publicado el: 21 julio 2020 - 01:33
El Niño Alabado

Islamaldia - Todos me llaman Muffaq. Vivo en Medina, la ciudad del Profeta.

Un día fui a la casa del Imam Reza (P) a trabajar. Me aceptaron como trabajador en la casa del Imam. Era tan bello trabajar ahí, pues esa hermosa familia me brindaba tanta amabilidad que me sentía como si estuviera en mi propia casa. Sentía que el Imam era mi mejor amigo y casi como un hermano.

No quería salir de su casa ni por un momento. Las puertas de la casa del Imam estaban siempre abiertas para todas las personas.

Mucha gente iba a casa del Imam. Por ejemplo, si una de esas personas tenía un problema, el Imam resolvía su problema inmediatamente; si otra persona tenía alguna pregunta, venía y se sentaba al lado del Imam y él con toda sinceridad y con gran conocimiento le respondía su pregunta tranquilamente; a todos ellos los recibía con mucho cariño, no le importaba si eran ricos o pobres, siempre irradiaba mucha alegría en los corazones de todos aquellos que lo visitaban.

Un día, un grupo de ancianos de Medina llegó a la casa del Imam. Yo conocía a la mayoría de ellos. Eran conocidos y famosos en la ciudad.

El Imam estaba sentado en la sala jugando con su pequeño hijo Muhammad. Imam hablaba con su pequeño hijo, y Mohammad le respondía dulcemente y el Imam sonreía. Cuando ellos entraron, el Imam Reza (P), mientras sostenía la mano de su pequeño hijo Muhammad, les dio la bienvenida a todos ellos y preguntó por ellos acerca de su viaje y cómo estaba su estadía en la ciudad.

Los invitados entraban uno por uno y se sentaron en la habitación que habían preparado para ellos. Finalmente, el Imam y su hijo entraron y se sentaron junto a ellos. El noble Imam puso a su hijo sobre sus rodillas. Muhammad se quedó en silencio y miraba atentamente a los invitados. Los ancianos empezaron a hablar como siempre. Todos ellos tenían preguntas, entonces el Imam respondió todas sus cuestiones. Muhammad miraba a su padre y escuchaba atentamente cada una de sus palabras.

Cuando todos terminaron de preguntar, el más mayor, un hombre sabio y erudito quien toda la gente lo conocía y le respetaba mucho, se acercó al Imam Reza (P) y le preguntó: "¡Oh, hijo del Profeta! Hoy estamos aquí y hemos venido a hacerle una pregunta muy importante".

El Imam sonrió y dijo: "Sí, Por favor estoy a su servicio".

El anciano dijo: "¡Oh nieto del Mensajero de Dios! Si, por la voluntad de Dios, algo le sucede algún día a usted, ¿a quién debemos recurrir y pedir nuestras peticiones? ¿A quién debemos hacer nuestras preguntas?"

Todos los invitados y yo también que estaba sirviendo a los invitados, cerramos los ojos. Era una pregunta muy importante. Todos querían saber quién era el sucesor del Imam Reza (P), lo que significaba, ¿quién iba a ser el próximo Imam?

En este momento, el Imam levantó a su hijo Muhammad e indicó a los demás "En aquel momento, acudan a mi hijo Muhammad y dirijan sus preguntas a él", dijo el Imam.

El anciano se quedó en silenció sorprendido y luego miró a los otros invitados. Uno de ellos dijo: "¡Oh, hijo del Profeta! ¡Su hijo todavía es un niño pequeño! ¿Qué podemos pedirle a un niño tan pequeño?"

"No mires su poca edad. ¿Has olvidado que Dios eligió a Jesús como profeta cuando solo era un bebe?", respondió el Imam.

Los invitados sonrieron y entendieron que el Imam Yavad (P) sería el próximo Imam.

A partir de ese día, el Imam llevaba a su querido hijo a donde quisiera que fuera y le presentaba a toda la gente.

Código para noticias 799

etiquetas

Su comentario

Usted está respondiendo
Indicio de comentario
1 + 1 =