Súplica del Imam Hadi (P) para Abdur-Rahman

Islamaldia - Hace muchos años, era muy pobre y me costaba mucho vivir adecuadamente y no tenía ni esposa ni hijos, hasta el momento en que visité a alguien en Samarra.

La reputación, fama y la riqueza de Abdur-Rahman en Isfahán era mucha; Abdur-Rahman era muy rico y tenía muchos hijos, y su riqueza y fortuna aumentaba día a día. Un día con unos amigos fuimos a su casa, queríamos saber cómo obtuvo toda esta riqueza y nos contase el secreto para poder tener éxito en los negocios al igual que él lo había hecho. Después de una buena bienvenida y recepción, le pedimos que nos contara su historia. El empezó así:

Hace muchos años, era muy pobre y me costaba mucho vivir adecuadamente, y no tenía ni esposa ni hijos, pero tenía mucha habilidad y coraje para la elocuencia; por lo tanto, a invitación de un grupo de personas de Isfahán, me fui con ellos para atender algunos asuntos a la ciudad de Samarra, visitando al décimo califa abasí, Mutawakkel.

Un día estábamos al lado del castillo de Mutawakkel, y de repente, escuchamos que Mutawakkel había ordenado la convocatoria del Imam Hadi (P); Yo no lo conocía; pregunté a alguien: "¿Quién es esta persona?,¿Por qué Mutawakkel ordenó se convocara?" Él dijo: "Es uno de los hijos del Mensajero de Dios (la bendición de Dios sea con él y su familia purificada), es un erudito, asceta y piadoso, Mutawakel puede querer matarlo".

Decidí esperar y quedarme allí para ver qué pasaría y poder conocerlo (al Imam Hadi) y saber quién es él. Parecía ser una persona importante e influyente, muy reconocida. Los Alrededores del castillo estaban llenos de gente que había venido a ver qué estaba pasando. Un poco más tarde, de repente vi al Imam Hadi (P) entrar a caballo. En su honor, todos los presentes marchaban a su derecha e izquierda, y él se movía entre las dos filas, y la gente miraba su rostro. Él no movía la cabeza ni decía nada. Tan pronto como lo vi más cerca y mis ojos se posaron en su rostro, su amor echó raíces en mi corazón. Me moleste mucho por lo que le pudiese ocurrir ante el califa, pues este se veía muy respetuoso y bondadoso. Recé en mi corazón para que Dios lo protegiera del mal del califa.

Seguía adelante lentamente, mirando la melena de su caballo, sin mirar a la izquierda o la derecha. Estaba anonadado por su belleza y rezando por él en mi corazón. De repente, ese noble Imam vino hacía mí, se detuvo y dijo: "Abdur-Rahman, Dios respondió tu suplica, debes saber que tu vida se prolongará y que tu propiedad y tus hijos aumentarán".

No sabía que decir, y temblé ante su majestad y grandeza, ¿Cómo sabía mi nombre y que yo estaba rezando por él? Mis amigos dijeron: "¿Qué pasó? ¿Por qué estás preocupado?", "pero no conté mi historia a nadie hasta que regresamos a Isfahán".

En poco tiempo, después de regresar de Samarra, Dios me bendijo con tanta riqueza, a la luz de aquella súplica y de haber rezado por el Imam, que ahora el valor de la propiedad que tengo en casa, aparte de la propiedad fuera de casa, es igual a miles de Dírhams, y tengo diez hijos, y ahora mi edad ha llegado a los setenta años y todavía estoy sano y salvo, y tengo poder, y todo esto se debe a la súplica que el Imam Hadi (P) hizo por mí.

Pero los califas de Bani Abbas no pudieron tolerar la presencia de ese noble Imam y finalmente el Imam Hadi (P) fue envenenado por la orden de Mutamed, el califa de aquel momento. El Imam Hasan Al-Askarí (la paz de Dios sea con él), su hijo, rezó para el cuerpo sagrado de su padre y después de la oración lo sepultaron en su propia casa. Su tumba en Samarra es un santuario de peregrinación para los musulmanes de todo el mundo.

FSE/

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