La importancia de educar a los niños para crear una sociedad sana (Parte III)

Segundopaso - En el artículo anterior, hacíamos mención sobre de qué manera influyen la sociedad y el sistema educativo en la educación de los niños. En esta nueva entrega, trataremos de resolver este cuestionamiento: ¿Qué problemas pueden causar las malas enseñanzas para el futuro de la sociedad?

A menudo vemos cómo las noticias nefastas de asesinatos, abusos, suicidios, entre otras lamentables acciones, asoman en las páginas de periódicos y de otros medios como manchas perennes en los capítulos de la historia moderna de la humanidad. Esta infortunada situación, es consecuencia precisamente de los malos hábitos que hemos permitido que se desarrollen en nuestra sociedad. A este respecto, Guillermo Díaz Bermejo, dice:

Los niños y los adolescentes, en gran medida son el reflejo de la sociedad que los educa. Y antes, los valores, los fundamentos de la convivencia y las normas básicas de la educación, se empezaban aplicando en el seno familiar, dejando a los profesores sólo la enseñanza digamos reglada. Ahora no ocurre así y las familias han delegado la educación de sus hijos en los profesores, qué a su vez, por mor de la nueva legislación educativa, han perdido su autoridad frente a los alumnos (elcomercio.es).

Aquí habría que recalcar la gran responsabilidad que tenemos los padres de familia en la formación de los niños, como lo dijimos en el artículo anterior, especialmente en la primera infancia. Esta etapa es clave en el desarrollo cerebral. Según la UNESCO:

La primera infancia se define como un periodo que va del nacimiento a los ocho años, y constituye un momento único del crecimiento en que el cerebro se desarrolla notablemente. Durante esta etapa, los niños reciben una mayor influencia de sus entornos y contextos.

La atención y educación de la primera infancia (AEPI) no solo contribuye a preparar a los niños desde la escuela primaria. Se trata de un objetivo de desarrollo holístico de las necesidades sociales, emocionales, cognitivas y físicas del niño, con miras a crear los cimientos amplios y sólidos de su bienestar y de su aprendizaje a lo largo de toda la vida. La AEPI tiene el potencial de forjar a los ciudadanos abiertos, capaces y responsables del futuro (unesco.org).

Infortunadamente, muchos padres de familia no poseen esta información, o simplemente parece que no se interesan mucho por aprender sobre este tema; por lo tanto, fracasan en el momento de establecer su autoridad frente a sus hijos, tornándose permisivos, o por el contrario, abusivos.

En lo concerniente a la educación en la escuela, en las últimas décadas, la psicología educativa ha atraído su atención en el desarrollo de la cognición en el aprendizaje humano. Así el reduccionismo típico en las aulas tradicionales pasó a un segundo plano, dando paso a la aceptación de procesos cognitivos que llevan al ser humano a la reflexión, a la crítica y a la construcción de conocimiento. Este tipo de enseñanza también es liberadora y emancipadora. En esta coyuntura y momento de renovación de la pedagogía, Freire (1921-1997) habla sobre “La pedagogía de la liberación”, que es una propuesta educativa, que establece que la educación liberadora es un proceso de renovación de la condición social del individuo, y la cual considera al sujeto como un ser pensante y crítico, capaz de reflexionar sobre la realidad de su contexto social, económico, familiar, etc.

En este sentido, es una necesidad apremiante considerar cuáles son los límites y las responsabilidades que vamos a establecer para la crianza de nuestros hijos. Si somos capaces de orientar a los infantes en asumir sus errores, en asimilar las pérdidas y los fracasos, en desarrollar el sentido de la empatía, de la cooperación, de la resiliencia…solo así podremos garantizar que nuestros hijos y alumnos serán realmente la luz que ilumine el futuro de la sociedad.

Mag. Angélica M. Rojas Isaza

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