círculos sociales, hasta que finalmente su cuerpo y su mente están listos para enfrentar los diferentes retos que se le presentan en su vida cotidiana, como parte de un círculo social más grande, como ciudadano, como sujeto de derechos, entre otros.

Continuando con la profesora Fuster, la relación sociedad- escuela siempre ha estado presente en las sociedades. Toda sociedad requiere instituciones educativas y la escuela se vincula a la sociedad. También,

“la sociedad se define como la agrupación de individuos con la intención de cumplir, mediante la mutua colaboración, los fines de la vida. La socialización es el proceso mediante el cual se interiorizan las normas del grupo en el que se vive. En el proceso existen diversos agentes socializadores con una influencia directamente proporcional a su cercanía al individuo. Los agentes que influyen en la socialización son: la familia, la escuela, los medios de comunicación y los diferentes grupos ideológicos o culturales. La familia y la escuela tienen un carácter formal e institucional. La familia es la primera institución socializadora. En ella nace y se educa el niño. Ella regula y estabiliza las relaciones. Ha cambiado a lo largo de la historia, pero permanecerá como el mejor instrumento para atender al niño. La escuela es la institución educativa que pretende el proceso sistemático de socialización del niño. A la escuela le incumbe un papel fundamental en la educación e inserción social” (p. 3).

 De este modo, es de resaltar que el papel principal en la educación de los niños yace en el entorno familiar. Es durante los primeros años de la vida del ser humano donde se forman las estructuras mentales y donde se forja el andamiaje cognitivo de la persona.

En las familias se ejercen influencias positivas o negativas en cuanto a la educación; siempre, bueno… no en todos los casos, es mucho el cariño que se le va transmitiendo en el círculo más cercano y eso favorece el desarrollo cognitivo del niño o la niña, su cerebro se va desarrollando con base en las interacciones que va teniendo con la gente que le rodea. Cuando el hogar en el que se vive la primera infancia no es el adecuado, hay esa falta de amor y cariño, quedan vacíos en el propio desarrollo de la persona que al final pasarán factura en la vida adulta (ined21.com).

Antes de culminar esta segunda entrega, compartiremos algunas recomendaciones para padres de familia, tomando como base una investigación de la Universidad de Carolina del Norte, la Universidad Brigham Young y la Universidad Irvine de California (eligeeducar.cl):

1. Leer juntos

2. Comer en familia

3. Permitir que se aburran: esto activa sus potenciales creativos.

4. Trabaja de la mano de los maestros, son tus mejores aliados.

5. Valora a los maestros.

6. Genera sentido de responsabilidad en tus hijos: sus tareas, su uniforme, su cama…

"Si admitiéramos que la deshumanización es vocación histórica de los hombres, nada nos quedaría por hacer...”

Paulo Freire

Mag. Angélica M. Rojas Isaza

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